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La culebra de escalera

Después de esta fría y húmeda primavera, las altas temperaturas de estos días hacen surgir de sus escondites y madrigueras a los reptiles. Y por desgracia para algunas especies de este género de animales, especialmente las culebras y serpientes, la ignorancia y los falsos mitos las cataloga como animales peligrosos para los seres humanos y esto produce cada año la muerte de muchos ejemplares en una sin razón muy parecida a la que comentábamos en el articulo del mes pasado sobre vencejos, golondrinas y aviones.

Las culebras, serpientes y lagartos en realidad son nuestros aliados contra las plagas de roedores e insectos y, al igual que con las aves, son animales protegidos por distintas leyes nacionales (ley 42/2007 del patrimonio natural y biodiversidad) y autonómicas (Ley 9/99 de conservación de la naturaleza de Castilla – La Mancha).

Por eso como homenaje a todas las culebras y serpientes que son masacradas sin sentido alguno el articulo de este mes se lo dedicamos a la bella Culebra de Escalera (Rhinechis scalaris)

Culebra de escalera en posición agresiva.

Se trata de una culebra grande y robusta, que puede llegar a superar el 1,60 m de longitud. Tiene una cabeza muy bien diferenciada, fuerte y ancha; el hocico destaca con respecto a la mandíbula inferior y las escamas dorsales son brillantes y lisas, agradables al tacto; la cola es corta. Los recién nacidos miden entre 20 y 30 cm, poseen el típico diseño de escalera que da nombre a la especie, que consistente en dos franjas longitudinales que parten de detrás de la cabeza, se mantienen paralelas a lo largo del cuerpo para acabar juntándose en la cola y se comunican mediante líneas transversales, por lo que el efecto simula una escalera. Este dibujo, que les otorga el nombre común y también el científico, va desapareciendo con la edad, los ejemplares subadultos se van oscureciendo y perdiendo la marcada forma de peldaño de sus dibujos, de modo que cuando son completamente adultos, ya solamente son visibles las líneas longitudinales. Los jóvenes y los recién nacidos, a menudo son confundidos con víboras, algo únicamente achacable al desconocimiento popular y al temor que provocan las culebras en el ser humano, que en ningún caso justifica su ejecución. Una culebra de escalera en libertad se estima que puede vivir entre quince y dieciocho años, aunque algunos ejemplares han sobrepasado los veinte años.

Ejemplar juvenil

Se trata de una serpiente aglifa, es decir, que no posee colmillos inoculadores de veneno, con lo cual es inofensiva para el ser humano y muy beneficiosa para el medio ambiente, sin embargo, suele ser agresiva si se le molesta, pudiendo elevar la zona anterior de su cuerpo desplazándola del suelo. Cuando se siente amenazada silba y trata de morder a su posible agresor. Si se la agarra, vaciará un líquido maloliente de sus glándulas cloacales y morderá casi con seguridad, con una mordedura que, sin ser especialmente fuerte y dolorosa, rasga la piel debido a los finos y agudos dientes que posee, en el caso de ser mordidos por algún ejemplar, basta con desinfectar la herida y extraer alguno de sus quebradizos y puntiagudos dientes que hayan podido quedar incrustados. Huye ante la presencia humana de inmediato.

Culebra de escalera en la carretera de Moratilla

La culebra de escalera es escasa en nuestra zona y prefiere los terrenos soleados, con presencia de matorrales, pero con alternancia de cultivos, praderas y otros lugares en los que abunde su principal alimento, los roedores. Por ese motivo y para desgracia de ella se acerca muy a menudo a los lugares que habitan los seres humanos, siguiendo a las ratas y ratones. Es capaz de trepar y depredar nidos de algunas aves y su actividad es principalmente diurna, aunque se muestra activa en busca de alimento a últimas horas de la tarde y primeras de la noche.

Su método de caza consiste en morder con los dientes de su boca a la presa y si la presa es de gran tamaño la mata por constricción. Sus enemigos naturales son rapaces, especialmente águila culebrera europea, zorros, gatos monteses y la culebra bastarda Malpolon monspessulanus.

La culebra de escalera es principalmente terrestre, aunque puede trepar a los arbustos y por los riscos, de ahí viene su nombre común en algunos lugares de “culebra enriscada”. Cuando la radiación solar es alta o hay vientos fuertes suele refugiarse bajo las rocas y por las noches se refugia en madrigueras subterráneas, frecuentemente huras abandonadas por roedores. También se esconde en su guarida con la llegada del frío para iniciar un aletargamiento invernal que puede durar cuatro o cinco meses. Aunque predominantemente es diurna, no duda en aprovechar el crepúsculo y las primeras horas de la noche en los días más tórridos de los meses de julio y agosto.

Sus principales amenazas son las derivadas de la pérdida de hábitat, de las matanzas que ejerce el hombre sobre sus poblaciones de manera indiscriminada e injustificada, pues no solo es inofensiva, como hemos visto, sino que además es bastante beneficiosa para los intereses humanos, y también la muerte por atropellos en carreteras, por la costumbre de la especie de tomar calor del asfalto en las primeras y últimas horas del día.

Texto: Javier Munilla 

Fotografías: Jorge Atance y Javier Munilla

 



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