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Entrevista

Entrevista a Lorenzo Díaz

En plenas fiestas de Sigüenza, llega al encuentro con una botella de vino blanco en la mano como obsequio a la Peña Grupo Mixto por haberle invitado a sus afamados aperitivos. Luce una gorra de visera que a mi juicio mal le cubre su buena cabeza y le sugiero que se la quite para las fotografías. Tal vez por ser hombre de radio no es presumido y por ser manchego y castellano tampoco altivo. De él, su buen amigo Raúl del Pozo dijo que llegó a Madrid en un camión cargado de melones, entre el mito y la leyenda. Periodista, escritor y sociólogo, es dos veces Premio Nacional de Gastronomía —les aseguro que en los restaurantes le hacen mucho la pelota—, y desde su privilegiada megafonía en Onda Cero hace una publicidad casi abusiva de nuestra ciudad. Les presentamos a Lorenzo Díaz, también conocido por el Mítico Llorens.

P: Usted ya conoce bien nuestra ciudad, pues posee desde hace años casa, pareja y una soberbia biblioteca. Cuéntenos lo bueno y lo malo.

R: Lo bueno es el gran activo patrimonial e histórico que posee. Estoy enamorado de Sigüenza desde hace mucho tiempo, una ciudad bañada por la mejor literatura, desde el Marqués de Santillana hasta Cervantes, pasando por todo el Siglo de Oro, es una ciudad que ha tenido quien la escriba. Lo malo es eso, que ahora ya no. Su sociedad civil está en “boxes”, debe tomar la iniciativa al margen de la clase política. Uno no entiende cómo con ese gran patrimonio no explota más sus activos. Fíjese en Avignon, ciudad a la que me recuerda mucho, o la propia Almagro o Lara de los Infantes, éstas con bastante menos Historia y, sin embargo, explotan mejor esos activos. Exposiciones como aTempora, muy buena, deberían celebrarse todos los años. Veo que falta un impulso considerable a nivel político.

P: Si le está dando caña al Ayuntamiento le recuerdo que ha obtenido mayoría absoluta en las dos últimas elecciones municipales, algo bueno habrá hecho.

R: El Alcalde es una muy buena persona pero creo que debe explotar más la ciudad desde un punto de vista global. Aquí sólo se habla de Romanones, no vamos a demonizarle, pero Sigüenza es mucho más, tenemos que ser más ambiciosos.

P: Menos Romanones y más cojones, le interrumpo facilonamente.

R: (Carcajada) Podría ser un buen eslogan. Me refiero que hay que buscar la universalidad, otras vertientes. Pardo Bazán, Ortega, la Sigüenza del 98. O crear un Gran Premio literario que pudiera ser referente nacional. Muchos apoyaríamos este tipo de iniciativas.

P: Pasemos a temas más banales, ahora que estamos en Fiestas, cuéntenos su impresión.

R: Le aseguro que son muy vividas. Por donde resido, me toca muy cerca el toro de fuego y parece Birmingham en una eclosión de hooligans. Mis hijos no quieren venir —bromea— porque esto parece la Premier en máxima tensión. No, en serio, son unas Fiestas muy divertidas y las peñas como ésta le dan una alegría muy peculiar. Son las grandes animadoras. Ojalá el resto del año Sigüenza acaparara tanta atención como en estos días. Aunque con menos intensidad, claro.

P: Me hablaba antes de que es un enamorado de Sigüenza, cuáles de sus encantos le cautivaron.

R: Durante años veraneé por el sur y acabé harto del pescaíto frito, de los chiringuitos, de esa alegría que no se puede aguantá, de los guiris, del calor húmedo. Echaba de menos la vieja Castilla, las campanas de la catedral y su reloj, la piedra, su olor a lechazo, a cabrito, a horno y hogaza de pan. Sigüenza es la única ciudad que conozco que aglutina la España ilustrada y la profunda, con la vieja hidalguía que nunca dio un palo al agua. Si no fuera por la inmigración a ver cómo seguía funcionando esto.

P: Me habla de amor, don Lorenzo. ¿Y la pasión?

R: Usted que es pintor, no me diga el lujo cromático que ofrece la ciudad en cada estación y hasta en cada hora del día. Ahora por las tardes me recuerda a la Provenza, o a la Toscana. Su crepúsculo me secuestra la melancolía. Es una pena, pero su magia todavía permanece en la clandestinidad. A Sigüenza hay que liberarla, sigue prisionera de sí misma y debe explotar y convertirse en una de las ciudades mágicas de Europa. No confío en los políticos, debe ser la sociedad civil la que se responsabilice. Y en mi modesta persona, me ofrezco para lo que haga falta.

P: Se me emociona, don Lorenzo.

R: Aquí disfruto como en ningún sitio y me gusta compartir las mejores amistades. Esta gran ciudad es una célula durmiente de alta cultura que hay que despertar. Es posible que haya sido algo crítico, pero es porque amo a Sigüenza. Si no la amara no me implicaría. Pero de eso, usted y yo sabemos mucho.

Y aquí lo pongo porque me insiste.

Caricatura de Lorenzo Díaz por Emilio Fdez. Galiano

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