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Salud

Edulcorantes no calóricos ¿Moda o necesidad?

Endulzar sin calorías es el sueño de muchas personas. En los últimos cuarenta años, la población occidental ha incrementado el consumo de alimentos dulces de forma alarmante. A través de la bollería, zumos, salsas, helados, postres, refrescos, caramelos y bebidas energéticas todo es pura golosina y tentación a nuestro alrededor. El consumo abusivo de azúcar en nuestra dieta conlleva problemas metabólicos importantes en nuestro organismo como obesidad, diabetes, elevación del colesterol y triglicéridos. ¿La solución puede estar en utilizar edulcorantes no calóricos? – Son tantas las controversias que cada “experto” le dará su opinión personal y usted se quedará con más dudas que antes de preguntar. Así pues,  empecemos a desenredar un poco el  lío de los edulcorantes no calóricos o edulcorantes de alto poder endulzante.

Hablar de artificiales o naturales puede llevarnos a engaño, pues en  realidad todos estos productos sufren un proceso industrial para su fabricación, por lo que natural-natural no hay ninguno. De la naturaleza pueden provenir los mejores y más exquisitos alimentos, pero también los venenos más mortíferos para el hombre.

La mayoría de los edulcorantes comercializados son seguros para el ser humano desde el punto de vista toxicológico  y de seguridad alimentaria. Todos ellos han pasado rigurosos procesos para ser aprobados, y son sometidos a un seguimiento epidemiológico de forma periódico. El problema se encuentra en que los estamos consumiendo en grandes cantidades, al igual que hacemos también con los  azúcares, por lo que deberíamos ser cautos a la hora de su consumo. La posible toxicidad de un edulcorante se relaciona con la concentración, la cantidad consumida y el peso de la persona que lo utiliza.

Todos los edulcorantes no calóricos tienen sus defensores y sus detractores, por lo que le aconsejo que en su elección se base en sus gustos personales sobre su sabor, en el precio y en sus propiedades culinarias; algunos no soportan las altas temperaturas de horneado, no siendo aptos para la repostería. En muchos productos que usted consume a diario aparece el nombre del edulcorante empleado, aunque son muchos más en los que se hace referencia a través de unas letras y numeración  que nos resulta desconocida y que le voy a señalar. Vamos a referirnos a los de uso más frecuente en España.

Sacarina (E-954). Fue sintetizada en 1878 a partir de derivados del alquitrán de hulla, y en la actualidad se obtiene mediante síntesis química del tolueno y de otros derivados del petróleo (Ahí es nada). Es de 200 a 700 veces más dulce que la sacarosa, y puede dejar un regusto metálico en algunos líquidos, por lo que es empleado habitualmente con otros edulcorantes para mejorar sus propiedades.

Ciclamato (E-952). TaSmbién es obtenido de derivados del petróleo y se utiliza con frecuencia en batidos, refrescos, helados, cereales de desayuno, mermeladas, postres y productos horneados. Su poder edulcorante es  de 25 a 140, por lo que se emplea asociado a la sacarina enmascarando el sabor residual de esta. Y a la vez la sacarina potencia el sabor dulce.

Acesulfamo Potásico (E-950). Es muy frecuente en las bebidas carbonatadas o sin gas, en mermeladas, yogures y bollería industrial. Es 200 veces más dulce que el azúcar, capaz de mantener la estabilidad en el almacenamiento y su procesamiento alimentario.

Aspartamo (E-951). Está formado por dos aminoácidos: el ácido aspártico y la fenilalanina.  Su poder edulcorante es de 160 veces más que el azúcar. Tiene calorías, pero como la cantidad que se emplea es muy pequeña, el número de calorías es insignificante. Potencia el poder de otros edulcorantes. Pierde su poder si se calienta por lo que no se utiliza en productos cocinados u horneados. Es frecuente en los refrescos y  caramelos.

Sucralosa (E-955). También conocida como Splenda.  Se obtiene a partir del azúcar común, pero no tiene sus calorías y es 600 veces más dulce. No se deje engañar, es tan artificial como los anteriores.

Alcoholes del azúcar. Se obtienen de la glucosa y la sacarosa. Son de absorción lenta y se usan sobre todo en productos dietéticos. No producen caries, por lo que se añaden frecuentemente a chicles, caramelos y también a bollería. Sorbitol (E-420), Manitol (E-421), isomaltitol (E-953), maltitol (E-965) y xilitol (E-976).
Estevia (E-960). Se obtiene de una planta nativa de Sudamérica, siendo unas 200 veces más dulce que el azúcar. Aunque se vende como la opción más natural al azúcar, en realidad lo que está aprobado para el consumo es uno de los componentes extraídos, el glucósido de esteviol. La planta completa no está aprobada para el consumo humano, ya que faltan estudios que demuestren que no tiene efectos dañinos para la salud.

La industria alimentaria suele combinar varios edulcorantes para potenciar el sabor dulce, más que si se utilizan de forma individual. Con estas combinaciones también se disminuye la cantidad de edulcorante necesario y se mejora el sabor. Los edulcorantes no calóricos pueden ser beneficiosos en algunos grupos de población como diabéticos o personas que necesitan controlar su peso o quieren mantenerlo. Para las personas que van a practicar deporte no se recomienda su uso frecuente, ya que  las necesidades generadas con el ejercicio físico no son cubiertas con un producto exento de calorías.

Y ahora depende de usted. A leer etiquetas.

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