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Sociedad

50 aniversario del instituto "Martín Vázquez de Arce" de Sigüenza

El 13 de mayo, como estaba previsto con gran antelación, se celebró y conmemoró el 50 aniversario del Instituto “Martín Vázquez de Arce” de Sigüenza (1966-2016). Fue una mañana ventosa, el cielo estaba encapotado y presagiaba lluvias, estas previsiones no auguraban un buen día para tamaño acontecimiento, tantas veces anhelado por antiguos y pioneros alumnos. Habían previsto grandes expectativas, cordiales recuerdos, reencuentros imposibles, amables saludos para este día y se cumplieron.

Eran las once de la mañana, cuando por los porches del instituto poco a poco fueron apareciendo chicos y chicas jóvenes,  exalumnos que peinaban canas, exalumnas a las que el paso del tiempo les había sentado estupendamente, antiguos profesores y profesoras de tiempos pasados y no tan pasados, administrativas, conserjes y hasta algún curioso que se dejó caer por allí. Todo eran reconocimientos faciales, parabienes y saludos, grandes abrazos, besos sonoros, grandilocuentes palabras, gentiles reverencias. Expectantes, los recién llegados auscultaban espacios, comentaban los cambios acaecidos,  preguntaban por doquier, miraban estupefactos, era un sentimiento del paso del tiempo sin límites de edad.

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Exposición de fotografía en el acceso al Instituto. Foto: José Antonio Olmeda.

Una completa y exhaustiva exposición de fotografías de estos cincuenta años, en las escaleras del salón de actos, prendía la atención de los visitantes, todo el mundo quería encontrarse, localizarse y reconocerse en los paneles con los recuerdos más entrañables del pasado. Tanta era la fijación con aparecer plasmado en las instantáneas que el tiempo para la presentación de los actos se retrasaba indefectiblemente.

Con la asistencia de las autoridades necesarias y oportunas comenzó la función y la presentación del acontecimiento en el salón de actos del instituto, repleto a más no poder de personal. Hubo comentarios, también aquí, dedicados a lo poco que había cambiado el recinto en estos años.

Carlos Blasco y Gerardo Sopeña durante su intervención en la presentación. Foto: José Antonio Olmeda.

Tres generaciones de alumnos y alumnas presentaron el acto (Montse, Mª Jesús, Jorge y Felipe). Los presentadores hicieron un recorrido cronológico y sentimental de la trayectoria de este magnífico instituto, que había comenzado su andadura allá por octubre de 1966. De manera sencilla, a la par que sistemática, se inició revista a las diferentes generaciones que habían pasado por el instituto, como un  pretexto para lo que realmente se quería poner de relieve en ese día, que no era otra cosa que crear el lugar de encuentro para los que habían convivido algún tiempo de sus vidas en este centro. Al escenario subieron alumnos de la primera hornada, como Carlos Blasco y Gerardo Sopeña, los cuáles contaron anécdotas interesantísimas de sus años en el instituto. También se requirió la presencia de Salvador Bastida y Antonio Palero, que aportaron la ilusión con la que ellos afrontaron su etapa en el centro.

Manuel Hernández y familia. Foto: José Antonio Olmeda.

La gran apoteosis llegó cuando después de haber sido citado, apareció en la sala Manuel Hernández, profesor emérito del instituto, acompañado de su mujer, hijo e hijas. La sala se puso en pie para aplaudirle y darle una bienvenida emocionantísima. Los presentadores citaron a diferentes directores, directoras, profesores y profesoras que habían compartido momentos gloriosos en el instituto, aunque también se quedaron en el tintero algunas personas que a pesar de haber sido importantes en la vida del centro, no tuvieron cabida en las alocuciones, el espacio y el tiempo del pregón y de las alusiones eran limitadas.

La presentación concluyó con la proyección de un vídeo recopilatorio de fotografías de los cincuenta años del instituto, al que el respetable prestó silenciosa y rumorosa atención.

El programa continuó con todos los asistentes, alrededor de 300 personas, en los patios y en los porches en corrillos de conocidos, con innumerables fotos de grupos, fotos con sus profesores y profesoras, con visitas a las clases para recordar tiempos pasados, con saludos interminables, con recorridos por los laboratorios y las aulas, con confraternizaciones interminables e irrepetibles.

Comida multitudinaria en el patio. Foto: Bárbara Bussons.

Preparada la comida, una morrocotuda paella valenciana, los asistentes fueron tomando asiento, cada persona con sus conocidos, cada oveja con su pareja, el alumnado con sus colegas y compañeros de promoción, el profesorado con los suyos. Pequeños líos de ubicación y de orientación agitaban a los comensales, pues todo el mundo quería estar con sus compadres. La fila para recoger la comida parecía feliz e interminable, pero las dosis de imaginación y de paella, que algunos repitieron, superaron los inconvenientes debido al gran número de asistentes.

Actuación musical en el porche. Foto: José Antonio Olmeda.

La sobremesa estuvo amenizada, en un escenario al aire libre, con actuaciones musicales en directo de artistas novatos, músicos virtuosos, cantantes ocasionales, malabaristas torpones, aprendices de cómicos y sabuesos del sonido en directo. Más de uno se levantó e improvisó bailes para la ocasión, mostrando sus facultades adquiridas, quién sabe, si también en las aulas del centro.

La tarde se prolongó como una historia interminable, con bebidas cero cero o casi, con la llegada de nuevas viandas, esta vez propias de la zona, pues una plancha hacía las delicias con los productos de Sigüenza, que los asistentes engulleron con avidez y palique. Nadie quería abandonar el centro y a sus compañeros, “y les dieron las once”.

Barbacoa fin de fiesta. Foto: José Antonio Olmeda.

Habían sido doce horas de fastos, de relaciones cordiales, de convivencia exagerada, de cariños imposibles, de reencuentros amables, de satisfacciones cumplidas, de hermosos recuerdos, de palmadas fraternales, etc., que no hubiesen sido posibles sin la colaboración desinteresada de Ana, Toñi, Mercedes, Carmen, Ernesto, Miguel Ángel y muchos más que por espacio no se ha podido citar en estas líneas. ¡Muchas felicidades a todos los que hicieron posible este evento!

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