Tertulia literaria en Sigüenza

Han existido en Sigüenza varias tertulias literarias. Pero la que está ahora en activo, que conduce Carmen Iglesias, es una tertulia de “nueva generación” en el sentido de que está estrechamente relacionada con las redes sociales y funciona de manera novedosa, si la comparamos con una tertulia tradicional.

Muchas veces hemos oído de Carmen referencias a “Ciervo blanco” y, por fin, la pedimos que explique qué es esto.

Yo pertenezco a un grupo “Ciervo blanco” que hace tertulias literarias en Madrid. Tenemos nuestra propia página web ciervoblanco.club y también nos anunciamos a través de una red de eventos meetup.com. El grupo lo organizó un chico, Adrián Díaz. Lo encontré a través de internet, asistí a varias de las tertulias. Luego Adrián nos propuso a mí y a varios participantes más,convertirnos en colaboradores suyos. Al cabo de un tiempo captó a más gente, ahora somos once colaboradores.

“Captar”… me suena un poco a secta. ¿Hay afán de expandirse? ¿Por qué?

A las tertulias viene todo tipo de gente de todas las edades. Hay gente que se implica más y gente que lo hace menos. De repente encuentras a gente que es muy fiel, que lee, que hace aportaciones muy interesantes. A esta gente le proponemos, si tiene ganas y tiempo, formar parte de los organizadores. Entre los organizadores hay gente de todos los gustos, a unos les gusta la ciencia ficción, a otros, como a mí, nos gustan los clásicos, hay gente que valora a los clásicos pero no es su literatura favorita... Cada organizador propone libros que le apetecen, sin más.

No consigo entender todavía por qué tiene que ser todo tan centralizado.

Tiene muchas ventajas. Elaboramos un calendario común para, por un lado, no pisarnos unos a otros y, por otro lado, para ofrecer una tertulia todos los fines de semana. La oferta de libros es más variable.

En el nivel interno, tienes apoyo; entre nosotros comentamos los libros; otros compañeros te pueden decir si un libro es interesante o no va a dar juego para una tertulia. Asistimos a las tertulias unos de otros. Y luego, nos gusta mucho hacer cosas extraordinarias, por así decirlo. Hemos hecho un recital poético con una ruta de senderismo en la Sierra de Guadarrama. Hemos hecho colaboraciones con otros grupos, como un centro cultural japonés… Se ha hecho una tertulia sobre la obra de Saramago “Ensayo sobre la ceguera”, en la que todos los tertulianos iban con los ojos tapados… Entonces, todo este tipo de cosas que salen un poco de lo normal, tienen el apoyo de un grupo.

¿En qué lugares hacéis las tertulias?

En bares y cafeterías. Un bar se presta mucho para una tertulia ¿no?

Sobre todo lo que más nos preocupa es la acústica. En una cafetería o en un bar puede haber mucho ruido ambiental. Habitualmente hablamos antes con el responsable del local. Y hemos encontrado en Madrid bastantes bares que, como al Gurugú en Sigüenza, les apetece mucho tener actividades culturales.

Aparte de tus tertulias en Madrid, también te encargas de las de Sigüenza. ¿Cómo empezó esto?

Hace un año, cuando la tertulia de Adrián cumplió tres años, decidimos celebrar el aniversario haciendo algo “diferente”: una tertulia aquí en Sigüenza. Yo por entonces ya me había instalado, por varias circunstancias, en Sigüenza, vivo en una casa de mi familia. Hicimos la tertulia sobre “Un cuarto propio” de Virginia Woolf en la sala de la Hospedería Porta Coeli. Vinimos antes, hicimos visita guiada con Jorge Sopeña, comimos aquí. A la tertulia vino Sonsoles Arcones, concejala de cultura, y le gustó; luego la encontré en otras ocasiones e insistió sobre el tema… Así empezó.

¿Cómo ves la respuesta?

Bastante bien. Y sobre todo lo que he encontrado en este tiempo es que hay gente muy fiel. Y luego, las tertulias es una actividad lúdica de disfrute, no es algo académico, ni intelectual ni erudita; y veo que gente disfruta… No puedo pedir más.

Me llamó la atención que tú propones el libro un poco en plan autoritario. ¿No te parece un poco extraño que tú sola decidas con qué ocupar la mente de unas cinco o seis personas durante un mes?

No. Y te explico por qué. La actividad es gratuita pero eso no quiere decir que no lleve trabajo: poner anuncios en la web, moderar la tertulia. Luego, preparar una tertulia para mí supone un compromiso con el grupo; otro tertuliano puede cambiar de planes y no venir pero yo no puedo. El pago que exijo por el esfuerzo y el compromiso es el derecho de elegir yo qué libro vamos a leer. Y además, los libros que elijo, no solo los elijo por mí sino pensando en el público que ya conozco más o menos.

Eso no significa que no admita recomendaciones; todo lo contrario, las agradezco.Por ejemplo, el siguiente libro, “La mujer justa”, es recomendación de Inés de la librería “Rayuela”.

Ahora propones hacer también tertulias “añadidas” sobre cuentos. ¿Por qué quieres abarcar tanto? ¿No estás satisfecha con una novela al mes?

¡Porque me gusta mucho leer y comentar libros! Tú imagínate a una persona que le gusta el fútbol. Dices: ¿por qué no es suficiente ver un partido del futbol al mes? Además, una novela y un relato son géneros muy diferentes. Quiero ver qué tal salen las tertulias de relatos. Es un experimento.

Por curiosidad, ¿de qué profesiones son los once organizadores de “Ciervo blanco”?

Hay de todo: un filólogo, un sociólogo, físico teórico, traductora, cantante de ópera…

La misma Carmen es aparejadora. Pero todos ellos, dice, “están apasionados por la literatura” y no les importa “echar horas en leer”.

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