Concierto de piano de Brenno Ambrosini en el XVI Festival Musigüenza

Bell' Arte presentó el decimosexto Festival Musigüenza con un concierto de piano. En esta ocasión nada menos que con el gran maestro Ambrosini; aunque le escuches mil veces nunca deja de sorprender con sus interpretaciones magistrales. Obliga a escuchar con toda nuestra atención por la intensidad con que transmite la música elegida, bien sea en los momentos pianos y lentos como en los vigorosos fortes y rápidos. La estrategia del programa pasó por una pieza corta (sutil y preparadora para sus dedos y nuestro oídos) y sin apenas un respiro entrar en otra larga con toda su intensidad. Así, en la primera parte escuchamos “Wiegenlied” de F. Liszt (una canción de cuna preciosa y extraña) de menos de 5 minutos de duración e inmediatamente la sonata “Waldstein” de L. van Beethoven. Esta sonata la habíamos escuchado justamente el año pasado por estas fechas de sus propias manos pero, debido al coronavirus, “on line”, y no es lo mismo que en directo. Estuvo soberbio.

En la segunda parte, con el mismo esquema que la primera, “Recuillement” (recogimiento, meditación) de F. Liszt, igualmente de menos de 5 minutos, donde me imaginaba al compositor volcado en el teclado y desarrollando tecla a tecla una melodía entre arpegios y de vez en cuando un acorde arpegiado, una cavilación muy personal e íntima del autor que nos condujo a la sonata conocida como “Marcha fúnebre”, de F. Chopin; una interpretación igualmente maravillosa para recoger buenos aplausos de una sala bastante llena. Los tres compositores elegidos, Beethoven, un clásico pero precursor del romanticismo, y Liszt y Chopin, dos románticos, formaron un ramillete magnífico con las obras escogidas. En palabras de Ambrosini al final: ”aunque después de la marcha fúnebre no cabe tocar nada más, quiero ofrecerles una arreglo de Alexander Siloti sobre un preludio de Bach, para conmemorar el día de su nacimiento que es hoy”. Maravillosa pieza con sabor al “viejo peluca”. El aplauso final de despedida para el gran maestro fue enorme. Lástima ese piano; al salir el afinador comentaba respecto al instrumento: “parece otro mucho mejor cuando lo toca Brenno”. Puede que el ayuntamiento este económicamente en disposición de asumir el gasto de uno nuevo. Veremos.

Nota.- Sigo solicitando para el Pósito, tras haber cumplido con creces más de diez años de exhaustiva utilización, un telón que funcione, una ampliación de la escena, unas luces que no martiricen al público y un repaso general de butacas. Es buen momento para obras.

9 de octubre de 2021. Teatro-Auditorio El Pósito de Sigüenza

 

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