San Ambrosio: patrón de los apicultores

Don Ambrosio Ignacio Spínola y Guzmán, arzobispo de Sevilla, encargó en el año 1673 a Valdés Leal una serie de lienzos con escenas de la vida de san Ambrosio para su oratorio privado en el Palacio Arzobispal. San Ambrosio (340-397) fue arzobispo de Milán y es uno de los cuatro Doctores de la Iglesia Latina.

Mediante la serie de cuadros que hoy se conservan aportamos algunos datos sobre su vida con motivo de la celebración por los apicultores de su santo patrón.

1.- El milagro de las abejas (1673) Museo de Bellas Artes de Sevilla

El primer prodigio conocido en la vida del santo se refleja en este cuadro. San Ambrosio residió durante los primeros años de su vida en la ciudad de Tréveris, su padre, del mismo nombre, era prefecto de las Galias.

“Estando un día en la cuna Ambrosio, vídose cercado de un enxambre de abejas: y algunas de ellas le entravan en la boca y salían. Quiso su ama echarlas de allí y vedóselo el padre, que estava admirado de verlo, y esperava el suceso: y fue, que se levantaron y tomaron vuelo tan alto, que se perdieron de vista. El padre dixo muy maravillado: Grande casa tiene Dios guardada en este niño, si le conserva la vida. Fue esto indicio de su grande eloquencia y admirable sabiduría” (Alonso de Villegas, Flos Sanctorum, 1603)

San Paulino de Nola (Burdeos355Nola 431) fue quien relató primero el milagro en su “Vita Sancti Ambrosii”, esta obre se dice que fue escrita por encargo de san Agustín.

2.- Nombramiento de san Ambrosio como Gobernador. 1673. Madrid. Museo Nacional del Prado

Tras la muerte en las Galias de su padre, san Ambrosio regresó a Roma con su madre y hermanos. Tras finalizar sus estudios llegó a ser un gran Filósofo y elocuente orador. El emperador Valentiniano le nombró gobernador de las provincias de Liguria y Emilia, con sede en Milán, en el año 370.

3.- Consagración de san Ambrosio como Arzobispo. 1673. Museo Nacional del Prado. Madrid

Al llegar a Milán para iniciar su gobierno se encontró una ciudad llena de bandos rivales y contiendas a causa de la herejía arriana. A la muerte de Auxencio de Milán, obispo arriano, se planteó la elección de arzobispo, unos querían que fuese católico y otros arriano. Ambrosio acudió a la iglesia para poner paz en la disputa, al inicio de su oratoria una vez de niño llenó de repente la iglesia diciendo: Obispo Ambrosio; por divina inspiración cesaron las disputas, hubo paz entre católicos y arriano, conviniendo ambos en que Ambrosio fuera ordenado obispo. Ambrosio no quiso aceptar el cargo, intentando escapar de Milán en varias ocasiones pero, al final, el emperador atendió las peticiones de los milaneses y “bajó san Ambrosio su cuello al yugo y déjose ordenar obispo”.

4.- La conversión y bautismo de san Agustín por san Ambrosio. 1673. The Saint Louis Art Museum

San Agustín llegó a Milán tras su paso por Roma en el año 384, contratado como profesor de Retórica en el Ateneo de Milán, allí conoció a san Ambrosio, solía acudir a sus sermones. Cuando predicaba Ambrosio sobre los errores de los maniqueos, lo hizo de forma tan clara y comprensible que san Agustín quedó totalmente convencido de sus errores. A petición de su madre, santa Mónica, y a la edad de treinta años, el 24 de abril del año 387, noche de Pascua, Agustín recibió el sacramento del bautismo, junto a su hijo Adeodato y su amigo Alipio.

5.- San Ambrosio negando al emperador Teodosio la entrada en el templo. 1673. Museo Nacional del Prado. Madrid.

Tesalónica, año 390, se produjo un tumulto popular en el que murió un oficial de Teodosio, no cumplió la palabra dada a san Ambrosio de perdonar la ofensa, atacó a la población produciendo una gran matanza. Teodosio acudió a Milá, Ambrosio se fue de la ciudad para no tener que tratar con él, le envió una carta pidiéndole penitencia por lo sucedido con muchas amonestaciones, dando el Emperador por excomulgado. Encontrándose Ambrosio celebrando misa en su iglesia, fue avisado de la llegada del Emperador, salió a su encuentro impidiéndole la entrada.

6.- San Ambrosio absolviendo al Emperador Teodosio. 1673. Museo Nacional del Prado. Madrid

Rufino, capitán general y gran privado de Teodosio, le prometió interceder ante san Ambrosio para que le permitiese entrar en el Templo. San Ambrosio le pidió que hiciera una gran penitencia pública pues el delito fue público, Teodosio la aceptó y fue admitido en la Iglesia.

7.- San Ambrosio recibiendo la última comunión de manos de san Honorio. 1673. Fine Arts Museums of San Francisco.

San Ambrosio tuvo una revelación divina sobre su próxima muerte que comunicó a sus allegados. San Ambrosio, poco antes de morir, vio a Jesús sonriendo, acercándose a la cama donde permanecía postrado. Honorio al tener conocimiento que el santo se encontraba gravemente enfermo, una noche, mientras dormía, escuchó una voz que le decía: “levántate, que se aproxima la hora de su tránsito”. Honorio acudió a Milán de inmediato y administrar al moribundo el Sacramento del Cuerpo de Cristo. San Ambrosio colocó sus brazos sobre su pecho en forma de cruz, pronunció una oración y entregó su espíritu a Dios.

 

San Ambrosio fue consagrado Obispo el día 7 de diciembre del año 374

 

Antonio Nicolás Ochaíta

Asociación de Amigos de las abejas de Sigüenza

 

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