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El ave que reforestó Europa

Hace 13.000 años, durante la última glaciación, según demuestran los descubrimientos paleopalinológicos (estudio de los restos vegetales que permanecen en estado fósil) las especies Quercus robur y Querqus petraea fueron desplazas por el hielo y acabaron confinadas en las regiones al sur de Europa. Al terminar el periodo glaciar, con el incremento de la temperatura y la retirada de los hielos a su actual ubicación, las plantas comenzaron su reconquista de los nuevos territorios. En solo 6.000 años los robles recolonizaron toda Europa hasta llegar a Escandinavia, este movimiento de recuperación de sus antiguos territorios supuso una velocidad de avance del bosque de 500 metros por año, cosa que parece difícil de conseguir a base de soltar bellotas y que estas cayeran en terreno propicio y germinaran. Pero gracias a recientes estudios de investigadores como Ehrenfried Pfeiffer, Alexis Ducousso o Remy Petit entre muchos otros, hoy sabemos que nuestros venerados robles recibieron la ayuda de algunos animales entre los que se encontraban roedores y córvidos, y de manera especial nuestro protagonista de este mes: el arrendajo (Garrulus glandarius).

El arrendajo es un ave omnívora que se alimenta, dependiendo la época del año, de distintos tipos de alimentos. Durante la primavera y el verano muestra unos hábitos fundamentalmente insectívoros, pues come grandes cantidades de orugas, lombrices, saltamontes, escarabajos y algunos frutos silvestres y cultivados, en época de cría además complementa su dieta con huevos y pollos de otras aves que les suministran las proteínas necesarias para la crianza de sus pollos. En otoño e invierno, cuando los invertebrados escasean, se incrementa el consumo de diferentes frutos, como castañas, bellotas, avellanas, escaramujos, etc. Y es precisamente en otoño cuando nuestro amigo comienza su función de jardinero porque es en este momento del año cuando los arrendajos se dedican a recolectar bellotas, su alimento favorito para el invierno, y almacenarlas para cuando escasee la comida, al igual que hacen muchos otros animales. Pero con la particularidad de que el arrendajo además de elegir las bellotas más sanas y maduras, seleccionando de esta forma las más ricas en reservas nutritivas y, por tanto, las más aptas para germinar, las siembra. Un arrendajo llega a recolectar entre 4 y 7 bellotas, en cada viaje, que transporta alojadas en su esófago y la última, generalmente la de mayor tamaño, suele llevarla en el pico. Una vez que tiene las bellotas recolectadas, las esconde de manera sistemática en lugares cercanos a su lugar de anidación. Su método para guardar sus reservar consiste en ocultarlas en huecos de árboles, rocas o enterrarlas en el suelo. Y es al enterrarlas en el suelo cuando nuestro protagonista siembra sin darse cuenta las próximas generaciones del bosque. Los arrendajos, al igual que todos los córvidos, posee una extraordinaria memoria que le permite recordar y encontrar todos los lugares donde ha escondido sus bellotas, incluso debajo de la nieve, siempre habrá algunas que no comerá o que germinará antes de que sea encontrada dando lugar a un nuevo plantón de la especie recolectada. Se ha calculado que cada individuo puede esconder cada otoño entre 3.000 y 7.000 bellotas. En caso de no hallar bellotas también pueden recolectar y de esta manera repoblar bosques con avellanas, castañas, nueces, hayucos o cualquier otro tipo de fruto que pueda almacenarse.

El arrendajo euroasiático en su hábitat.

Y de esta forma se forja una estrecha alianza entre los arboles y las aves, los árboles les ofrecen alimento, protección y un lugar para instalar sus nidos y las aves les devuelven el favor contribuyendo a su reproducción y depredando también las orugas que atacan a las flores femeninas o las plántulas jóvenes.

El arrendajo también es conocido como el vigilante del bosque, es difícil entrar en un bosque sin escuchar el estridente y ronco sonido de alarma que emite para avisar a sus congéneres y ya de paso a todos los habitantes del bosque que hemos llegado.

El nombre del arrendajo proviene del español remedar, cuyo significado es imitar algo, hacerlo semejante a otra cosa. El nombre es el adecuado ya que los arrendajos son capaces de imitar los sonidos de otras aves, otros animales e incluso maquinas, bocinas o sonidos de teléfonos móviles. Esta habilidad la usa en beneficio propio muchas veces, como ejemplo podemos decir que cuando encuentra una fuente de alimento y no desea compartirla con otras aves imita el chillido del azor, del ratonero o el maullido de un gato y las otras aves al oír a su depredador huyen rápidamente del lugar.

Los arrendajos son muy parlanchines y fuera de la época de cría pueden verse, y sobre todo oírse, grupos de hasta 30 individuos. Esta característica de ser un ave ruidosa, aunque muy esquiva, junto a su preferencia por las bellotas hizo que Linneo le bautizara como Garrulus glandarius. Garrulus en latín se aplica a las aves que cantan mucho, gorjean o charlan; y glandarius significa perteneciente a las bellotas. Podríamos decir que Linneo ha decidido bautizarlo como el “Parlanchín bellotero”.

Sin embargo, a partir de mediados de abril, este año debido a la climatología igual antes, dejamos de oír a nuestros arrendajos ya que en cuanto empieza el celo su canto es más tenue y discreto. Llegando a desaparecer de los sonidos del bosque cuando los huevos están el nido.

En la Península es posible encontrar tres subespecies: Garrulus glandarius lusitanicus, que se extiende por el norte de Portugal hasta Galicia y las provincias occidentales de Castilla y León; Garrulus glandarius glandarius, repartida por el norte peninsular hasta los Pirineos occidentales; y Garrulus glandarius fasciatus, que contacta con la anterior y ocupa toda la franja mediterránea y el centro peninsular hasta alcanzar el oeste de la Península, donde gradualmente da paso a lusitanicus.

La gran amenaza para esta especie es la destrucción de los bosques y en especial los incendios forestales.

El arrendajo al igual que casi todas las aves forma parte del acervo cultural de los pueblos y por lo tanto es protagonista en muchas leyendas y dichos. Pero uno que me resulta especialmente gracioso es el nombre común que le otorgan en Pavías, provincia de Castellón, allí los arrendajos son conocidos como “valencianos” porque su grito de alarma se parece al típico “¡Cheee!” con que saludan en Valencia.
Espero que este artículo ayude conocer y apreciar la importante labor que esta hermosa ave realiza en la supervivencia de nuestros bosques.

Texto y fotografias:
Javier Munilla

La seta durmiente del bosque

En Italia a la protagonista de nuestro articulo se la conoce con el bello nombre de la “Seta durmiente”, por crecer semienterrada en los bosques entre el manto de hojas y musgo. Como curiosidad comentar que fue en la Toscana, a principios del siglo XVIII, cuando se documentó la existencia de esta seta por primera vez.

Otro de los nombres con la que es conocida en toda Europa es “Seta de las ardillas”. Esto es debido a que como es de las primeras especies micológicas en aparecer después del invierno, su nacimiento atrae a muchos animales, principalmente herbívoros, como una fuente de alimento muy codiciada, en una época en que escasea el sustento en el monte. Así que no es extraña observar a jabalíes, corzos, ciervos, conejos, ratones o ardillas consumiendo estas setas. Como escribió el micólogo suizo Jean Jaccottet: “Esta seta aparece en cuanto se funde la nieve. A los ratones y las ardillas, que en esta época no encuentran mucho alimento, les parece un manjar delicioso”.

Muchos lectores ya habrán adivinado a que seta me refiero, pero para los que aun anden un poco despistados comentarles que es la única seta que en su nombre científico lleva incluido un mes, en este caso, el mes de marzo. Por tanto, con este articulo espero que todos los lectores conozcan un poco mejor a la seta Hygrophorus marzuolus, más conocida como “Seta de marzo”. Su nombre científico podríamos traducirlo como “la portadora de humedad de marzo”.

Esta seta comienza a brotar a partir del mes de febrero si las condiciones son buenas, en algunas partes de Navarra y La Rioja ya han recolectado bastantes ejemplares de esta seta este año, y pueden encontrarse hasta finales del mes de mayo. Pero es conocida como seta de marzo, por ser en marzo cuando se produce en toda Europa la mayor eclosión de especímenes. Muchos buscadores de setas asocian a estas setas con la nieve, ya que muchas veces suelen recolectarse después de las nevadas, escondidas bajo el manto blanco; pero lo cierto es que las condiciones ideales para que estas setas broten del suelo es que haya habido buenas nevadas, aunque las lluvias también nos pueden servir, los meses de antes porque en realidad lo que estas setas necesitan para explosionar en grandes cantidades es humedad y eso es algo que el deshielo produce muy bien porque es como un riego por goteo.

Al ser de las primeras especies en aparecer después del invierno, suele ser una de las setas más deseada y de las más buscadas, pero hay que reconocer que es una seta muy difícil de encontrar ya que suele encontrarse bastante enterrada bajo la hojarasca e incluso como ya hemos comentado bajo la nieve, por este motivo es conocida por algunos micólogos como “la reina del camuflaje”.

Veamos una breve descripción de estas setas. El sombrero es de aspecto robusto, grueso y muy carnoso; convexo aplanándose según va creciendo con aspecto irregular, suele medir entre 4 y 12 cm y es de color blanquecino en los ejemplare jóvenes para según va madurando pasar a gris negruzco; el pie es grueso y corto, de color blanco que con la edad se torna grisáceo desde la base. Las láminas son espaciadas, gruesas, subdecurrentes; de color blanco en los ejemplares jóvenes, van tornándose grisáceas según madura la seta. La carne es blanca y presenta tonos grises bajo la cutícula.
Está considerada como excelente comestible y para muchos micófagos es de las setas más deliciosas que pueden recolectar, pero como todo en la vida otros aficionados consideran que tampoco es para tanto por el escaso sabor de su carne, quizá esto sea debido a que no las han cocinado adecuadamente. Hay que tener cuidado al cocinarlas porque sueltan mucha agua y esto puede ocultar su sabor. Para mí es una excelente seta si se cocina de forma adecuada porque nunca debemos olvidar que cada seta tiene su forma especial de cocinarla y combinarla con otros alimentos para sacarle todo su potencial.

Posee un débil aroma, casi inapreciable cuando están muy húmedas, a almendras amargas, algunos especialistas en olores lo describen también como a hueso de cereza, y un sabor suave. Se puede comer cruda, cocinarla sola (a la plancha, frita, rebozada...) y es probablemente la seta que mejor combina con el marisco y combina muy bien con pescados y arroces.

Para muchos buscadores de setas no eres un setero de verdad hasta que no has encontrado setas de marzo, porque como ya hemos dicho anteriormente no es fácil localizarlas. Curiosamente la atracción que produce en los animales nos ayuda muchas veces a localizarlas porque vemos trozos de setas mordisqueados por el suelo y como la carne es blanca esta resalta mucho sobre el color del suelo. Por tanto, si encontramos trozos mordisqueados de setas en el suelo ese será un buen sitio para comenzar a buscar, ya que las setas de marzo suelen salir en grandes grupos y por lo tanto es posible que haya más ocultas bajo la hojarasca.

Supongo que muchos os estaréis preguntando si las setas de marzo se pueden confundir con alguna otra especie de apariencia similar y que sea tóxica. Bueno, pues la respuesta es no, la época de aparición de la seta de marzo hace imposible la confusión con otras especies afines morfológicamente. La única especie similar es el Hygrophorus camarophyllus pero esta seta sale en otoño.

Y otra pregunta que me hace la gente habitualmente es: “¿Entonces esta es la única seta que sale en esta época del año?”, supongo que queriendo ir al bosque y coger las primeras setas que encuentren.

Esta vez la respuesta es no, porque el final del invierno y la primavera, si las condiciones meteorológicas han sido las adecuadas, nos proporcionan distintas especies de setas. No es extraño encontrar especies de los géneros Cantharellus, Hydnum, Morchella, Helvella, Gyromitra o Pleurotus entre muchas otras.

Ahora solo queda salir al bosque e intentar ser quien encuentre a la “Seta Durmiente”.

Texto y fotografias: Javier Munilla

Lavandera blanca, la alegre mensajera del frío

El título de este artículo se lo debemos al fallecido catedrático de lengua española D. José Mondéjar que definió a la “lavandera blanca” como la alegre mensajera del frío, y creo que no podremos hallar una definición más bella para este pequeño pájaro.

Con la llegada del frío más intenso llegan a la Península Ibérica gran cantidad de lavanderas blancas procedentes de el Norte de Europa, y por ese motivo en muchos lugares de España a esta pequeña ave se la conoce como “Aguzanieves” o “Pajarita de las Nieves”.

Aunque muchas de ellas viven todo el año entre nosotros, es en esta época del año cuando se las puede observar más habitualmente dentro de nuestros pueblos porque muchas de ellas buscan refugio, comida y calor en nuestros pueblos instalándose en los parques y entre los huecos y rendijas de nuestras casas.

En la “Lavandera blanca” (Motacilla alba), lo primero que nos llama la atención es su plumaje gris, negro y blanco. El dorso es de tonos grises y la parte ventral es blanca al igual que la cara. La cara esta enmarcada por el negro de la nuca (píleo), la garganta y el pecho. El tamaño de estas manchas negras de la cabeza nos ayuda a diferenciar a los machos de las hembras y jóvenes. Es un ave muy esbelta de cola larga y estrecha cuyo centro es de color negro y los bordes blancos. Todas las especies de “lavanderas” poseen un caminar muy característico moviendo la cabeza adelante y atrás y agitando constantemente la cola arriba y abajo. Este movimiento tan particular de la cola le ha proporcionado su nombre en inglés “Wagtail” que es la unión del verbo “Wat” = menear, agitar, oscilar y “tail” = “cola”.

Tan característico es su andar que atrajo la atención de poetas. Un ejemplo nos lo muestra Francisco Rodríguez Marín en su antología de cantares amorosos titulada “El Alma de Andalucía en sus mejores coplas amorosas”, hay una seguidilla que evoca el garbo y la gracia ligera del andar apresurado y liviano de la amada comparándolo con el andar de nuestra protagonista:

“Parece mi morena
cuando va a misa,
pajarita de las nieves,
que anda y no pisa.”

Podemos observarlas moviéndose de un lado a otro lado, rebuscando en el suelo para encontrar sustento, camina incansablemente por los campos, parques o calles picoteando buscando alimento.Su dieta consta de una gran variedad de insectos terrestres y acuáticos, lombrices, arácnidos, etc. aunque destaca el consumo de larvas y adultos de moscas y mosquitos. Como hemos comentado su técnica de caza consiste en la búsqueda y el picoteo en el suelo o en aguas someras, con ocasionales persecuciones andando o en vuelo. Esa costumbre de buscar comida correteando por el suelo tiene lamentables consecuencias porque se les enredan hilos y fibras entre los dedos de las patas, estos acaban necrosándose y perdiéndolos definitivamente. Así que es común observar ejemplares a los cuales les faltan uno o varios dedos y hasta algunos que han perdido todos los dedos y la pata se les queda como un alambre.

En época de cría ocupa ambientes muy variados, en muchos casos con influencia humana y próximos al agua, tales como ríos, arroyos, charcas, pastizales, huertos, regadíos y parques. Y es de su propensión a ocupar los cursos de los ríos de donde proviene su nombre más común, ya que antaño cuando las mujeres bajaban a los ríos y lavaderos a lavar la ropa allí se encontraban a esta pequeña ave, que por lo general acepta de buen grado la proximidad de las personas. Y de aquí proviene el nombre común de “lavanderas” de las distintas especies de estas aves y en el caso que nos ocupa el apellido de “blanca” por ser el color que más resalta en esta especie.

A continuación vemos algunos ejemplos de lo queridas y respetadas que eran estas aves en las tradiciones tanto de España como del resto de Europa:

En muchos lugares de la España rural la creencia popular nos advertía que, si alguien mataba a una lavandera, moriría su mejor animal y, si no, un familiar del autor de la muerte del ave.

En Alemania es considerada como la patrona de los cerveceros y sus clientes. Y la creencia dice que, si una persona da de comer a una lavandera, esta le enseñara el camino de regreso a casa en caso de estar muy ebrio para encontrarlo.

En otros países la lavandera blanca está asociada al enamoramiento y se dice que cuando una persona ve a una lavandera menear su cola en el mes de mayo, esta persona estará enamorada antes de finalizar el año. Y si los que la observan son una pareja ya formada significa que su unión es perfecta como si los dos fuesen uno.

En Grecia, la tradición se parece mucho a la española ya que las lavanderas eran consideradas compañeras de los pastores, carreteros y boyeros, que veían en ella un espíritu protector para sus rebaños. Por eso prohibieron matarla, para evitar el peligro de que volviera una antigua maldición echada sobre sus reses.

También os recomiendo buscar el melancólico romance “Pajarita de las nieves” del dramaturgo granadino Antonio Joaquín Afán de Ribera, publicado en 1899 en el cual se dan cita todos los tópicos que la tradición popular a adjudicado a esta bella ave.

Espero que a partir de ahora cuando observéis a la pequeña lavandera blanca paseando por las calles, parques y campos de nuestros pueblos la veáis con distintos ojos y os detengáis un momento a disfrutar de su grácil andar.

Feliz año 2019 a todos los lectores de “La Plazuela”.

Texto y fotografias: Javier Munilla

El animal que cambió la viticultura

Durante estas frías noches de invierno, especialmente desde finales de enero hasta bien entrado el mes de febrero, podemos escuchar en nuestros campos el tauteo del zorro, ya que los zorros andan de devaneos amorosos estos días. El tauteo es como se llama a los ladridos cortos, agudos y apagados de los zorros, que en el silencio de las frías noches de invierno pueden parecer, en la lejanía, el llanto de bebe. Aunque para un oído más acostumbrado a la naturaleza se asemejan más a los ladridos de los corzos. Además de por su característico ladrido, también podemos reconocer a los zorros en las noches porque sus ojos, cuando son iluminados por los faros del coche o por una linterna, brillan mucho más que los de cualquier otro animal debido al tapetum lucidum de sus ojos.

Aunque creo que es conocido veamos una breve descripción del zorro (Vulpes vulpes). Es del tamaño de un perro pequeño y su característica principal es su larga cola densamente peluda y que termina en una mancha blanca en la punta. Posee orejas grandes y triangulares y un cráneo alargado con un hocico muy puntiagudo. Su pelaje es de color marrón rojizo, aunque dependiendo del hábitat de la época del año puede variar en tonalidades hasta llegar a ser gris o gris negruzco. Cuando tienen ese color negruzco son denominados “carboneros”.

Es omnívoro, especializado en pequeños roedores por lo que es de una gran ayuda para la agricultura, también puede capturar conejos y crías de liebres o corzos. Aunque no deja pasar la oportunidad de alimentarse de cualquier cosa que esté a su alcance ya sean lombrices, insectos, aves, reptiles, frutos silvestres o cultivados, carroña, basura, etc. Por lo tanto, se puede decir que los zorros se han adaptado a todos los ecosistemas porque son capaces de encontrar alimento en todos ellos. Observaciones realizadas a lo largo de todo el planeta han demostrado que los zorros más grandes de cada lugar son los que se alimentan en basureros cerca de las poblaciones humanas.

Los zorros son animales que están activos tanto de día como de noche, aunque su preferencia sea crepuscular, debido sobre todo a la presión humana sobre sus poblaciones. Por este motivo son muy difíciles de ver, pero podemos averiguar por donde anda nuestro raposo gracias a su costumbre de marcar su territorio dejando excrementos sobre cualquier lugar o elemento que sobresalga del terreno como pueden ser piedras, montículos, matas, arbustos, muros e incluso sobre latas o botellas abandonadas.

Excrementos de zorro con escaramujos sobre roca.

Para desgracia de nuestro protagonista estas fechas son las elegidas para masacrarlo, para disfrute de unos pocos, a través de campeonatos de caza. Campeonatos que están basados en la falsa excusa de las sobrepoblaciones de estos bellos mamíferos. Digo falsas porque estudios realizados en Suecia, Inglaterra y España (Doñana y Zaragoza) han demostrado que las poblaciones de zorros se autorregulan ellas solas dependiendo de la disponibilidad de alimento, la mortalidad causada por el hombre y las epidemias que les afectan. Lo cierto es que a los cazadores el zorro les molesta por ser un competidor que se alimenta de especies cinegéticas como son conejo, perdiz, codorniz.

Entre las enfermedades que más afectan a nuestro protagonista están la rabia y la sarna. La rabia se extendió por gran parte de Europa desde 1939 y no ha llegado a la Península Ibérica gracias entre otras cosas a la barrera natural que nos proporcionan Los Pirineos. En Europa en principio intentaron frenar la epidemia eliminando zorros y no sirvió para nada, pero actualmente se ha producido una espectacular y drástica reducción de los casos de zorros con rabia camuflando vacunas orales en cabezas de pollo y distribuyendo estas por el campo. En cambio, la sarna es la enfermedad que más afecta a los zorros de nuestro país, es causada por unos ácaros que se introducen en la piel y causan la perdida de pelo. El animal se rasca las partes infectadas provocándose heridas e infecciones. La sarna suele producir la muerte del individuo al mes de comenzar la infección. Esta enfermedad puede llegar a exterminar poblaciones enteras de zorros. 

Zorro con sarna.

Como curiosidad decir que el termino alopecia fue acuñado a principios del siglo XX, cuando el dermatólogo francés Raymond Sabouraud se puso a buscar un vocablo adecuado para describir la pérdida anormal de cabello que padecían algunos de sus pacientes. Se fijó en la palabra en latín alopecia que provenía del griego alopekia, que proviene de alopex (zorro). Porque los griegos definían como alopekia al proceso por el cual los zorros perdían el pelo ya fuera porque lo mudaban o por culpa de la sarna.

Pero sospecho que todos los lectores os estaréis preguntando cuando vamos a explicar el porqué del título de este artículo. Pues vamos a ello, supongo que de todos es conocida la fábula de Esopo “La zorra y las uvas”, que tiene como protagonista a un zorro que quiere comer unos racimos de uvas. En la antigua Roma era bien conocida la afición de los zorros por las uvas y que estos se subían a las vides a comer las uvas y rompían muchas veces las ramas con su peso, por este motivo los viticultores romanos decidieron que las vides deberían ser más bajas para que cuando los zorros fueran a comerse las uvas las alcanzaran con facilidad y, al menos, no rompieran las ramas.

Para terminar, recomendaros salir estos días al crepúsculo para intentar oír a nuestros bellos zorros, es una experiencia es muy recomendable para todos los que amáis la naturaleza y como bien dice el zorro de “El Principito” esa sensación de libertad y de unión con la naturaleza es invisible para los ojos y solo puede apreciarse con el corazón.

“Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.” 

El Principito de Antoine de Saint-Exupéry.


Concluimos con otra cita del libro de Antoine de Saint-Exupéry:

“No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.”

Texto y fotografias: Javier Munilla

Mirador celeste: fechas escritas en el cielo

¿Recuerdas qué estabas haciendo hoy hace 8 años? ¿Y hace 25 ó 67?... porque cuando ahora contemplas Sirio, Vega o Aldebarán las estás viendo como eran en aquellos momentos. 

Aún a la tremenda velocidad de 300 000 kilómetros por segundo, la luz de las estrellas tarda un tiempo en atravesar las fabulosas distancias que nos separan: 8 minutos desde el Sol, 4 años desde la siguiente estrella más próxima, 8 años desde Sirio, 25 desde Vega, 67 desde Aldebarán y unos cien mil años desde los puntos más lejanos de nuestra Galaxia.

En ese sentido, en una misma mirada al firmamento se funden y se confunden distintos momentos de la historia del universo. Cada objeto queda retratado en un instante diferente según su distancia a nosotros: ¡qué curiosa máquina del tiempo!, ¡qué psicodélico collage! Es como tener en el mismo cuadro al pintor rupestre de Altamira desayunando con Tutankamon y Julio César, mientras Cristóbal Colón y Neil Armstrong sobrevuelan un dinosaurio que se come a un trilobites. Alucinante.

Es asombroso pensar que, si alguien está ahora observando la Tierra desde algún planeta de Cor Caroli (110 años-luz), Izar (210), Betelgeuse (500), Rígel (900) o Deneb (2500), respectivamente puede estar viendo al Conde de Romanones sentado en la Alameda de Sigüenza, al Empecinado luchando contra las tropas napoleónicas en los cerros colindantes, al Cardenal Cisneros ejecutando la bula de Sixto IV por la que se aprueba la constitución de la universidad seguntina, a Don Bernardo de Agén reconquistando el castillo y edificando la catedral, o la vida de nuestros antepasados de la Segontia celtibérica. Pero aún hay más… si consigues ver Andrómeda (en una buena noche se puede llegar a divisar a simple vista), estarás viendo la galaxia vecina como era hace 2.5 millones de años, cuando en un recóndito punto azul de la nuestra aparecía el género Homo, primero como Homo Habilis, para luego evolucionar hasta lo que somos hoy.

Diciembre nos trae la constelación de Tauro y se lleva la del Escorpión; nos trae el solsticio de invierno y la lluvia de meteroros llamados Gemínidas (días 13 y 14 sobre todo) y se nos lleva esta sección de doce artículos que hemos dedicado al mirador celeste del Polvorín, inaugurado hace ahora un año –un año en el que, por cierto, nos ha llegado otra estrella Michelín. Enhorabuena a Samuel, Blanca, Juan y Toñi y feliz año a todos.