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... y 13

Este es el artículo número 13 de esta serie, ¿qué mejor oportunidad para hablar de este precioso número?

Martes y 13, ni te cases ni te embarques.

Uno de mis amigos, una persona positiva de esas que siempre caen de pié, se casó en martes y 13, y nada, sigue siendo una de las personas más felices que conozco.

El número 13 produce tanto miedo que se elimina de los nombres de los pisos de los hoteles, de los dorsales deportivos, el supersticioso Angel Nieto siempre lo cita como 12+1.

Si el número 13 produjera mala suerte daría lo mismo que la planta de un edificio superior a la 12 se llamara 14 o Pepito, porque seguiría siendo la decimotercera.

Luego, si no es el número 13, deberá ser su nombre lo que da mala suerte ¿cómo puede influir un nombre en el futuro de una cosa? Solo psicológicamente. Porque decidme ¿cómo se las arregla el calendario para dar mala suerte a los españoles los martes 13 y a los ingleses los viernes 13?

Si en un barco viajan un inglés y un español ¿se hundirá en martes 13 la parte en la que viaje el español y en viernes 13 la parte en la que viaje el inglés?

Lo que vemos es que se trata de un efecto psicológico, basado en tradiciones culturales, somos nosotros los que le damos significado al número 13, que no tiene ninguno en absoluto.

De modo que se trata de una falsa creencia del tipo superstición.

Aunque siempre que se habla del número 13 y la mala suerte alguien te espeta:

¿Y el Apolo 13? fue el único Apolo que tuvo un accidente y eran científicos.

Siempre me sorprende la ignorancia con la que se citan estas cosas. El accidente del Apolo 13, en el que casi mueren sus tripulantes, fue importante; pero más grave fue el accidente del Apolo 1, en el que murieron quemados todos ellos (Gus Grissom, Edward White y Roger Chaffee). ¿Pensaréis  que el número 1 da más mala suerte que el 13? No, porque nadie se fija en el 1, solo nos fijamos en lo que ocurre con el 13.

Para más desatino, resulta que el Apolo 13 no era el decimotercero de la serie, sino el decimoprimero, ya que no existieron los Apolos 2 y 3.

Evidentemente hay más fracasos la primera vez que se intenta algo nuevo que la segunda (en la que ya contamos con un poco de experiencia), y más la segunda que la tercera… De modo que la decimotercera vez que intentamos algo tenemos menos que temer, siempre que no nos confiemos y perdamos la atención. De hecho, solemos confiarnos a la tercera, lo que sigue siendo un efecto psicológico, no físico.

En resumen, somos afortunados por haber alcanzado la decimotercera oportunidad de comunicarnos, vosotros y yo, a través de La Plazuela y aprovecho esta fasta ocasión para daros las gracias por la atención y animaros a escribir a la redacción con preguntas o asuntos que os interesen para incluirlos en esta sección. Muchas gracias.

Ahorrar con la física

Mármol con tubo fluorescente, de Brian Richer. Cortesía de Castor Design.

Nos encontramos varados en tiempos difíciles, ganamos menos, o incluso nada, el precio de casi todo ha subido y no hay manera de conseguir un crédito para hacer una reforma o una ampliación de negocio, aunque lo podamos pagar.

Por eso, este mes vamos a rebatir algunas falsas creencias que atacan a nuestro bolsillo.

Falsa creencia. Al salir de una habitación debemos dejar los tubos fluorescentes encendidos, pues al encenderlos consumen mucho más que en su uso normal.

Es verdad que al encender un tubo fluorescente se consume más que cuando está encendido, de hecho se consume del orden de cinco veces más, eso significa que durante los 2 segundos como máximo que tarda en encenderse, estamos consumiendo el equivalente a 10 segundos de funcionamiento.

Luego, si no vas a volver en 10 segundos a la habitación deberías apagar la luz... Es decir, apaga siempre la luz, tu bolsillo te lo agradecerá.

Sin embargo, hay un elemento más que tener en cuenta. Cada encendido reduce la vida del tubo fluorescente (unos 5 minutos por encendido en tubos de 1000 horas de vida, es decir, un 0,0083 %).

Por tanto, no es conveniente andar encendiendo y apagando los tubos fluorescentes, porque duran menos (no es recomendable ponerlos en sitios de paso), pero cuando salgas de una habitación lo mejor es apagarlos.

Falsa creencia. Lo más barato es poner la calefacción a una temperatura fija y dejarla así siempre.

Esta idea se basa en que el coste de calentar la casa es alto, por lo que lo mejor es calentarla una vez y mantener lo que se pierda por las paredes y las ventanas.

Esto depende del aislamiento de tu casa, debemos tener en cuenta que no necesitamos la misma temperatura a todas las horas del día. Durante el día necesitamos de 20 a 22º C (según lo friolero que seas, si tienes niños pequeños o la ropa que te guste llevar por casa), pero por la noche nos basta con 15 o 16º C, y no merece la pena mantener la calefacción y acabar asado bajo las mantas.

Calentar una casa vacía en Sigüenza en invierno puede tardar un día o dos, pero llevar una casa que estaba a 15º C hasta los 22º C solo lleva unas dos horas, de modo que mantener esta temperatura toda la noche es tirar el dinero.

Lo mismo ocurre si durante el día no hay nadie en casa (si todos estudian o trabajan), en ese caso hay que mantener la casa a 15º C y calentarla al llegar.

Si tu casa tarda mucho más en subir esos 7º C, tu problema no es de calefacción, sino de aislamiento. Hazte mirar el tejado, las paredes, la humedad del suelo, las ventanas y las corrientes de aire.

Tampoco necesitamos todas las habitaciones a la misma temperatura. Mantén las habitaciones que uses poco con los radiadores bajos.

En resumen, creerse todo lo que nos dicen, sin cuestionarlo, no solo nos hace más ignorantes, sino más pobres.

Colores que atraen la suerte

arco iris

Ya se nos vienen encima las celebraciones de fin de año y esa noche comeremos uvas de la suerte, beberemos cava con un anillo en la copa, o vestiremos ropa interior roja... porque todo esto nos dará suerte en el año próximo.

Otros, sin embargo, piensan que es el azul (o naranja, o dorado) el color del éxito, o que el amarillo da mala suerte.

¿Están asociados los colores a la suerte? Para centrar ideas, tomemos uno cualquiera de estos casos.

Falsa creencia: el amarillo da mala suerte. 
“Se dice que el color amarillo da mala suerte. En el teatro se evita, porque Molière murió vestido de amarillo durante su última representación teatral (El enfermo imaginario, 1673). En España el amarillo se considera de mala suerte porque era el color con el que se ajusticiaba a los condenados por la Inquisición” (citado por Nieves Concostrina, RNE, No es un día cualquiera, 07/05/2011).

Escribamos “amarillo + suerte” en un buscador de internet, encontramos:

Mala suerte en el teatro (especialmente en los estrenos); se relaciona con la envidia o el desprecio, expresa peligro; en España se relaciona con la mala suerte…

Pero también se pueden encontrar referencias a la buena suerte, el maillot amarillo del Tour; las novias tienen que llevar algo amarillo en su boda; usar ropa interior amarilla en la noche de fin de año da buena suerte en China, Taiwán, Venezuela… ; es un color optimista, moderno y denota divinidad, alegría, entusiasmo, pasión, fuerza, sexo, calor, primavera, inocencia, infancia, juventud…

¿Pero en qué quedamos? Pues muy sencillo, la buena o mala suerte no es más que una convención cultural, ya que cada pueblo asocia efectos contrarios al mismo asunto, y esto sin ninguna base.

Pero hay más, como ya hemos visto en los dos artículos anteriores de El Secreto, las cosas no son de colores, sino que las vemos de colores , ya que lo que llamamos color es una vívida sensación creada en nuestro cerebro para resaltar pequeñas variaciones de la realidad (ínfimas diferencias de la longitud de onda de la luz), entonces las diferencias de usar una prenda de un color u otro solo están en nuestra mente; esto significa que lo que explica nuestra creencia en la suerte es la psicología, no la óptica.

Además, el intervalo de frecuencias del espectro visible está contenido aproximadamente unas 40.000.000.000.000 veces en el espectro electromagnético total. Esto es, si creemos que cualquier diferencia de frecuencias desde el rojo al azul es capaz de provocar desastres o buena fortuna ¡qué no serían capaces de hacer diferencias 40 billones de veces mayores!

En resumen, la buena o mala suerte asociada a los colores son convenciones culturales provocadas por la psicología humana, ya que los colores son ilusiones ópticas, imágenes en nuestro cerebro, no realidades. Se trata de una falsa creencia del tipo superstición, ya que solo existe en el cerebro de las personas crédulas.

Como dice mi hijo, lo que sí que da mala suerte es el color ultravioleta: ¡produce cáncer!

¿El hombre en la luna? 3ª parte

La llegada de la humanidad a la Luna es un asunto inagotable de falsas creencias, pues hay una cantidad incontable de teorías “conspiranoicas” relacionadas. Por esto algunos amigos me han pedido que explique una foto que han encontrado.



Sombras que divergen

Esta foto del Apolo XVI (sexta misión a la Luna) se ha presentado muchas veces como una prueba de la falsedad del viaje a la Luna. Vemos en ella cómo la sombra de un astronauta apunta hacia la cámara y la del otro apunta hacia la derecha, de donde se deduce que la imagen se tomó en un estudio con un par de focos de luz.

Parece que esta vez hemos pillado a la NASA, no parece haber una explicación geométrica para este fenómeno.

Pero ¿qué pensarías si te dijera que el supuesto segundo astronauta es en realidad el mismo que el primero y que esta fotografía es un montaje?  Pues sí, la foto es un fragmento de una panorámica de 360? realizada por  John Young, girando en redondo mientras toma fotos. Posteriormente la NASA formó un collage con varias de ellas. El astronauta repetido en la imagen es Charles Duke en dos momentos distintos en los que la cámara apunta en direcciones diferentes.

En el siguiente dibujo vemos qué ocurre si orientamos las imágenes correctamente. Ahora las sombras sí son paralelas.

Vaya, al final sí había una explicación coherente con la geometría. Además, la “explicación conspiranoica” ni siquiera es lógica, pues si hubiera habido dos focos de luz se verían dos sombras de cada astronauta.

Si quieres ver cómo se tomó esta foto puedes buscar el  video tomado desde el vehículo LEM, controlado desde la Tierra, en la siguiente dirección:
https://www.youtube.com/watch?v=Ovvu1nhILxc&feature=plcp

A partir del minuto 2:10 de este vídeo se ve a ambos, Young y Duke; al primero girando mientras toma las fotos y al segundo zascandileando por ahí.
De modo que: ¡prueba superada!

Los colores en los animales

colores

Este mes continuamos con dos falsas creencias sobre los colores y la visión.

Los perros ven en blanco y negro
Los perros ven dos colores: el que llamaremos rojo-verde y el azul. El azul lo ven más o menos como nosotros; pero, para todas las frecuencias comprendidas entre el verde y el rojo humanos, solo disponen de una célula tipo cono, por lo que para ellos es un solo color. La sensibilidad central a ese color está más cerca del rojo que del verde.

Además de estos colores ven el blanco (todas las frecuencias del visible juntas) y el negro (cuerpos que reflejan la luz en la parte no visible del espectro). Esto significa que diferencian algunos colores humanos pero confunden otros, parecido a como ven los daltónicos deuteránopes (que ven el verde y el rojo como amarillo). Por tanto, se trata de una falsa creencia.

Los toros ven mejor el color rojo, por eso las muletas de los toreros son de ese color
Los toros también ven dos colores, rojo-verde y azul, como los perros; pero su sensibilidad central al primer color está más cerca del verde que del rojo, semejante a la forma de ver de los daltónicos protánopes (el tercer grupo de daltónicos, los tritánopes, es el de los que no ven el azul). De nuevo una falsa creencia.

Por tanto, la razón del color rojo de la muleta solo puede tener que ver con la visión o con la psicología de los humanos. Quién sabe, quizá las muletas sean rojas para que los espectadores de la fiesta no vean las manchas de la sangre de las heridas producidas por las banderillas.

Hay animales que ven solo un color básico (mapaches, salamandras y todos los mamíferos marinos: delfines, ballenas, focas…); casi todos los mamíferos no distinguen más que dos colores (perros, gatos, toros, etc.); nosotros vemos tres, con los que creamos una paleta de colores extraordinaria; otros aprecian cuatro (algunas aves, reptiles o peces); hay mariposas que ven seis… y así hasta ¡dieciséis colores básicos! que ve la Gamba Mantis ¿te imaginas las combinaciones cromáticas que puede apreciar?

Se trata de un crustáceo de la familia de las langostas que vive en los arrecifes de coral, que mueve sus pinzas a una velocidad de 23 m/s (83 km/h), creando una onda sónica que destroza a sus presas. Por esta razón no se encuentra en los acuarios, ya que son capaces de romper los cristales gruesos comunes.

Originalmente los primates veían en rojo-verde y azul, como la mayor parte de los mamíferos. Hace algunos millones de años crearon un cono nuevo para ver el rojo. La aparición de este nuevo color tuvo repercusiones importantes en su supervivencia, ya que permitía diferenciar los frutos maduros de los verdes, lo que explica la gran importancia (preferencias, gustos, aversiones, etc.) que los humanos damos psicológicamente al color de las cosas, aunque este no exista en el mundo físico.

Es decir, cada animal ve de una forma diferente y los que llamamos colores no son más que representaciones en el cerebro de cada especie de un fenómeno físico externo muy diferente, la frecuencia de la luz.