Mar06022020

Last updateMar, 02 Jun 2020 7am

Back Está aquí: Home dciencia

Mirador celeste: Los rasgos faciales de la Luna

Salimos de un mes con dos lunas llenas y entramos en uno sin ninguna — meses de mucho, vísperas de nada. Ahora que está de moda ponerles nombre: la del 2 de enero fue superluna por hallarse a menos de 360 000 km de nosotros (la distancia Tierra-Luna varía entre 350 000 km en el perigeo y 410 000 km en el apogeo); a la del 31 de enero le llaman luna azul no por su color sino por ser la segunda en un mismo mes, cosa rara — la expresión once in a blue moon significa eso. Rareza por rareza, esto volverá a suceder en marzo.

Volviendo a los momentos de gozosa contemplación que nos propone el mirador celeste del polvorín de Sigüenza, nos fijamos este mes precisamente en la Hermana Luna, nuestra fiel compañera desde que se formó a partir de material de nuestra propia corteza y manto arrancado por algún objeto en colisión no frontal con una jovencísima Tierra. A pesar de que lleva mucho tiempo mirándonos fijamente, mostrando la misma cara, pocos conocen sus rasgos. ¿Qué novia aguantaría semejante desdén? Mirarla es conquistarla. Su pose pide que la retratemos en humilde carboncillo o con la moderna foto. Aprendamos siquiera los rasgos más marcados para contentarla y que no se marche — que ya lo hace a razón de casi 4 cm al año.

 Rasgos de la cara vista de la luna. Los números, entre corchetes en el
texto, se pueden usar a modo de pasatiempo.

El Mar de la Tranquilidad [3] está en el centro del grupo de cinco manchas que los niños suelen asociar con rasgos como ojos, nariz y boca y que a lo largo de la noche pasa de la zona superior a la derecha (ojo: algunos aparatos cambian la orientación de la imagen). Es allí donde alunizó el Eagle del Apollo 11 con Armstrong y Aldrin quienes, a cambio de unas muestras de roca, dejaron un espejo gracias al cual seguimos midiendo las cifras de los párrafos anteriores. En la Luna, donde no hay agua, se llama mares a cuencas bajas, llanas, rellenadas con roca basáltica oscura tras los impactos de meteoritos. El de la Tranquilidad está flanqueado por dos mares grandes (Serenidad [2] y Fecundidad [5]) y dos pequeños (Crisis [4] y Néctar [6]). Otros mares importantes son los de la Lluvia [1], el Arco Iris [7] y la Humedad [8].

Aún más espectacular es el avistamiento de cráteres (volcánicos o de impacto), tierras altas (zonas de color claro) y cordilleras. En el meridiano central destacan tres soberbios cráteres, de arriba abajo: Platón [11], Eratóstenes [12] y Tycho [10]; continuando la línea de los Apeninos [9] más allá de Eratóstenes tenemos Copérnico [14], Kepler [15] y Grimaldi [16], con Aristarco [13] al norte y Gassendi [17] y su preciosa perla, al sur. El mejor momento para observar un cráter es cuando está cerca del terminador que separa un día dado la zona iluminada de la oscura: el juego de luces y sombras recuerda a los tendidos de sol y de sombra de nuestros ruedos.

En cuanto a poder usar el cielo nocturno como calendario, el mirador nos cuenta que la constelación que se pone o la que sale al atardecer nos hablan del mes en que estamos. En febrero el Sol está en Capricornio. Por eso, cuando se pone por el Oeste, la constelación que sale por el Este es la opuesta, en este caso Cáncer, situada entre los gemelos y el león, ambas más reconocibles que el cangrejo. En el centro del cangrejo hay uno de los cúmulos estelares más bellos, el del Pesebre (bastan unos prismáticos), flanqueado por dos estrellas con nombre de asno (Asellus Borealis y Australis). La medianera del zodíaco (eclíptica) parte al cangrejo en dos mitades, con un asno a cada lado. Feliz reencuentro con la luna y suerte con el cangrejo y su pesebre.

Buitres: aliados de los dioses

Según nos cuentan Silio Itálico y Elanio, historiadores romanos, Celtíberos y Vacceos, pueblos prerromanos que habitaron en la Península Ibérica, consideran un honor morir en el combate y un crimen quemar el cadáver del guerrero así muerto. El ritual para los guerreros que morían en combate consistía endepositar sus cadáveres en determinados lugares, para que fueran comidos por lo buitres. Ya que los buitres en su cultura eran psicopompos, seres que en distintas mitologías y religiones tienen el papel de conducir las almas de los difuntos hacia la ultratumba, cielo o infierno. Y aunque este tipo de rituales suenen a épocas muy lejanas la realidad es bien distinta y en muchas culturas actuales continúan considerando a los buitres como los ángeles encargados de ayudar a los muertos a llegar al Cielo.

En el Tíbet, en las tierras de Litang, los muertos son entregados a los buitres desde hace 5.000 años, un rito inmemorial introducido por los nómadas en tiempos de Zaratustra. En el monasterio de Drigung Til el sacerdote, “rogyapa”, desnuda el cuerpo de la persona fallecida, le rasura el pelo y descuartiza el cadáver delante de sus seres queridos. Una vez separados los huesos de la carne, se machaca el cráneo con un martillo y se deja junto con los demás restos sobre un lugar, donde son devorados por los “daikinis” (buitres). Solo cuando las aves terminan se considera que su alma ha ascendido a los cielos. De acuerdo con la creencia budista, el cuerpo es un mero vehículo para transportar la vida; una vez que el individuo muere y como última muestra de caridad, su cuerpo debe servir de alimento a los buitres sagrados. No en vano el buitre es considerado por los sacerdotes un ave muy budista: no mata a otros seres y acepta lo que le viene, según el curso natural de las cosas. Una de las cosas más terribles que le pueden suceder a un muerto es que los buitres no se lo coman.

Pero esta costumbre religiosa está a punto de desaparecer en la India, lo cual se considera una tragedia, por culpa de un medicamento llamado diclofenaco. El diclofenaco se utiliza para reducir el dolor en mamíferos, incluido el ser humano. Este medicamento se acumula en el cuerpo de los animales tratados con él y cuando estos animales mueren y son devorados por los buitres el diclofenaco penetra de forma indirecta en el buitre provocándole un fallo renal y al final la muerte. “Más del 97% de los buitres de la India han muerto. Funcionalmente, se han extinguido”, explicaba R. D. Jakati, director de Fauna del estado indio de Haryana. Para evitar la extinción de los buitres, que desempeñan una función social vital en la India, el gobierno decidió finalmente prohibir la producción y venta de diclofenaco.

Buitre leonado

Pero no aprendemos y la Comunidad Europea no prohíbe este medicamento, aunque existen alternativas como el meloxicam para tratar al ganado, que no afectan a los buitres.

¿Por qué no lo prohíben? Francisco de Quevedo en 1603 ya nos señaló que “Poderoso Caballero es Don Dinero” y para los políticos europeos es más fácil rendirse a las presiones de los lobbies farmacéuticos que cuidar la biodiversidad y la salud de los ciudadanos (culpa nuestra, nosotros les votamos). Debemos también saber que la Agencia Europea del Medicamento advirtió que el uso del diclofenaco conlleva un riesgo adicional de ataques cardiacos que los médicos que recetan el medicamento deberían tener en cuenta.

Una investigación, publicada en Journal of Applied Ecology, confirma que el uso de diclofenaco podría llegar a ser responsable de la muerte de más de 6.000 ejemplares de buitres leonados en España, lo que indica un potencial declive poblacional de hasta el 7,7% anual. El declive de los buitres leonados en España no sólo es un problema ambiental, sino también económico, ya que su actividad carroñera evita el tratamiento e incineración de unas ocho mil toneladas de restos animales cada año. De esta manera, no solo se ahorran millones de euros en gestión de residuos, sino que además se evita la emisión de cientos de miles de toneladas de CO2 al año. Asunción Ruiz de Seo-Birdlife nos dice que “evitar un declive en las poblaciones de buitres de nuestro país está en manos del Gobierno, que tiene la responsabilidad de conservar a la mayor población de aves carroñeras de la Unión Europea y una de las más importantes del mundo.

No podemos permitirnos que ocurra un desastre ambiental como el que ya pasó en Asia”, en la misma línea Iván Ramírez director de Conservación de BirdLife Europe nos recuerda que “la Ciencia ha corroborado los datos que ya habíamos expuesto a la Comisión Europea, a la Agencia Europea del Medicamento y a las autoridades españolas: permitir el uso veterinario del diclofenaco en España es ilógico e irresponsable. Los países europeos deben tomarse en serio las evidencias científicas y seguir el ejemplo de Asia”.

Buitres leonados en tierra.

Para finalizar quiero recordar que el buitre ha sido un aliado ya que al alimentarse de carroña impide la diseminación de enfermedades contagiosas para el ganado. Y, por lo tanto, deberíamos pedir a nuestros políticos que se pusieran de una vez del lado de los ciudadanos y del medio ambiente. Además, los buitres que tanto nos ayudan también forman parte de nuestra cultura popular, antiguamente se utilizaban como remedio medicinal los “papos” (buche) del buitre, para los dolores de estómago. O en muchas regiones españolas se cree que una pluma de buitre ahuyenta las serpientes y sirve de remedio a las embarazadas para asegurar un buen parto.

Recordar, salvar a los buitres es salvarnos a nosotros.

Texto/fotos
Javier Munilla

La Navidad y la naturaleza

Se acerca la Navidad, calles, tiendas y casas se engalanan con luces y adornos navideños. Es probablemente la época del año donde la naturaleza más se vincula con las tradiciones, porque muchos adornos navideños provienen de nuestros bosques. Y aunque gracias a la concienciación medioambiental la mayoría de estos adornos se compran en tiendas y viveros, sigue existiendo en muchos hogares la tradición de ir al campo a por ellos, sin ser conscientes del daño producido al medio natural. Además la mayoría de estas plantas están en peligro de extinción y están protegidas por la ley.

Las plantas que adornan la Navidad son principalmente:

Abetos o pinos, típico de culturas del Norte de Europa, fue introducido en España en 1870 y ya ha sido adoptado por casi todos los hogares españoles.

Acebo, con sus espinosas hojas de color verde intenso que contrastan con sus frutos de color rojo. Por tratarse de una especie protegida está prohibido recolectarla, pero además puede ser muy peligrosa, ya que sus frutos son tóxicos y se recomienda que no se pongan cerca de niños pequeños porque pueden llevárselos a la boca.

Muérdago, tradición escandinava, planta parásita de los pinos asociada a druidas y brujas, con la que preparaban  pócimas y hechizos de amor. Según la tradición disponer de unas ramas de muérdago trae la paz al hogar y el amor a las parejas.

En estado salvaje tanto los frutos del acebo como los del muérdago son muy importantes para la supervivencia en los meses de invierno de muchas especies animales, sobre todo aves, ya que son de los pocos frutos comestibles que pueden encontrar en invierno.

Flor de Pascua, no existe de forma silvestre en España por ser originaria de Méjico, sus hojas rojas dispuestas en forma de estrella son la clave para ser adorno navideño. Hay que manipularlas con cuidado ya que la savia, viscosa de color blanco, puede producir irritaciones en la piel.

Musgo, el que más sufre en nuestra comarca la recogida indiscriminada debido a la tradición navideña más arraigada en el sur de Europa, sobre todo en España e Italia, que se centra en los belenes. Para representar el paisaje del belén se utilizan distintos elementos vegetales, entre ellos el musgo, que al crecer pegados a las rocas es perfecto para simular prados y bordes de ríos en los belenes.

Musgo

En primer lugar puntualizar que la ciudad de Belén está situada en los montes de Judea, que es una región árida y montañosa que es considerada un desierto, lo lógico sería decorar el belén con arena y no con musgo. Pero la pregunta que debemos hacernos es:

¿Por qué no se debe coger musgo en el monte?

El musgo es uno de los primeros organismos que coloniza las rocas, pues al crecer sobre ellas modifican su superficie, formando un sustrato en el que pueden arraigar otras plantas de mayor tamaño. Cumple un papel irremplazable en el ecosistema ya que es capaz de retener hasta 20 veces su peso en agua y actúa como regulador hídrico, es decir, impide la erosión en tiempo de lluvias y libera humedad en tiempo seco; actúa como germinador de semillas de otras plantas; protege el suelo de la erosión y cuando se descompone, pasa a formar parte de él, enriqueciéndolo; y es el hogar de muchas especies de fauna, sobre todo invertebrados que son también muy útiles para la formación del suelo y como alimento de otras especies animales.

Como podéis ver el musgo juega un papel fundamental en la conservación entre otros ecosistemas de nuestro pinar y nuestros robledales y encinares. Para terminar con el tema del musgo lanzar un llamamiento a la conciencia de cada uno, para que por favor dejen el musgo es su sitio y si quieren belenes verdes que usen arena y la tiñan de color verde con colorantes.

Resaltar que la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de Castilla-La Mancha recuerda que no se puede ni debe cortar árboles, podar sus ramas y recoger musgos u otros elementos naturales de nuestros bosques y recomienda que se compren árboles procedentes de viveros, que puedan ser replantados al término de las fiestas navideñas. Asimismo, recuerda que existen numerosos adornos artificiales sustitutivos.

Feliz Navidad y próspero año 2018 a todos los lectores y personas que hacen posible “La Plazuela”.

El polvorín: un mirador para la contemplación y la reflexión

Pueden parecer no más que dos atriles y un poste con flechas pero esconden arcanos del tiempo y el espacio. Quizá sea por su ubicación junto al molino-polvorín, en ese altozano —arrabalero, casi pinariego— de vistas interminables desde el que nuestros antepasados domeñaron la física de los vientos y la química de la pólvora; desde el que podemos contemplar las huellas que las poderosas fuerzas geológicas y climáticas han dejado en nuestro territorio y la diversidad vegetal y animal resultante; desde el que podemos seguir la matemática precisión de los movimientos celestes.

O quizá sea simplemente porque en una sociedad ruidosa, miópica por emparedada, que parece haber perdido no sólo el norte sino todos los puntos cardinales, la contemplación silenciosa de un horizonte despejado debería ser un derecho. En el horizonte se dibuja nuestra historia: los diferentes asentamientos de nuestros ancestros, cómo se fue construyendo la ciudad, por dónde vino la invasión o el progreso. En él se aprecia el entorno que moldea nuestro carácter serrano: pinar, lastra, páramo, rebollar, ribera. Y en él experimentamos los ritmos naturales: el día y la noche, el mes, el ciclo anuo. Nos reencontramos, como el poverello de Asís, con el Hermano Sol y la Hermana Luna y ponemos nuestro reloj interno en hora.

Javier Bussons explica como utilizar el atril en el día de su inauguración.

Caminar, contemplar, reflexionar... es a lo que nos invita el mirador, placeres gratuitos para solaz de cuerpo, mente y espíritu: caminar hacia la Fuente Picardas, contemplar desde el polvorín los paisajes terrestre y celeste que nos rodean y, si apetece, picotear entre las numerosas semillas de reflexión escritas en los atriles.

En el dedicado a la observación diurna encontraremos, además de un tour 360º del horizonte seguntino, nuestras señas en el espacio sideral, 14000 millones de años de historia comprimidos en uno, cómo leer el paso de las horas y las estaciones en el Sol, las propiedades astronómicas de la catedral, recomendaciones para disfrutar en directo de la cartografía lunar, las lluvias de meteoritos o los sobrevuelos de la Estación Espacial Internacional así como un mensaje contra la contaminación lumínica. El panel dedicado a la observación nocturna, que incluye planisferio con máscara giratoria, nos ofrece varias rutas temáticas por la bóveda celeste (estacionales, circumpolar, la Vía Láctea, el zodíaco), invitándonos a buscar las 15 estrellas más brillantes o alguna estrella-fecha como Rígel cuya distancia (900 años-luz) nos hace verla como era cuando Don Bernardo de Agén reconquistaba el castillo. Unas pocas pistas bastan para aprender a usar la actual Estrella Polar (Polaris), la Osa Menor o las constelaciones como una brújula, un reloj o un calendario escritos en la noche.

Nos gustaría que estos atriles y este humilde poste sirvieran para suscitar momentos de gozosa contemplación, como el de esta imagen solsticial (22 de diciembre pasado) con el Sol saliendo bien lejos del punto cardinal Este marcado por la flecha que se ve de canto. Ya es invierno.

La araña que inventó un baile

Estamos en pleno otoño, las noches son más largas y se aproximan los meses más fríos, en estas circunstancias algunos animales silvestres se acercan a nuestros pueblos en busca de calor y alimento. Hoy hablaremos de una araña que empieza a buscar refugio en nuestros garajes y trasteros para beneficiarse del calor de nuestras casas. Aunque su hábitat natural son las zonas boscosas, praderas, montañas, montes pelados y humedales.

Nuestra protagonista es una tarántula, la mayor araña de Europa, conocida comúnmente como araña lobo (Lycosidae tarantula). Son animales muy singulares, excelentes corredoras y poseen una visión impecable aunque no pueden mover ninguno de sus ocho ojos, pero gracias a como están situados en su anatomía obtienen una visión periférica excelente para moverse por el entorno, atrapar sus presas y evitar depredadores. Su color puede ser desde pardo hasta gris oscuro y es muy común que tengan una mancha en forma de guitarra en el abdomen.

Araña lobo hembra

La hembra de la araña lobo vive la mayor parte de su vida en su cueva, desde la que caza agazapada en la entrada. Sin embargo, los machos recorren el territorio en busca de hembras y caza. Su alimentación es principalmente insectívora y sus técnicas de caza son muy variadas, puede perseguir a su presa o bien esperar su oportunidad emboscada preparada para abalanzarse sobre ella. La cueva es una galería vertical que puede llegar a una profundidad de 30 cm y su entrada suele estar forrada de hierbas y palitos unidos con seda, formando un pequeño embudo, la altura del embudo sirve al macho para evaluar la idoneidad de una hembra. Además les indica las probabilidades de ser devorado por la hembra después de la copula, puesto que cuanto más alta sea la protección, mejor alimentada está la araña y menos posibilidades hay de que esté hambrienta y así sobrevivir después del apareamiento.

Aunque venenosas, su veneno está diseñado para atacar a insectos y su picadura no suele ser más dolorosa que la de una abeja. Se sabe que la ulceración de piel que causa en los humanos se debe a la acción de las bacterias que infectan la herida. Por lo general, los síntomas más comunes de su picadura son ardor, picazón, y dolor moderado. Por lo que resulta curiosa la leyenda negra que existe sobre su picadura desde tiempos remotos.

Durante la Edad Media, se creía que para curarse de la “locura” que producía el veneno de la picadura de la araña lobo, había que bailar. En Italia de esta superstición nació el baile de la “Tarantela”. El erudito jesuita Athanasius Kircher en el siglo XVII nos cuenta que la “Tarantela” es un baile curativo y bailar la “Tarantela” salvaba la vida a los campesinos picados por la araña lobo, según el siguiente proceder. Una vez picado por la araña, se convocaba a los músicos del lugar para que acudieran a casa de esa persona. Este se tendía en su cama y a su lado los músicos empezaban a tocar, hasta que veían agitarse una mano o un pie del atarantado, entonces el enfermo se ponía en pie y bailaba, porque bailar le aliviaba el dolor. Si los músicos se detenían los dolores retornaban, debía bailar dos días seguidos, en el baile a veces imitaba los gestos de una araña o los aspavientos para alejarla, como es de suponer los músicos iban turnándose, y al final de esos dos días el enfermo acababa extenuado y curado.

En España hay una tradición parecida, pero para que la persona picada por la araña bailara se usaban algunos bailes populares, como jotas y fandangos, tocados a un ritmo más vivo de lo habitual. Como testimonio de esta superstición, en la zarzuela “La Tempranica” el gitanillo Grabié canta mientras baila un zapateado:

…Zerá que a mí me ha picao
la tarántula dañina,
y por eso me he quedao
más dergao que una sardina.
¡Te coman los mengues,
mardita la araña
que tié en la barriga
pintá una guitarra!
Bailando se cura tan jondo doló.
¡Ay! ¡Mal haya la araña que a mí
me picó…”

Otras curiosidades:

Al igual que los gatos, los ojos de la araña lobo son capaces de reflejar la luz en ambientes de poca iluminación; la velocidad de una araña lobo es de 2´16  Km/h y son capaces de correr distancias cortas sobre el agua.