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Concierto virtual de Brenno Ambrosini: recital Beethoven

Más que una reseña de un concierto os va a parecer la crónica de….. no sé, lo podéis calificar vosotros mismos.

No es la primera vez que acudo a un concierto virtual (suena raro), es una novedad a la que nos obliga la pandemia, de manera que me preparé para la cita, butaca, sí, no quise ponerme un apetitivo, masticar no va bien para escuchar, así que ni pipas, ni palomitas, ni patatas, ni bebida. Vamos a ver como celebramos el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven.

Llega la hora, aparece el cartel anunciador en el ordenador, pasados unos segundos entra en pantalla la concejala de cultura Ana Blasco para presentar el concierto y hace hincapié en “Sigüenza es cultura”, ¡bien! Noto una especie de vacío, en el auditorio no hay público y me produce una sensación fría.

Se retira Ana tras presentar al pianista Brenno Ambrosini (lo habitual), no hay aplausos y queda cojo, falta algo, bueno seguimos; aparece el pianista en pantalla por detrás del piano, vestido impecablemente para el concierto, se oyen sus pasos al andar (no hay aplausos), toma asiento frente al piano, se quita la mascarilla y la guarda, el plano de cámara queda fijo mostrando el perfil de pianista y piano, dejando ver las manos sobre el teclado. Como no tengo programa de mano no sé con qué va a empezar, pero en cuanto suenan las primeras notas aparece un subtítulo sobreimpresionado: Sonata en Mi bemol Mayor Wo047 nº1 de L. Van. Beethoven. El arranque es muy alegre y marchoso, me suena a Mozart, sí, mucho, es un movimiento “allegro cantábile” que nos lleva a un “andante” de mucha calma y recreo, es muy agradable y da paso a un “rondó vivace”, todo acaba en 10 minutos. Antes de acabar cambia el plano, y vemos las manos sobre las teclas desde detrás del pianista. Brenno perfecto, brillante (no hay aplausos). Luego me he enterado que Beethoven compuso la pieza con 11 añitos, ¡qué precocidad!, por lo visto le trataban como si tuvieran un nuevo Mozart (aún vivía). Habría estado bien si alguien entre pieza y pieza, como una voz en off, hubiera comentado esto mismo y diera un tiempo al intérprete para cambiar el chip. Pero no, sin haber cambiado de postura, ni haberse levantado a recibir los aplausos (no hubo aplausos) Brenno se entrega de lleno a la siguiente pieza. Hemos vuelto al plano fijo de perfil. Comienza y aparece el subtítulo: Sonata nº 21 en Do Mayor op.53 “Waldstein” de L. Van Beethoven; ya es un compositor maduro de 34 años, entraña bastante dificultad su ejecución y es muy afamada. Comienza con un vibrante fogoso, la sensación es como si nos metiera prisa, esto sí que suena a Beethoven, las manos de Brenno vuelan sobre el teclado con absoluta seguridad y firmeza, su concentración es máxima y cierra los 10 minutos del primer movimiento “allegro con brío”. Ahora entramos en el segundo movimiento que es un “adagio”, un absoluto contraste con el primer movimiento; las notas quedan suspendidas en el aire para recreo del oído con cada sonido, se establece una conversación entre las manos cuando habla la izquierda contesta la derecha y al revés, hasta reunirlas dejando el dedo índice de la mano derecha suspendido en una nota, se cruzan las manos y sin apenas pausa empieza el tercer movimiento “rondó”, es la parte más reconocible para mí, es de velocidad y contundencia repetida que hace casi saltar al intérprete de la silla, para imprimir más fuerza a la ejecución y acabar. Si llego a estar allí solo me habría salido un tremendo ¡BRAVO! ¡Qué maravilla de ejecución!. El patio de butacas no es visible, pero de haber público estaría en pie por completo; los aplausos no suenan, no hay, y Brenno debe sentir una extraña sensación, casi como la que siento yo por esas ausencias.

Hasta aquí lo que debía ser el concierto, dos sonatas bien distintas del genio de Bonn. Y empezarían las propinas.

Al principio del acto quedaron reflejadas unas palabras de Brenno sobre Beethoven que quien transmitía las incluyó de fondo de pantalla al principio de la emisión: Lo que realmente emociona al artista de Beethoven es la arquitectura y la fuerza de su música. Es un revolucionario. Armónicamente, desde sus comienzos, fue un extremista. Quizá por eso me gusta tanto, porque va con mi carácter.

Ahora cambiamos de plano, tenemos a Brenno de frente con el piano por medio, se acomoda, se sube las gafas y arranca, aparecen los subtítulos: BIS Sonata en Sol menor K8 de D. Scarlatti, es un bis, una propina, suena como una marcha fúnebre, incluso la ralentiza y con esta lentitud le infunde un aire totalmente diferente al sonido que daría el clave, resulta triste, como una despedida y me pregunto, ¿qué razón le habrá llevado a programar ese bis? Se me escapa, pero algún día se lo preguntaré. Ahora tras una breve pausa, cambiamos al plano de perfil y comienza una nueva pieza: BIS Preludio en Si menor de Bach-Siloti, es una pieza preciosa; Alexander Siloti (ruso) hizo este hermoso arreglo que aporta una visión más melancólica que triste, donde el tema es simple pero entre hacerlo presente o inaudible está el juego hasta el final. Preciosa ejecución Brenno, fue entonces cuando miraste a la cámara con una ligera sonrisa, te levantaste y saliste por delante de la cámara dejando que oyésemos marchar tus pasos. No hubo aplausos. Nadie despidió el concierto.

Solo una curiosidad Scarlatti y Bach nacieron en el mismo año (1.685), ambos murieron antes de nacer Ludwig y es probable que su música estuviera presente en los estudios del joven. Cuando Beethoven escribió la primera sonata que escuchamos (1782) Mozart tenía 26 años y seguro que su música estaba presente en todas las áreas musicales.

Podéis ver el vídeo en: https://www.facebook.com/search/videos/ hasta la fecha lo han visitado 1.285 personas, es bastante más que el aforo del Pósito, aunque no es lo mismo que en directo. O también en: https://www.youtube.com/watch?v=UGMSmEddKW0

Muchas gracias al maestro Brenno Ambrosini, a Bell’Arte y al ayuntamiento por mantener Musigüenza a pesar de la pandemia.

Aprovecho, ahora que no se permite público, para solicitar para el Pósito, tras haber cumplido con creces más de diez años de exhaustiva utilización, una reparación del suelo de su escenario, un telón que funcione, una ampliación de la escena, unas luces que no martiricen al público y un repaso general de butacas es buen momento para obras. Sajor.

BRENNO AMBROSINI (piano). Recital Beethoven

XV Festival de Música de Cámara. MUSIGÜENZA. Bell’Arte Europa ICS

31 de octubre de 2020. El Pósito. Concierto virtual.