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La azarosa historia de la restauración de uno de los púlpitos de la Catedral de Sigüenza

pulpito

Queremos dar a conocer la historia de la restauración de uno de los púlpitos catedralicios que fue destruido durante la guerra civil. Para ello nos pusimos en contacto con Francisco Fernández Lafuente, de familia con hondas raíces seguntinas, cuya casa está situada frente la Catedral. Nos explica los antecedentes del caso que nos ocupa: "Mi abuelo, de apellido Lafuente, vino de un pueblecito de la comarca del Jalón, se casó con una seguntina y compraron esta casa entera. Era negociante pero hizo muy malos negocios, se arruinó con la fábrica de cerámica de El Acierto en Pelegrina y en otros asuntos en los que se metió y que le salieron muy mal. Tenía una ferretería en la esquina de la calle Guadalajara con la calle Medina". En los años veinte del pasado siglo, llegó a Sigüenza una misión del Museo de Reproducciones Artísticas, que iban por toda España haciendo reproducciones de monumentos. Empezaron a hacer reproducciones de las esculturas de la catedral en escayola. "Le compraban las herramientas y los materiales a mi abuelo. Hicieron amistad y cuando se fueron, hicieron una copia de más y le regalaron un juego de las reproducciones del púlpito, un busto del Doncel muy bonito que tiene mi tía Antonia y un descendimiento de la capilla de San Marcos". Cuando llegó la guerra, uno de los púlpitos de la Catedral, el de la pasión, se destruyó. En los trabajos de reconstrucción del arquitecto Antonio Labrada a principios de los años cuarenta no había referencias para la restauración del púlpito ya que las copias que se guardaban en el Museo de Reproducciones Artísticas, situado en la Ciudad Universitaria de Madrid, también se destruyeron con motivo de la guerra. Concluye el relato: "Mi abuelo que vivía aquí y tenía mucha relación con la iglesia les dijo que él tenía una copia de las esculturas del púlpito".  Lo único que quedaba eran esas reproducciones y el púlpito fue reconstruido basándose en ellas.

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La casa de la familia tiene también otra curiosidad que nos mostró Francisco Fernández Lafuente, algo que por cierto no tiene que ver con la restauración del patrimonio sino por el contrario, con su destrucción. En uno de los balcones de la casa, durante el asedio a la Catedral las tropas nacionales se instaló un cañón que destruyó la puerta del edificio. En la foto, se aprecia una vista de la fachada desde el balcón, en el que se pueden ver desperfectos fruto del combate. A la derecha colocamos una instantánea de la época, que se conserva enmarcada en el cuarto desde el que hicimos la foto, en la que se distingue un grupo de soldados con el cañón situado en el balcón de la casa.

 

Domingo Bartolomé / José María Cañadas

 

La Alameda de Sigüenza, un parque neoclásico

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En el ecuador del verano, durante las fiestas patronales de San Roque, en días “alanceados por el sol”, como quiere el filósofo, la Alameda de Sigüenza, tendida en la vega del río Henares, delicioso remate vegetal de la urbe seguntina, resplandece de promesas y alborozos. Iniciada hace dos siglos, en el año 1808, de la mano del obispo Pedro Inocencio Vejarano, diputado en las Cortes de Cádiz, y diseñada por el arquitecto Pascual Refusta, con un coste total de casi doscientos cuarenta y siete mil reales, la Alameda seguntina es un risueño parque de dibujo neoclásico, basado en el orden, la razón y la geometría. Un bello y plácido rincón, romántico y melancólico, está circundado por una pequeña barbacana y engalanado por dos grandiosas puertas de piedra. La más oriental de ellas se orna con un hermoso arco barroco, decorado con el escudo del obispo constructor, en el cual figura una leyenda indicativa, escrita en noble lengua latina, de la creación del paseo “para solaz de los pobres y decoro de la ciudad”. Una amplia glorieta, situada a sus pies, embellecida antiguamente por una monumental fuente, está enmarcada por cuatro grandes pirámides de piedra rematas con granadas. Además, una fuente central, levantada a comienzos del pasado siglo, y diversos paseos, de enormes y arrogantes árboles, completan su singular diseño. El frondoso jardín seguntino sirve de arbórea corona a tres relevantes monumentos seguntinos. La ermita del Humilladero, capilla de acogida de peregrinos y caminantes, la placentera iglesia renacentista de Nuestra Señora de los Huertos, imagen protectora de las gentes del campo, ahora ocupada por una comunidad de monjas Clarisas, y el destacado conjunto barroco del monasterio de San Francisco, de comienzos del siglo XVII, hoy colegio y convento de las religiosas Ursulinas. 

A lo largo de sus más de dos siglos de existencia, el paseo de la Alameda ha sido, y sigue siendo, un privilegiado lugar de encuentro de propios y extraños, un bello rincón para encontrar “reposo para el cuerpo y solaz para el alma”. Los más ilustres y conocidos visitantes pasearon por sus avenidas y descansaron a la sombra de su arbolado. Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Pío Baroja, Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, García Lorca, o César González-Ruano cantaron en escritos y poemas la belleza y el sosiego del parque seguntino. Políticos como el socialista Julián Besteiro, pensadores de la talla de Giner de los Ríos, el general Primo de Rivera o el laureado científico Santiago Ramón y Cajal, estuvieron en Sigüenza y gozaron de las frondas de la Alameda. El popular conde de Romanones tenía su casa frente al parque y, según cuentan las crónicas, en uno de los paseos laterales celebró algún Consejo de Ministros, en un célebre banco de color verdoso, en sus tiempos de presidente del gobierno.

Hace poco más de un siglo, en el año 1907, se asientan en la Alameda los primeros quioscos de refrescos y bebidas. El seguntino Javier Arroyo, más tarde alcalde de la ciudad, solicita del ayuntamiento permiso para instalar un pabellón de madera destinado a diversos espectáculos de teatro y variedades. Poco después, en compañía de su socio, Diego Alonso Leal, levanta dos puestos de bebidas, dos aguaduchos con sillas de alquiler, a uno y otro lado de la fuente central, con sus correspondientes terrazas. En ambos quioscos, iluminados con farolillos de papel, al llamado estilo veneciano, se celebraban, con inusitada animación y regocijo, las verbenas de las fiestas veraniegas de San Roque, en aquellos burgueses y felices años veinte. La Banda Municipal amenizaba a la concurrencia desde un viejo escenario de madera. Como es sabido, en el año 1930, se construye el actual templete de la música en un estilo de carácter vanguardista. El ayuntamiento autoriza a Agustín Hervás, en ese mismo año, una licencia para edificar un quiosco de piedra, denominado “la Alegría”, mediante contrato de arrendamiento, por un plazo de veinte años, con un canon anual de cincuenta pesetas.

En los tiempos trágicos y oscuros de la guerra civil, la Alameda sirve de lugar de estacionamiento de hombres y armas. En la primavera de 1937, las tropas del bando nacional construyen dos refugios antiaéreos, soterrados en el paseo central. La gestora municipal advierte, ingenuamente, “que se hagan con cuidado para no cortar las raíces de los árboles”. Terminada la contienda, se reforma el quiosco de Hervás, bautizado de nuevo con el nombre de “Agustín”, y se levanta, en el lugar del local de Javier Arroyo, el conocido y popular “El Triunfo”. Años más tarde, hacia 1955, surge el tercer bar de la Alameda, denominada “Miaga”. Los tres establecimientos, con otros nombres y otros concesionarios, son, en la actualidad, apacibles lugares de tertulia y ocio para el disfrute de las gentes de Sigüenza y, también, para los muy numerosos turistas que visitan la ciudad. El paseo de la Alameda, hoy como ayer, termina el dibujo de la singular imagen urbana de Sigüenza, una armonía de volúmenes y colores, una hermosa teoría se sensaciones, asentada en el austero paisaje de estas altas tierras serranas. Una vieja ciudad, medieval, renacentista, barroca e ilustrada, apoyada en el costado de una colina, apuntada por las majestuosas siluetas del castillo y la catedral, y culminada con el tapiz verde del paseo de la Alameda, un vergel neoclásico de doscientos años de historia. 

Javier Davara
Periodista. Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid

fuente

 

“El reto de los economistas es conciliar el crecimiento con la equidad y la lucha contra la pobreza”

Economistas

Entrevista con los integrantes del curso de economía de la Primavera Universitaria 2013, curso de extensión universitaria de la Universidad de Alcalá de Henares en Sigüenza, con motivo de su clausura.

En la entrevista participaron (en la foto, de izquierda a derecha):
Carmelo García Perez. Director del Curso. Economista. Doctor en Economía, subdirector general adjunto de análisis coyuntural y previsiones económicas del Ministerio de Economía y Competitividad. 
Luis Jesús Navalpotro. Abogado, máster en asesoría fiscal por el Instituto de Estudios Superiores de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, miembro de la Asociación Española de Asesores Fiscales
Alejandro Rojas Simón. Abogado. Miembro de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Guadalajara, Tesorero del Colegio.
Javier Martínez Atienza. Abogado. Administrador Concursal, Vocal de la Junta de Gobierno del Consejo de la Abogacía de Castilla-La Mancha.

P. ¿Cuál ha sido vuestra impresión del curso que ahora termina?
Luis Jesus Navalpotro:
Yo creo que ha sido un curso interesante para quienes lo hemos preparado y lo hemos dado y para la gente que ha participado. La gente seguía las clases con atención porque te interrumpían, te preguntaban, planteaban temas actuales, nos sometían a examen cada día.
P. Pregunta para Carmelo. En la Universidad de Alcalá, en la que impartías clases, antes de estar en la administración, una de tus especialidades era la economía relacionada con la temática de la pobreza ¿Se está ampliando la brecha entre ricos y pobres con la crisis?
Carmelo García:
Las crisis tienen en general un efecto negativo sobre los indicadores de desigualdad y pobreza. Así está ocurriendo en la mayor parte de países de la OCDE sometidos a crisis. En el caso español, con unos niveles de desempleo tan elevados, las estadísticas del INE y las de frecuencia de usuarios de Cáritas no dejan lugar a dudas sobre el efecto de la crisis. En esta situación están cumpliendo un papel importante medidas como el mantenimiento de la renta de los 400 euros para parados ligada a la formación y el apoyo en la búsqueda de empleo. En un plano más general, está claro que el reto actual de los economistas es conciliar el objetivo del crecimiento con la equidad y la lucha contra la pobreza, porque estos objetivos, en la práctica, siempre han estado en un segundo plano de la agenda.
P. Las medidas que toma el Gobierno ¿están condicionadas por la Unión Europea o existe autonomía para una política económica propia? ¿Estamos ya de alguna manera intervenidos?
Carmelo García:
La “intervención” llega cuando no tienes ningún margen de maniobra y este margen sí que existe. Las grandes líneas las marca Europa, como ocurre para todos los países de la Unión, y en consecuencia cada país debe concretar las políticas para conseguir los objetivos de estabilidad y el crecimiento. Por ejemplo, en el caso del control del déficit público, el gobierno pacta una senda de un  6,3%, pero las formas de llegar a ese déficit tiene que arbitrarlas el gobierno. Eso se puede llamar intervención, vigilancia o lo puedes llamar como quieras pero el grado de discrecionalidad sigue existiendo, ahí está la responsabilidad propia y ahí es donde nos jugamos el partido.
P. ¿Está siendo eficaz la reforma laboral para, por un lado, crear empleo y por otro hacer viable la existencia de las empresas?
Alejandro Rojas:
La reforma es mejorable. Lo que ocurre es que hay partes de la reforma que no se están aplicando porque hay una reticencia muy grande por parte del poder judicial para hacerlo. Lo que un empresario quiere es poder despedir a un coste asumible para él porque si no es así, no contrata. ¿Qué ocurre? si la norma dice a un empresario que tiene que pagar una indemnización de 20 días de salario por año trabajado por despido objetivo, cuando las cosas le van mal económicamente, y sin embargo llega un juez y en vez de ponerle 20 días le pone 45 días, el empresario ya no vuelve a contratar. Si la causa económica del despido se da, es decir existe una mala situación económica de la empresa, se buscan las mañas para denegarla por cuestiones de forma. Se utiliza entonces en vez de la figura del despido objetivo, la del despido disciplinario, para conseguir el mismo efecto que con el antiguo llamado despido exprés, una figura que ahora se ha suprimido con la última reforma laboral. 
P. Pregunta para Javier. ¿Cuál es tu opinión de la dación en pago?
Javier Martinez:
Habrá gente que piense que el último proyecto de ley se ha quedado corto pero por lo menos contempla ya un escenario que antes no estaba contemplado. Ahora ya existe la posibilidad real de que determinados colectivos a los que se les califica dentro del umbral de la pobreza pueda acogerse a ese tipo de dación. Que la ley podía haber sido más amplia, desde luego, pero también habría habido otros inconvenientes. Entiendo que pueda ser lógica la dación en pago, pero no la retroactiva porque volveríamos a poner a los bancos en la situación de semiquiebra. Estaría bien que el código de buenas prácticas que se está ya generalizando en algunos bancos, lo firmaran todos. Porque, en función de la nueva ley, con ese código de buenas prácticas sí que se puede llegar a una situación de dación en pago definitiva. Se tendría que pasar por un primer estadio de reorganización de la deuda, un segundo estadio, en el que, si no se puede con la reorganización de la deuda, establecer una quita y un tercero en el que, si tampoco se soluciona el problema con la quita, ir ya a una dación, es decir, no establecer el mecanismo drástico de “no me pagas, te quito la casa”, sino el hacerlo progresivamente e incluso con la entrega de la casa, poder solucionar por completo la deuda.
P. ¿Va a haber solución en lo que se refiere a las participaciones preferentes para la gente que ha perdido gran parte de sus ahorros?
Javier Martínez:
Se quiere llevar la solución al arbitraje pero entiendo que en este caso la solución está en los juzgados, lo que se trataría es de demostrar la existencia de determinados vicios en la contratación. Hay que ver caso por caso porque es cierto que hay gente que si sabía o podía saber en qué consistían esas participaciones preferentes. Pero en nuestro despacho tenemos desde gente mayor que no sabía ni lo que eran las preferentes hasta incluso menores de edad que las han heredado, gente que no tienen ninguna culpa ni han intervenido en ese negocio. Aquí creo que la solución es más drástica y se debería ir en estos casos a la devolución completa.
P. Carmelo, en una de tus intervenciones durante el curso afirmabas que el rescate a los bancos era necesario porque tener un sistema financiero saneado era indispensable para que funcionara la economía, pero ¿no piensas que si el Estado ha rescatado a un banco, debería hacerse cargo también de la gestión?
Carmelo García:
La nacionalización se ha abordado en los casos en los que no era posible otra solución pero el Estado no tiene ni capacidad ni es su función nacionalizar y gestionar todos los bancos. Los mecanismos que se han buscado de simplificación del mapa de las entidades es otra opción y es más manejable. Cuando hablaba del rescate y del saneamiento financiero y el no dejar caer a los bancos, es importante dejar claro que también deberían exigirse responsabilidades por el pasado y extremar al máximo los mecanismos de control en el futuro porque esto no puede volver a ocurrir. Las entidades financieras deben gestionarse por profesionales y estar separadas de otros tipos de esferas. Por otro lado el sistema financiero de un país está interconectado con el de los demás países. Si el saneamiento financiero no se hubiera abordado estaríamos abocados a salir del euro porque las condiciones de financiación vía prima de riesgo serían insostenibles. La prima de riesgo se mueve básicamente por dos factores: la situación de consolidación fiscal (el déficit o superávit público) y la imagen de solvencia que transmite el sector financiero de un país. Tampoco es cuestión de obsesionarnos con la prima de riesgo, pero es que los pagos por intereses anuales superan los treinta mil millones de euros y esa cantidad equivale a muchos hospitales, colegios y posibilidades de mejora que podríamos tener si no nos endeudamos.
P. Has hablado de que las únicas empresas que en los últimos tiempos están creando empleo son las empresas públicas pero lo decías con una connotación negativa. ¿No crees que, ya que la empresa privada no crea empleo, podría la empresa pública tomar el relevo con medidas keynesianas?
Carmelo García:
El problema es que no creo que el incremento de empleo por parte de las empresas públicas se deba a ningún tipo de estrategia pensada de política keynesiana de impulso de la economía. No hay que demonizar a todas las empresas públicas, algunas cumplen eficientemente con la función que tienen asignada, pero es simplemente llamativo que el resto de la administración pública y las empresas privadas estén sufriendo unos ajustes enormes y en este sector se haya experimentado, según los últimos datos de la EPA, un incremento del empleo, no sólo en el último trimestre, sino desde el comienzo de la crisis.
P. Aquí en Sigüenza como en Molina de Aragón y en otros lugares similares se han instalado grandes superficies que hacen competencia al pequeño comercio tradicional. ¿No existe algún mecanismo en el sistema económico actual que proteja al pequeño comercio?
Luis Jesús Navalpotro:
Una de las recomendaciones de la Unión Europea es la liberalización de bienes y servicios como mecanismo de fomento de la competencia y que abarata los precios. Ahí pienso que es la oferta y la demanda la que manda. Yo creo que el hecho de que se implante un grande lo que obliga al pequeño es a moverse. Si no puedes competir con la gran superficie por precio, tendrás que darle un plus a tus productos y competir por servicios o por satisfacción del cliente.
P. ¿Cómo hacer que fluya el crédito a las empresas? ¿Tiene que ver con el saneamiento de las instituciones financieras?
Carmelo García:
No es automático, ese es el problema. En teoría estamos saneando las instituciones financieras pero luego no hay confianza en la economía, hay miedo, mucha morosidad y el crédito no fluye. No puede olvidarse que además el sector privado (familias y empresas) está desapalancándose, es decir está recorriendo el camino contrario, se está desendeudando. Se han tomado medidas apoyadas con dinero público para sanear el sistema financiero y para que esté en óptimas condiciones para que cumpla con su función de proveer el crédito a la economía pero no despega porque hay factores de oferta (facilidad de condiciones de acceso) y de demanda (tirón de la actividad económica) que lo impiden. Además el sector público está compitiendo por la financiación. Por eso se está hablando ahora de intervenciones directas en líneas ICO, crédito oficial, en buscar mercados financieros para que pueda haber emisiones de PYMES que de forma conjunta puedan emitir deuda, etc. Aunque se lleven a cabo este tipo de medidas de apoyo, es finalmente el sector bancario el que tiene que coger el relevo porque para eso se ha saneado el sistema.

P. ¿Puede ocurrir en España algo parecido a lo que sucedió en Chipre con una quita en los depositos?
Carmelo García:
No, en absoluto. En primer lugar por el tamaño de la economía de Chipre, el rescate global fue de 10.000 millones de euros. En España ya se han utilizado más de treinta y muchos mil millones sólo del préstamo del rescate financiero. La actuación de las instituciones europeas allí fue poco meditada, se quiso dar en un primer momento un mensaje de ejemplaridad para todos los miembros. En este momento, el rescate español y sus efectos posteriores de corralitos y quitas no se plantean. Tenemos unas sendas, tanto de comportamiento de deuda como de déficit, que podrían asegurar su sostenibilidad. Pero hay que estar vigilantes porque, mirando ya al futuro un poco más lejano, en una segunda crisis en la que entremos con un gran porcentaje de deuda sobre el PIB y no se hagan los deberes de reducción del gasto público, eliminando la grasa y las duplicidades que existen, la situación sería muy peligrosa. Recordemos que a los albores de la crisis actual llegamos con menos de un 40% de deuda y en 2016 estaremos cerca del 100%. Afortunadamente, tenemos una oportunidad para intentar corregir los desequilibrios de la economía y a eso puede ayudarnos mucho la buena marcha del sector exterior pero no podemos permitirnos ni un respiro.
P. ¿Cómo ves el futuro de estos cursos y de la Universidad de Alcalá en Sigüenza? Aquí en Siguenza se sueña con recuperar algún grado, algún título que no sea simplemente extensión universitaria. También existen muchas ideas desde la iniciativa privada a las que no les importaría pagar para utilizar las instalaciones de la Universidad para dar clases de un tipo o de otro.
Carmelo García:
En este asunto no puedo opinar ya como responsable de la Universidad sino como profesor y enamorado de esta ciudad. Yo creo es que en este momento las universidades tratan de ahorrar costes y la de Alcalá no es una excepción y también se está haciendo una reorganización de calado. No podemos transmitir el mensaje de que, en este momento, se pueden multiplicar los estudios y traer un estudio oficial de Grado (antiguas licenciaturas y diplomaturas) a Sigüenza. Sin embargo yo creo que hay recorrido en el Posgrado y en los Estudios propios específicos, enseñanza de idiomas, si es posible en colaboración con instituciones y empresas. En cuanto al uso de las instalaciones es cuestión de dialogar con los responsables universitarios, pero creo que la forma en que las gestiona la Universidad es bastante abierta y generosa y en ese sentido siempre ha dado facilidades.
P. ¿Existe alguna idea para un futuro curso de economía sobre qué temas podrían tratarse?
Luis Jesús Navalpotro:
Han quedado muchos temas en el tintero, este curso era muy ambicioso porque se trataba de dar una imagen global, de saber de dónde venimos y hacia dónde pensamos que va a ir la dirección de la economía. Hemos hablado de muchas cosas pero no hemos podido profundizar, pienso que se ha dado un barniz general, a lo mejor en otra ocasión hay que ir a temas más concretos, con detalles técnicos.
Os damos la enhorabuena por el curso y por la elección de compañeros y de temas que se han tratado.

Entrevista: José Mª Cañadas / Javier Bussons

José Jiménez Lozano, Premio Cervantes, por tierras del antiguo obispado de Sigüenza

San-Baudelio

 

José Jiménez Lozano, periodista, poeta y ensayista, galardonado con el Premio Cervantes en el año 2002, antiguo director de El Norte de Castilla, decano de la prensa española, es una de las grandes figuras de la literatura actual. Eminente pensador, narrador de espacios y lugares, apartado felizmente de modas y vaivenes, es dueño de una prosa, sagaz y diamantina, que lleva al lector fuera y lejos de los vulgares senderos trillados.

En la pasada primavera, en el marco de un grato encuentro universitario, tuve el inmenso placer de conversar, larga y profundamente, con el insigne escritor. Nos acompañaba, muy gentilmente, nuestra común amiga Guadalupe Arbona, profesora de Literatura Española y Literatura Comparada de la Universidad Complutense de Madrid, directora de éxito de la página Web de nuestro personaje. Las altas tierras de Sigüenza, de verdes valles y páramos ocres, además de las comarcas sorianas de Berlanga y Almazán, antes incluidas en la mitra seguntina, sin olvidar la mágica ermita mozárabe de San Baudelio o la placentera iglesia románica de Carabias, ocuparon nuestros afanes. Tierras fronterizas, de fascinante belleza y arraigada impronta medieval, donde se siente y se respira la historia. Viejos terruños, de recio perfil y castellano acento, cantados por juglares y literatos, como Sánchez Mazas o Baroja, Unamuno o Galdós, Ortega o Emilia Pardo Bazán, a los que se suma, por méritos propios, nuestro laureado escritor.

Estos plácidos parajes seguntinos y sorianos, “un mapa hendido por veredas abiertas al mundo”, en el decir de Guadalupe Arbona, son el prodigioso escenario de dos sugerentes novelas de José Jiménez Lozano: “Maestro Huidobro” y “Un pintor de Alejandría”. Él mismo nos lo cuenta: “La geografía de estas dos novelas o fábulas, pese a los nombres bien concretos y reales que van desde Berlanga hasta Medinaceli, Rello o Sigüenza, y bastantes otros pueblos comarcanos, no son alusión a una geografía real, sino que se trata de una geografía literaria, superpuesta”. Las ciudades y villas, los pueblos y aldeas recordados en sus novelas “están aludidos como resonancias y vividuras de quien escribe”. Son lugares, “literarios e imaginativos que desde luego he conocido, he estado en ellos y en bastantes de ellos, más de una vez. En algunos, en busca del especialmente interesante románico rural, de algún palacete, o de su hábitat general, que alguien me señaló o encontré en algún libro reseñado como de verdadero interés. Y todo esto, que podría llamarse una experiencia viajera más o menos turística, que incluía incluso pequeñas conversaciones con algunos habitantes de esos sitios, fue una experiencia gratificante y ha dejado un grato recuerdo”.

La cálida mirada de Jiménez Lozano, al peregrinar por estos lugares del antiguo obispado seguntino, henchidos de arte y misterio, ha forjado un tentador relato digno de ser leído y releído. Fábulas y sucedidos, claridades y leyendas de la convulsa sociedad de finales del siglo XV, un tiempo remoto cuando se quiebra la tolerancia, “plural, libre y espontánea, de las tres etnias, de las tres religiones, de las tres culturas”. Una nueva era, “monolíticamente cristiana”, se vislumbra en el horizonte de la historia. Un volver a descubrir la existencia de otras gentes imaginarias, “viviendo o discurriendo en sitios de nombres reales”, pero transmutados en la imaginación del autor. Un singular texto retórico centrado en una “bella geografía literaria levantada con decenas de antiguas historias, reales o fantaseadas, y la casi totalidad de ellas sucedidas, de hecho o por decisión imaginaria, en este territorio de Guadalajara y Soria”.

En la creación imaginativa ha consistido siempre el apasionante oficio de escribir. El escritor, como dice Jiménez Lozano, no redacta informes y documentos, sino cimenta “narraciones y quienes en ellas habitan hacen su historia y su geografía, y, así las cosas, quienes escriben y quienes leen viven ese imaginario y con él y con él transfiguran la realidad, hasta convertirla en querencia de su ánima, en los lugares y las historias que nos importan”. Bellas y verdaderas afirmaciones.

José Jiménez Lozano, sin duda alguna, siente como suyos los nobles rincones seguntinos y sorianos y en ellos permanecen gran parte de sus emociones y fantasías, de sus vivencias y anhelos literarios y humanos. Al terminar nuestra agradable plática, enriquecida con tan doctas y eruditas reflexiones, manifiesta con orgullo y sinceridad: “Esta tierra de Rello a Sigüenza es la mía, y donde tengo una buena parte de mi patria adoptiva, de mi “homeland”. Aquí, he entrevisto y como olido el mundo del medioevo, y por eso la geografía y los personajes de dos de mis fábulas son de esta tierra, y me siento muy contento y agradecido por ello”. El agradecimiento es nuestro, querido maestro. Muchas gracias, querido amigo.