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1810: el verano que el General Hugo pasó en Sigüenza

En Sigüenza el año pasado, mi amigo Francisco Javier Franco me habló de su colección de botones antiguos encontrados por la zona de La Alameda. Este año le pedí verlos para catalogarlos y qué duda cabe que tiene algunos realmente interesantes de diferentes épocas: Guerra de la Independencia, carlistas e incluso uno de carabineros de nuestra última guerra civil.

Botón del 3º Regimiento de Prisioneros Españoles de Fortificaciones.

Históricamente uno tiene un valor relevante, es el de 3º de Prisonner spagnol de fortifications (3º Regimento de los Prisioneros Españoles de Fortificaciones). Posiblemente llegó aquí a Sigüenza con las fuerzas que el General Hugo trajo aquel verano de 1810.

Ya habían pasado veinte meses de los acontecimientos del 2 de Mayo en Madrid, donde un pueblo, armado con palos, navajas y tijeras, se había visto obligado a defenderse en principio nada menos que del Regimiento de Los Marinos de la Guardia Imperial, que se encontraban acuartelados en el Palacio Grimaldi a menos de cien metros de la puerta del Palacio de Oriente.

Los Marinos de la Guardia son los mismos que Francisco de Goya plasmó en su cuadro “Los fusilamientos del 3 de Mayo”.

General Hugo.

Aquel 29 de junio el general Hugo llega a Sigüenza con 3.000 soldados y tres cañones. Toma el castillo donde se encuentra con 30.000 fanegas de trigo. Yo al leerlo lo primero que hice fue preguntar a cuántos kilogramos equivale una fanega de trigo y me dicen que entre 40 y 42 Kg. Y que caben en un saco. Así que el general Hugo se encuentra el equivalente a 30.000 sacos de trigo. Muchas fanegas de trigo me parece a mí. Pero, yo ahí lo dejo.

A la llegada de los franceses Juan Martin el Empecinado, que tiene su cuartel general en Sigüenza desde el 11 de noviembre de 1810, se retira y monta un dispositivo de bloqueo por el cual nadie puede entrar ni salir de la ciudad.

Los caminos, las trochas, las veredas están controladas por los patriotas y cualquier correo francés o cualquier patrulla que quiera entrar o salir es obligada, si tiene suerte, a volver a Sigüenza o a su punto de procedencia.

En España el general Hugo es gobernador de Segovia, y José I no está dispuesto a consentir que un guerrillero español pueda campear por toda Guadalajara, Cuenca e incluso por parte de la provincia de Madrid y decide enviar para solucionar el problema a alguien que ya tiene experiencia en combatir guerrilleros.

Durante el tiempo que pasó en Italia, Hugo combatió contra un fraile guerrillero al que llamaban “Fra Diábolo” al que consiguió apresar. El rey José también le advierte que “El Empecinado” ya ha vencido a los lanceros polacos de la Legión del Vístula.

La situación en Sigüenza es insostenible, no llegan ni salen correos, no llega comida y la población llega a padecer las consecuencias del bloqueo a la ciudad.

Juan Martín El Empecinado.

 

La primera batalla de Guijosa

El 7 de julio de 1810 el general Hugo decide romper el bloqueo y envía tropas camino de Medinaceli y Alcolea del Pinar por el Camino Real de Herradura que sale de Sigüenza pasa por la parte de abajo del Cerro del Otero y sube por el Barrancazo hasta los Altos Eriales y Valdehierro, en el término de Guijosa.

Es un camino ondulante donde no se puede contemplar el horizonte ya que se van alternando los vallejos y los cerrillos hasta que de pronto los franceses se encuentran con la línea de fusileros españoles.

Juan Martín el Empecinado ha dispuesto a la salida de Guijosa una línea de combate con 1200 infantes a la derecha de la salida del pueblo y ha escondido 600 soldados de caballería en la lastra a la izquierda que no son vistos por los franceses.

El regimiento Irlanda carga contra nuestra infantería que aguanta el primer ataque. Vuelven a atacar esta vez con la caballería del regimiento Westfalia y el regimiento francés de Extranjeros que hace retroceder la línea española.

En ese momento aparece la caballería del Empecinado que carga desde la Lastra y sorprende a los franceses de costado, y el combate se generaliza. Pasado un tiempo, procedentes de la zona del rio Henares, siguiendo la curva que dibuja el arroyo Quinto llegan al combate la caballería del Cura Merino, de Mina y el Cura Tapia que se unen al combate y están a punto de pillar a los franceses por la retaguardia. El combate dura cinco horas y los contendientes se retiran reclamando la victoria para cada bando.

El general Hugo reclama la victoria a pesar de volverse a retirar a Sigüenza

Benito Pérez Galdós en su libro sobre Juan Martín el Empecinado también cita este pasaje haciendo mención a Guijosa.

El General Hugo abandonará Sigüenza el 29 de septiembre de 1810. Ya al final de sus andanzas por España, le toca organizar y proteger el gran convoy que acompaña al rey José camino de Francia en su retirada definitiva en 1813. En sus memorias escritas el General Hugo llegó a decir: “Al principio yo iba detrás del Empecinado, pero luego él iba detrás de mi”.

Al Brigadier D. Juan Martín el Empecinado aún le quedan más batallas por librar en Sigüenza contra los franceses. La de Barbatona en 1811, la batalla del Rebollar en 1812 y la segunda Batalla de Guijosa en 1813.
Pero esas son ya otras historias.

Manuel Sevilla
miembro del Foro para el Estudio
de la Historia Militar de España