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Opinión

Adiós, Atempora ¿Y ahora, qué?

El pasado día 6 de noviembre, se clausuró la exposición Atempora con un TE DEUM en el coro de la Catedral, emotivo y significativo, al que acudieron muchas personas, y fue una forma oficial de despedida de este acontecimiento que durante casi cinco meses ha ocupado la Catedral y ha intervenido, de una forma muy especial, rompiendo el ritmo cotidiano de la vida de Sigüenza.

En la intervención de despedida, el Deán de la Catedral, Jesús de las Heras, repetía estas palabras, las primeras: “Algo se muere en el alma”, y es verdad, cuando en tu vida se ha instalado una presencia, un sentimiento, que te ha causado alegría, compañía, felicidad, sabiendo que es temporal, que tiene un plazo, deja una pena instalada íntimamente, cuando parte, cuando se acaba. Y así ha sido Atempora, después de estos meses marcados por el color rojo y el azul de esos grandes paneles, que te recibían a la entrada y te acompañaban por todo el recorrido, por los grupos de turistas que esperaban pacientemente su visita, por los niños y jóvenes que llenaron, a veces efusivamente, el claustro y las naves de la Catedral, una añoranza y una pequeña tristeza te invade, ha pasado un momento bueno y especial para todos y se echa de menos.

La segunda de las palabras, era “Gracias”, gracias a todos los que lo han hecho posible, los que lo han organizado, los que lo han trabajado y los han participado con su presencia. Por supuesto, que este acontecimiento ha sido una gracia de la que todos se han beneficiado. Beneficios espirituales y beneficios materiales, al mostrar la Catedral como la Casa grande de la Diócesis, con toda su riqueza, con todo su patrimonio, que a lo largo de los siglos ha aportado y motivado la fe. Este evento, ha puesto en valor, en el corazón de todos los seguntinos la importancia y el valor de nuestra Catedral, ha sido emocionante compartir el orgullo y el descubrimiento que para muchos ha supuesto la visita a la exposición, y que en muchos casos, han repetido, y cada vez se hacía más patente esa emoción y reconocimiento. E igualmente, para todos los visitantes que por primera vez descubrían la Catedral; importante y magnífica era la exposición, pero en opinión generalizada, era la Catedral la que sorprendía y la que soportaba toda la fuerza de Atempora. Y por supuesto, la ciudad de Sigüenza.

La tercera frase que repetía el Deán era: “Que se repita”. Ahí queda una evidencia de la bondad del evento, “que se repita”, que haya otra oportunidad. Atempora ha sido buena para la Catedral, ha sido buena para Sigüenza. Todos se han beneficiado, en mayor o menor medida. Ha quedado claro, con Atempora, que la Catedral es el corazón de Sigüenza, y cuando ha bombeado bien, como ha sucedido estos meses, la circulación y el beneficio ha llegado a todas las partes del cuerpo. Pero en vez de este verbo en forma impersonal, sería mejor ponerlo con un sujeto plural, “tenemos que repetir”, “vamos a repetir”, así mejora el mensaje, quedando clara la voluntad, la implicación y el deseo de trabajar con ese objetivo. Un sujeto plural, con el que se invita a todos los agentes sociales a formar parte de otro proyecto que vuelva a marcar otra vez a Sigüenza, como territorio especial en su patrimonio, en su personalidad y en su acogida; en una ciudad con fe en su destino, gracias a su esencia íntima, a su historia, su patrimonio y la esperanza del presente y futuro para las siguientes generaciones.

Durante estos meses, Sigüenza se ha llenado de optimismo, esperanza y de buena voluntad, ahí están los resultados más tangibles, como ha resultado el negocio en los bares, restaurantes, casas rurales, tiendas, etc.; ahí están los datos de los más de 60.000 visitantes que han participado y disfrutado del evento, un verdadero éxito para una ciudad de menos de 5.000 habitantes y muy significativa, la generosidad de tantos seguntinos que han colaborado desde el voluntariado, llegando al número de 38, todos, y cada uno según sus posibilidades, han demostrado, que lo que parecía, en principio, duro o pesado, echar horas, principalmente de vigilancia en tantos espacios y algunos de guías de refuerzo, al final ha sido una experiencia enriquecedora; se ha creado una comunidad de amigos unidos por la Catedral, con voluntad de volver hacerlo cuando sea necesario. Ha sido un verdadero privilegio, poder participar, ayudar, ser testigo del evento. Se crearon diez puestos de trabajo, que fueron fundamentales, pero no era suficiente para controlar el espacio expositivo que había tomado, prácticamente, toda la Catedral. Desde el voluntariado, también queremos agradecer, el reconocimiento que hemos tenido por parte del Cabildo y por parte de la Junta de Comunidades, organizadores de Atempora.

Se acaba el año, viene el frío, unos meses más complicados para Sigüenza, pero también, tiene que ser un período de reflexión, de empezar con iniciativas, con proyectos participativos, con sueños ilimitados, nadie podía imaginar, que unas banderas, unos “trapos viejos y sucios”, pero trapos históricos, al final hayan dado tanto juego y hayan servido para poner a Sigüenza en el mapa, para ser noticia en televisiones, prensa y redes sociales, etc., y para ser el inicio y el punto de partida para realizar este proyecto que durante mucho tiempo va a ser referencia y que tiene que marcar un antes y un después en la gestión y la visión del patrimonio, no solo de la Catedral, sino de toda la ciudad. Adiós Atempora, ¿Y ahora qué?

Gloria de las Heras
Fundación Ciudad de Sigüenza- Coordinadora Voluntariado Atempora