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Opinión

La despoblación y el estatuto para las mujeres rurales

Confieso que, como feminista, los cabreos por la realidad que nos rodea (feminicidios, violaciones, maltratos, sentencias judiciales machistas, discriminaciones, etc.) que me suelo llevar son monumentales, hasta el punto de necesitar mi red de apoyo para no entregarme al abatimiento y al desánimo; mientras que las alegrías suelen ser bastante pobres y precarias.

Esto es lo que ha sucedido con la mesa de debate titulada “El protagonismo de las mujeres” del congreso sobre despoblación celebrado en Sigüenza el pasado 27 de noviembre. Tras el congreso del año pasado en el que la presencia de la mujer fue casi anecdótica y la perspectiva de género brillo por su ausencia, el que en el congreso de este año se incluyera una mesa específica sobre las mujeres en el ámbito rural y que fuera la primera era especialmente significativo e importante. No voy a negar que, tras este tremendo avance cualitativo en materia de género respecto al congreso anterior, la expectativa era alta.

De izq. a dcha. Emilio Gancedo, Iratxe Bolaños, Teresa López y José Juan Fernández Zarco en la mesa dedicada a la mujer.

La mesa estaba formada por Teresa López, presidenta de FADEMUR; Iratxe Bolaños, psicóloga del Programa de igualdad y prevención de violencia de género entre adolescentes en medios no urbanos de Castilla y León; y José Juan Fernández Zarco, director general de Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha. La mesa fue moderada por el periodista y escritor Emilio Gancedo, autor de ‘Palabras mayores’.

El inicio de la mesa se produjo con un retraso excesivo. El moderador procedió a iniciar un debate en el que no fue capaz de plantear la especificidad de la problemática de las mujeres en el mundo rural sino que expuso la generalidad del problema de la despoblación. No es por corporativismo femenino (sororidad), del que me declaro adepta, pero las intervenciones masculinas, que acapararon el debate, fueron en exceso teóricas y generales, con grandes dificultades para incidir y poner el foco en la problemática de las mujeres en el medio rural que, desgraciadamente, es muy amplia y afecta a muchos aspectos, por lo que hay mucho de qué hablar. Pese a la clara voluntad de querer entender la realidad de las mujeres que parece que tenían, de la percepción de que es importante y necesario solucionar la desigualdad de género no solo por una cuestión de justicia sino desde un punto de vista pragmático, para poder seguir evolucionando como sociedad; sus argumentos eran torpes, redundantes y escasos de contenido. A pesar de valorar estos esfuerzos por entender las dificultades de las mujeres en el mundo rural, resultaba tremendamente complicado no sentirse ofendida por esa especie de reconocimiento alucinado de que las mujeres fuéramos capaces de mantener las iglesias bien limpias o de participar en clubes de lectura. Resultaba muy triste que a la hora de valorar a las mujeres se recurriera, una vez más, a los estereotipos de género. Convendría recordar que, si nos dejan, las mujeres somos tan capaces de llegar a la luna como cualquier hombre. Repito: SI NOS DEJAN.

Menos mal que las dos mujeres que formaban parte de la mesa resaltaron puntos clave:

Iratxe Bolaños planteo cuestiones como el hecho de que la solidaridad propia de los entornos rurales tiene como contrapartida un control social que, en un mundo patriarcal y machista, llega al extremo de convertir a una víctima de violación en culpable de la deplorable agresión que ha tenido que soportar; como la obligación que la sociedad impone a las mujeres de ser madres y que en el mundo rural es muy intensa; como el hecho de que la solución a la despoblación será imposible sin la igualdad de género; o como la falta de concienciación del respeto a la mujer por el mero hecho de ser personas.

Teresa López incidió en la violencia económica que sufren las mujeres en los entornos rurales con mayor incidencia que en los entornos urbanos resaltando la falta general de libertad que provoca; habló sobre el empeño de las mujeres por desarrollarse, organizándose para crear oportunidades y romper estereotipos; explicó la importancia de entender y respetar la diversidad de los 5 millones de mujeres que vivimos en los entornos rurales; compartió proyectos de mujeres emprendedoras y las positivas repercusiones que han tenido no solo para ellas mismas sino también para su entorno; y puso en valor el recién aprobado Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha.

Al final del debate, en el momento para preguntas del público, de nuevo las intervenciones expusieron argumentos generales sobre despoblación usurpando la importancia y el protagonismo de los problemas específicos de las mujeres en los entornos rurales, a excepción de la última intervención, de una mujer de la Asamblea de la Sierra de Pela que tuvo que reivindicar el hecho de ser mujer y contar con el apoyo de sus compañeros para que la dejaran intervenir. Me uno a ella en su defensa del papel de las mujeres como propiciadoras de la vida, en su más amplio sentido, en los entornos en los que ellas se encuentran. Aprovecho para recordar cómo a lo largo de la historia de la humanidad el papel de los hombres ha estado primordialmente relacionado con la muerte y el de la mujer ha estado relacionado con la vida mucho mas allá de la reproducción humana: mientras los hombres estaban en los campos de batalla, matándose unos a otros, las mujeres se ocupaban de desarrollar las labores de manutención, técnicas de conservación de alimentos, métodos de curación, elaboración de productos con plantas medicinales, cuidado de los animales y huertos, etc.

Para finalizar, recupero el anteriormente nombrado Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha, aprobado por la Ley 6/2019, de 25 de noviembre, ya que me parece un hito muy importante en el ámbito de nuestra comunidad autónoma, al hacer una apuesta firme y contundente por la igualdad de mujeres y hombres en el ámbito rural de Castilla-La Mancha:

- Tiene por objeto “el establecimiento de medidas que promuevan la autonomía, el fortalecimiento de la posición social, profesional y no discriminatoria de las mujeres en el medio rural” haciendo especial hincapié en las mujeres que trabajan en la actividad agraria y en el fomento del empleo para eliminar la violencia económica a que hacía referencia Teresa López.

- Incide especialmente en la formación y capacitación: por un lado en materia de igualdad para todas aquellas personas que tengan competencia en materia de desarrollo rural; por otro, de las mujeres rurales en aquellos sectores con potencial para generar autonomía económica.

- Limita la concesión de ayudas y subvenciones a aquellas organizaciones de cualquier índole que operen en el ámbito agrario que tengan una participación como mínimo del 40% de mujeres en el plazo máximo de 4 años desde la entrada en vigor de la ley.

- Promueve la conciliación y responsabilidad mediante campañas de información y sensibilización, ayudas y subvenciones.

- Prioriza a las mujeres en la concesión de ayudas y subvenciones en el ámbito agrario y desarrollo rural.

- Establece numerosas medidas destinadas a conseguir la titularidad compartida de las explotaciones agrarias.

- Implanta medidas para la protección de la salud en el trabajo de las mujeres de manera diferencial con especial protección de la salud durante el embarazo y la maternidad.

- Define la creación y composición de la Comisión de Seguimiento y Evaluación del Estatuto que deberá analizar el grado de cumplimiento del mismo.

En conclusión, el Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha puede suponer un antes y un después en la voluntad política de solucionar el problema de la igualdad entre mujeres y hombres. El documento es claro, esta más que fundamentado y propone medidas muy concretas que pueden tener un reflejo en un cambio social en un plazo de tiempo no muy grande. Su publicación ya es un logro a celebrar. Pero, como ocurre con todas las leyes, es muy fácil que quede en papel mojado. Las leyes hay que dotarlas de presupuesto lo primero, y después aportar un equipo que se ocupe de su realización, seguimiento y evaluación. Este último punto la trae el Estatuto resuelto. Veremos qué dotación presupuestaria se destina al mismo y cuándo se creará la Comisión.

Esperemos que el tiempo nos traiga buenas noticias.