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Opinión

El trobador de la floresta

Cualquiera que se haya levantado antes del amanecer en los meses de enero, febrero y también en este mes de marzo habrá podido disfrutar del melodioso canto de nuestro protagonista en plena fría noche. Y supongo que muchos de los madrugadores os preguntareis que ave canta de noche de invierno.

Mirlo común macho.

Sobre nuestro protagonista Joaquín Araujo escribió:

“Febrerea el bosque, preludio primaveral mirleando tenaz.

Cuando se asusta lo suyo son estampidas sonoras”

Creo que queda claro que nuestro cantarín nocturno es el Mirlo común (Turdus merula). Su nombre científico proviene del latín “turdus” nombre que le puso Carlos Linneo a la familia de los mirlos y zorzales, y “merula” que es el nombre que utilizaban Plinio, Ovidio, Cicerón y otros autores para nombrar a este pájaro. Aunque según Isidoro de Sevilla en sus Etimologías, Libro 12: El mirlo “merula” se llamaba medula en tiempos antiguos, porque baila. Algunos dicen que es nombrado así porque vuela solo, “mera”.

Supongo que es un ave muy conocida por todos ya que son muy fáciles de observar en los parques y jardines que pueblos y ciudades donde permiten que nos acerquemos bastante, en el bosque la cosa ya cambia y son mas huidizos. Pero aún así hagamos una breve descripción. El mirlo común macho se caracteriza por su plumaje totalmente negro que contrasta fuertemente con el anillo ocular de color amarillo o amarillo-naranja y con un pico también amarillo, en invierno el círculo alrededor del ojo se vuelve más marrón y el pico ligeramente más oscuro. La hembra tiene un plumaje marrón y no tiene el pico, ni el anillo orbital de color amarillo si no marrón. Los juveniles tienen un plumaje marrón grisáceo similar al de las hembras.

Los mirlos buscan sus presas principalmente en tierra ya que son grandes consumidores de gusanos, sobre todo lombrices y escolopendras, que capturan rebuscando por el suelo y la hojarasca en descomposición, no dudan en explorar en los árboles y arbustos para alimentarse de los insectos que se posan en ellos, sobre todo de orugas. Aunque normalmente, cuando visita las ramas de árboles y arbustos para alimentarse, lo hace principalmente en busca de pequeños frutos carnosos: bayas o drupas. Son aficionados a las bayas que pueden coger y llevar en sus picos, pero no desdeñan picotear frutas más grandes como las manzanas o las frutas caídas en el suelo, por lo que a muchos fruticultores los mirlos no les caen nada bien y se olvidan del bien que hacen al consumir miles de insectos y gusanos. Este tipo de alimentación hace de los mirlos, al igual que otros muchos pájaros, un aliado para la regeneración y formación de bosques y matorrales, ya que michas semillas son depositadas en los excrementos de los mirlos y esto favorece la germinación de estas semillas. En las ciudades, además, picaran ganchitos, migas del pan, galletas, etc. Cabe resaltar que durante la temporada de anidación predominan las presas de animales, mientras que las frutas o bayas son más importantes en el otoño y el invierno.

Mirlo común hembra en la Alameda de Sigüenza.

Estos cantos en invierno son el empeño de los mirlos jóvenes que buscan un nuevo territorio para criar y por ese motivo pueden comenzar a cantar en el mes de enero y febrero. Los machos adultos que ya han ocupado su territorio suelen comenzar a cantar durante el mes de marzo. El canto del mirlo común es flautado y melódico y está considerado como uno de los más bellos cantos de las aves de Europa. Para el escritor y naturalista Ignacio Abella el canto del mirlo suena a quietud y flauta dulce. La riqueza de su repertorio, sus variaciones melódicas y la capacidad de improvisar distinguen al mirlo común de la mayoría de las demás aves. Son capaces de imitar a otras especies de aves, también gatos, seres humanos o alarmas.

El hábitat del mirlo común son las zonas boscosas y tienen preferencia por los bosques caducifolios. Aunque la adaptación de esta ave a distintos entornos entre ellos los urbanos hace que la podamos disfrutar en parques y jardines. También se puede encontrar en setos, zonas de arbustos, al borde de los bosques o en los cultivos.

Los principales depredadores del mirlo son el gato doméstico, el zorro, la garduña, el armiño y rapaces como los halcones. Pero lo que más ha mermado sus poblaciones ha sido la caza con escopeta, cepos, redes, liga y en la zona del Levante con el sucio y miserable arte del “parany” que es un atentado contra la naturaleza y la diversidad. Si además de las técnicas agrícolas que eliminan los setos que se formaban entre las distintas parcelas que proporcionan cobijo y alimento a los mirlos, el drenar las praderas húmedas y el incremento del uso de pesticidas.

Pero supongo que muchos de los lectores os estaréis preguntando:

¿Por qué cantan de noche los mirlos?

Parece increíble pero la inteligencia de las aves nos sorprende cada día y en realidad el canto nocturno es una las adaptaciones al ámbito urbano de estas aves, en el bosque no canta de noche. Y esto es debido a que en las ciudades y pueblos el ruido del tráfico evita que las hembras oigan el canto de los machos a larga distancia para atraerlas a su territorio y por ese motivo los mirlos machos han decido cantar durante la noche que es cuando el nivel de decibelios desciende considerablemente y su canto puede ser escuchado más lejos. Además, de noche los parques y aceras suelen estar vacíos y eso les permite alimentarse con mayor facilidad.

Mirlo común juvenil en un cerezo.

El mirlo común es un ave muy conocida desde tiempos remotos, ya se menciona y describe por Aristóteles en el décimo octavo capítulo del noveno “Libro de los animales”. Y es muy normal encontrárnoslo en muchos libros y poemas, como ejemplo citar que aparece en el poema “La Dama de Shalott”, de Lord Tennyson o en el famoso poema “Trece maneras de mirar un mirlo” del poeta norteamericano Wallace Stevens, ganador del Premio Pulitzer de Literatura en 1955.

Es también protagonista de algunas leyendas del rey Arturo, como las “Aves de Rhiannon” o “Culhwch ac Olwen”. Al mismo tiempo, se cree que el nombre del mago Merlín proviene de la palabra francesa “Merle” que es el nombre del mirlo en francés.

Asimismo, aparece en la vida de dos Santos de forma contrapuesta. En la vida del santo irlandés San Kevin, nos cuentan que un día que estaba orando y un mirlo puso un huevo en su mano y tal era su amor por los animales, que el santo no cambió de postura hasta que el pájaro rompió el cascarón; en cambio en la de San Benito, el demonio se le presento para tentarlo en forma de mirlo.

Pero como comentábamos antes lo más característico de nuestro mirlo es su bello canto y por ese motivo esta unido a la música popular y muchos autores lo han utilizado en sus composiciones:

Aparece en una canción popular infantil alemana titulada “Ein Vogel wollte Hochzeit machen”, la traducción es “Un ave quería casarse” que relata el matrimonio de un mirlo y un zorzal. La versión más antigua de la letra se fecha en Viena en 1470. Y es protagonista también de una canción popular vasca "Xoxo Beltza", traducido mirlo negro, que trata sobre la muerte de un mirlo que estaba enjaulado.

El mirlo negro (Le merle noir) es el nombre de una breve composición musical para flauta y piano del compositor y ornitólogo Olivier Messiaen, inspirada por el canto de los pájaros.

Pero probablemente la canción con el mirlo como protagonista más conocida sea "Blackbird", en castellano mirlo, canción del álbum doble de “The Beatles”, conocido como “The White Album”. “Blackbird” fue escrita por Paul McCartney mientras estaba en Escocia, inspirado por las tensiones raciales que se intensificaban en los Estados Unidos en la primavera de 1968. En ella además se oye el canto de un mirlo en el último verso.

Para finalizar una curiosidad, el polígrafo Álvaro Fajardo Hernández en sus investigaciones sobre el Drago milenario de Icod de los Vinos (Tenerife) ha encontrado indicios sobre la posibilidad que el nacimiento de tan simbólico árbol se produjera de una semilla que comió un mirlo y que germinó después de haber pasado por el tracto intestinal del ave.