¿Volvemos a la piedra?

¿Volvemos a la piedra?

Por Antonio Lucena

Últimamente se habla de la nueva ley que se desea aprobar en sustitución de la Ley de Costas del año 1988; se llamará, haciendo honor al eufemismo, Ley de Protección y Uso Sostenible del Litoral. De acuerdo con la práctica actual y según juristas, las enmiendas “esconden en cada palabra un juego”; el árbitro en este juego seria el ayuntamiento del lugar.
Consecuencia de la nueva ley será el que la zona de dominio marítimo a proteger de edificaciones baje de 100 m a 20 m; en esta zona por el mal cumplimiento de las normas anteriores hay viviendas, pero en las que la vigilancia se extremaba para evitar la menor modificación de ellas. Con la nueva ley, las construcciones anteriores a 1988 con distancia al mar de más de 20 m pueden legalizarse y como complemento, la posibilidad de completar el cerco de cemento alrededor de las playas será una auténtica realidad.
Además, la casi segura futura Ley de Protección del Litoral amnistía 12 núcleos de población que invaden dominio público, pese a presumir de tolerancia cero. Al mismo tiempo, otorga 75 años de concesión de terrenos a viviendas construidas en suelo público como seguridad jurídica a sus ya propietarios; esta excepción afecta a unas 10.000 viviendas que deberían, según normas anteriores, comenzar a demolerse en el año 2018. Supone una amnistía tan sería como la que significó la regularización con Hacienda de años pasados, y que tanta gracia causó a algunos.
Abel Matutes, ex Ministro de Exteriores, por el que numerosos miembros del PP pondrían la mano en el fuego, asegura que él ha trabajado mucho en esta ley; no tiene nada de extraño puesto que quiere empezar de inmediato “un plan de excelencia” en una playa de Ibiza que puede ser comparado, según indica, al de Eurovegas ya que incluye cinco hoteles, campo de golf y otras maravillas tales como un enorme centro comercial.
Gran parte de la culpa de estar en el presente hoyo es de la borrachera de ladrillo que sacudió las mentes en los noventa y principios de este siglo; hay tres millones de viviendas cerradas y, sean propiedad de particulares o bancos, se están deteriorando; en ellas están enterradas cantidades ingentes de dinero que no presta servicio alguno. Con leyes del estilo de la que se está comentando quizás se pretenda reactivar la construcción que, no cabe la menor duda, ocupó a juan español, pero que ya mostró un infame paso a la historia.
Quizás habría que pensar en nuevos cauces por los que llevar el carro de esta España; en el presente está en manos de gente absolutamente ajena, a la que nadie ha votado, gente que conforma el FMI, BM, y Alemania.
El tema de hoy se enlaza con la nueva Ley de Patrimonio, sobre la que es posible que hablemos en próximos números.

Escribir un comentario
Para hacer un comentario escribe tu nombre y correo elecrónico (este último no se mostrará publicamente). No se pueden incluir enlaces dentro de los comentarios. El mensaje no aparecerá inmediatamente sino después de su aprobación por parte del administrador con objeto de evitar el spam

Back to Top