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Opinión

De lo que sucedió en el Buero

ilustracion-Sara

Estas últimas semanas nos ha sorprendido la noticia de que piden 4 años de cárcel a 4 profesores y un activista del 15M por lo sucedido hace dos años en el pregón de fiestas de Guadalajara,  celebrado en el teatro-auditorio Buero Vallejo. Yo estuve allí y puedo explicar de primera mano lo que ocurrió.

Por la mañana en los Institutos de Educación Secundaria de Castilla-La Mancha se recibía una noticia de la Consejería de Educación: aumentaba en dos horas el horario lectivo de los docentes (es decir, se cambiaban dos horas de trabajo personal por dos horas con alumnos). Este cambió supuso que en cada centro hicieran falta menos docentes y, por lo tanto, que ese mismo día perdieran su trabajo, sin previo aviso, unas 800 personas.

Tamaña injusticia nos cabreó muchísimo y nos citamos todos: docentes, padres, madres y alumnos en Guadalajara por la tarde. Una vez reunidos delante de la delegación se vio que la impotencia era enorme así que cuando nos enteramos que la Delegada del Gobierno estaba en el teatro, junto con otros muchos representantes políticos, pensamos: tenemos que ir allí y hacernos oír, nuestros políticos tienen que escuchar nuestras quejas y responder ante el mayor ERE (encubierto) que se estaba dando en la región.

Y bajamos al Buero y entramos. Irrumpimos e interrumpimos el pregón, los hubo que entramos por abajo y los que lo intentaron por arriba. Tuvieron que interrumpir el pregón porque no parábamos de gritar: “no a los recortes en educación”. Cuando decidimos que ya se nos había oído lo suficiente nos marchamos.

Salíamos tranquilamente y cuando nos estábamos reuniendo en el hall, un señor con gafas me gritó entre toda aquella gente: “seguntina”, “seguntina” y me hizo una peineta, esto es, la mano en alto cerrada en un puño y con el dedo corazón estirado, lo que comúnmente se puede traducir por un “jódete” o un “vete a tomar por culo”. A continuación me dijo algo sobre que yo era interina, cosa que no escuché bien porque me puse tan nerviosa que sólo acertaba a seguir gritando: “no a los recortes”. He de decir que ese señor me sonaba bastante pero no tenía ni idea de quién era. A él le debía pasar lo mismo conmigo, sabía que yo era seguntina pero no que no era interina, hace ya muchos años que aprobé la oposición y, aunque a él pudiera parecerle extraño, no fui a quejarme por quedarme sin trabajo sino por la defensa de mis compañeros, trabajadores honrados y profesionales, y claro está, por una educación pública y de calidad para tod@s.

Seguidamente, este señor, que ahora ya se quién es, Juan Antonio de las Heras, primer teniente de Alcalde de Guadalajara y senador del PP por Guadalajara y seguntino de nacimiento, le hizo otra peineta a otro docente, esta última salió en televisión y en multitud de fotografías que podéis ver en Internet sin más que escribir su nombre. En días posteriores él mismo lidera un moción en el ayuntamiento de Guadalajara que condena los actos de los manifestantes por, palabras textuales: “demostrar carecer de ella (educación) dado su comportamiento: pataleos, palmas, gritos y pitidos”. Y encomienda a la justicia que imponga sanciones a los responsables. A la vez, él salía en algunas televisiones justificando su insulto como un hecho aislado fruto de la tensión vivida en esos momentos. Yo lo publiqué en mi facebook pero, a pesar de no recibir por su parte ningún amago de disculpa, decidí no darle más importancia, dejarlo estar, puesto que ambos debíamos convivir en Sigüenza.

Pero ahora no puedo dejarlo pasar, 5 amigos-compañeros están pasando por una situación inverosímil y, a nivel emocional, muy puñetera. El abogado de la acusación les pide 4 años de cárcel, dos por atentado contra la autoridad y otros dos por desordenes públicos. Además hay cierta amenaza sobre los que nos decidamos a testificar a su favor, según parece nos podrían imputar esos mismos delitos.
Así que yo pregunto públicamente: ¿Qué responsabilidad tiene una autoridad política de insultar a los ciudadanos? Y ¿qué necesidad tuvo de llamar la atención de una seguntina para enseñarle el dedo? ¿acaso manifestarse siendo seguntino es algún delito?

O tal vez me conocía más de lo que yo a él.

Estos días estoy aprendiendo cuán lejos está la ley de la lógica o del sentido común. Qué injusticias estamos viendo a diario en los periódicos, cómo los “con poder” esquivan alegremente las penas carcelarias y los “sin poder” se ven abocados a juicios y, a veces,  condenas cuya única finalidad es amedrentar al resto, y ¡lo que se nos viene encima con la nueva Ley anti-protestas!

Sara López Calle