Adiós a Antonio Lucena

¿Cómo te va de tu vida, Antonio?

Una columna desierta en este periódico, una cátedra vacía en SIgüenza UniverSItaria, un amigo que se va. Así estamos, Antonio, como lluvia ácida nos ha caído tu muerte. Desde que te conocimos en una de tus charlas en el Torreón te ofreciste a todo; días después llegaba al buzón tu propuesta completa de cursos sobre “Ecología, Energía y asuntos conexos” con una aclaración “si tuvieras apuros de pelas para repartir a los profesores no me tomes en cuenta: ya sabes que la ecología obliga”. Siempre dispuesto, siempre bien templado, un caballero. ¡Cómo me han molestado los comentarios hirientes que algunos han proferido tras tus charlas! La verdad levanta ampollas: cambio climático, contaminación, monocultivos, destrucción de las selvas, carrera armamentística. Y detrás de los datos y los argumentos, siempre la ética: mundo rico – mundo pobre. Porque destilabas ética. Y humildad: “de esta manera seremos tres, lo cual no está bien ni mal, sino todo lo contrario”; con ese buen humor canario aceptabas la tímida propuesta de compartir tu “cátedra” con Diego Moreno y con “un chico” llamado Emilio de las Heras. Nos hablabas de la “vulnerabilidad de la naturaleza” … y ahora comprendemos. Cuando nos invitaste al último café soltaste, sin darte importancia: “esta primavera no podré estar en los cursos”. En tus ojos y en los de Lola una sonrisa de infinita bondad: no hacía falta decir más. Y ahora, sin hacer ruido, te marchas un Viernes de Dolores –de tu Lola, claro– y en la víspera de la inauguración de una nueva primavera universitaria, que siempre llevará tu recuerdo. Como tú dirías, “¡ole! (sin acento). Tal y como tú nos saludabas cada vez que nos llamabas, te queremos preguntar ¿cómo te va de tu (nueva) vida, Antonio?

Familia Bussons Urzaiz

 

Antonio Lucena, Ingeniero de Minas de profesión y uno de los pioneros del movimiento ecologista español, aplicó durante toda su vida sus conocimientos y esfuerzos a luchar contra las injusticias y contra la degradación del planeta. En Sigüenza, donde tenía una casa en la que pasaba parte del verano, era una persona muy querida y respetada por todos. Implicado de manera altruista en nuestra ciudad promovía todos los veranos unas jornadas sobre temas de ecología, en los últimos tiempos participó en los cursos universitarios de Sigüenza con temas como el cambio climático y el papel de las distintas fuentes de energía.

En su último libro La economía al alcance de los economistas, una critica a los economistas que ignoran que los recursos de la tierra son finitos, escribía: “La explotación a la que se está sometiendo la única vivienda que tiene la humanidad es consecuencia de querer extraer hasta la última gota de jugo, en un plan dirigido al beneficio de unos pocos, con total desprecio de la mayoría”. Siendo consecuente con sus ideas de que el deterioro ambiental tiene responsables, en los últimos años participó con asiduidad en los actos contra el “fracking” en la comarca de Sigüenza, miembro de Ecologistas en Acción estuvo también presente varios años en las listas electorales de Izquierda Unida de Sigüenza. Antonio Lucena pensaba que era esencial concienciar a la gente de los problemas ambientales y a ello se aplicaba con todo su saber en sus libros y artículos, tal y como la hacía en la columna que todos los meses escribía en La Plazuela.  

Antonio Lucena falleció el pasado 27 de marzo en Madrid. La redacción de La Plazuela lamenta profundamente la pérdida de un valioso maestro, a la vez amigo de muchos de nosotros y quiere transmitir su afecto a su mujer Lola, a sus hijos y a todos sus allegados. Nos queda el ejemplo de su trayectoria vital y el saber acumulado de su obra.

Redacción de La Plazuela

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