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Entrevista

María Cruz Planchuelo y su proyecto de danza comunitaria en la comarca

María Cruz Planchuelo se define como bailarina, coreógrafa y titiritera. Recién asentada en la comarca, se propone iniciar una serie de proyectos de danza comunitaria en dos pueblos de la Sierra de Guadalajara: Atienza y Cantalojas. La Plazuela habló con ella para que nos hablara de su trayectoria y sobre las características específicas de los proyectos que quiere llevar a cabo en la comarca.

María Cruz Planchuelo en la entrevista.

Háblanos un poco de tu trayectoria
Soy artista escénica, tengo la danza como raiz, he estudiado clásica y contemporánea. El Ministerio de Cultura me concedió una beca para Nueva York y otra para Argentina. He trabajado en muchas compañías de diferentes ámbitos, como bailarina en el Teatro Real, con la Fura dels Baus, y luego tengo mi propia compañía que se llama in-pulso. Aparte también soy creadora, he trabajado mucho en solitario y con músicos y luego en 2016 establecí una nueva línea que era la danza con la marioneta.

De dónde viene tu interés por el mundo rural
Anteriormente había investigado mucho desde un lugar muy introspectivo contemporáneo, con nuevos lenguajes, a veces eso te lleva a ir a un determinado público. Cuando volví de Nueva York yo quería llegar a otro tipo de público, tengo cierta raíz rural, mi madre es de un pueblo de Castilla-La Mancha y me he tirado seis años bailando por pueblos de esta región con los paloteos y el folklore, entonces esa raíz del folklore ya estaba ahí. También está el hecho de irme a vivir a zonas rurales. Por otra parte soy de un barrio, de Carabanchel, y también está en mi obra lo marginado y lo excluido. He desarrollado una obra con mi padre, que toca la bandurria, donde fusiono el folklore con la danza contemporánea y he actuado en diversos pueblos de la sierra de Madrid. Luego en Argentina ya propongo llevar talleres de danza y del espectáculo que genero a zonas que también están despobladas, como la Patagonia.

¿Cómo llegas a Guadalajara?
Llego primero a la Alcarria, a la zona de Durón y Budia. En este último pueblo conozco al director del colegio público, una persona muy implicada en la cultura donde la presento el proyecto de danza comunitaria que yo había desarrollado antes en la sierra de Madrid. Fue el primer lanzamiento de esta propuesta, ir durante tres meses a un colegio rural e intentar implicar a toda la comunidad en una historia, en este caso una versión libre de La Flauta Mágica. Con estos proyectos quiero apoyar a los colegios rurales, quiero apoyar a las zonas más desfavorecidas, a las zonas que se van quedando sin gente y conseguir crear arraigo. Me parece impresionante la labor que se hace en estos colegios rurales, al ser menos alumnos, si hay una buena pedagogía, te encuentras con niños con una esponjosidad brillante.

¿En qué consiste en concreto tu proyecto en Atienza y en Cantalojas?
Se trata de ocho sesiones e intento ir integrando a todos los colectivos. Empiezo en febrero. Mezclo el teatro, la danza y en este caso, también los títeres. En Atienza me puse en contacto con la directora del colegio, una persona de mucha apertura. También nos han apoyado ambos ayuntamientos. El núcleo del proyecto está en los colegios, con los chavales de 3 a 11 años, pero en paralelo conecto con las residencias, con las asociaciones, con los jóvenes. Depende mucho de la participación, por ejemplo es importante conectar con las AMPAS porque es una actividad que llega a todos los del cole, no se trata de una actividad extra-escolar. En Cantalojas tenemos la ventaja de que el colegio está al lado de la casa tutelada de mayores, y quiero empezar la primera sesión con los abuelos para luego mezclarlos con los más pequeños. Para mí una de las bases del proyecto es activar el tejido comunitario intergeneracional que siempre ha estado allí y en algunos pueblos se ha ido fracturando.

Una sesión de danza comunitaria con niños y niñas.

¿Cómo transcurren las sesiones?
Para mi lo importante no es hacer La Flauta Mágica, sino el proceso creativo porque no solamente estamos creando unas coreografías, estamos haciendo sesiones de danza libre un espacio en el que el niño y el adulto puedan expresarse libremente desde su cuerpo. De ahí vamos coreografiando pero siempre desde un lugar sin presión, con placer y gozo. Siempre hay dudas al principio por eso casi es mejor ponernos en acción, vivenciarlo. Primero hacemos sesiones individuales con cada colectivo dentro del colegio, yo llevo unos materiales, unos objetos que son dinamizadores de ese potencial artístico, expresivo y creativo. Son los palos, el paloteo de las antiguas danzas, en los mayores hay un recuerdo de estos objetos, también trabajo mucho con elementos: con el agua, con el fuego, con cintas de colores. Se trata de dejarse ser en un espacio donde no hay prejuicios y a la vez hay un cuerpo que es democrático, no hay jerarquías. Intento por ejemplo que los jóvenes, si sus impulsos están en la imagen, en la tecnología, se impliquen con el video o la fotografía, porque en la creación de un espectáculo entran diferentes áreas artísticas. Yo dirijo las actividades pero en todos hay un saber intuitivo, biológico, todos somos seres danzantes y yo lo que hago es facilitar ese espacio para que brote. En otros países la danza y la expresión corporal está en el curriculum, es algo natural, algo que no se ha logrado aquí todavía. La danza contemporánea ha luchado mucho contra los prejuicios y porque llegue a todo el mundo. En realidad la danza comunitaria siempre ha estado presente porque las danzas donde la gente se coge de la mano y baila por todo el pueblo están en el folclore, esos ritmos, esos objetos es algo que está muy adentro de la gente. Lo que se trata es de recuperar las danzas ancestrales desde el presente, porque el folclore en realidad se sigue creando.

Una sesión de danza comunitaria con mayores.

La danza comunitaria se propone, partiendo de la danza contemporánea, acercarse a las zonas rurales. Se trata de generar un aprendizaje de nuevos conocimientos con líneas de acción basadas en la educación por el arte y en la inclusión social.

Contenidos básicos

- Conciencia a través del cuerpo y el movimiento creativo.
- Memoria y vocabulario corporal a través del aprendizaje de secuencias básicas del movimiento,
- Improvisación y creación a través de las dinámicas de investigación en el movimiento, ritmo y emociones.
- Composición personal y colectiva tomando conciencia del espacio, el tiempo y la energía.

Objetivos

- Crear espacios de encuentro intergeneracional a través de las artes escénicas.
- Establecer encuentros con cada uno de los colectivos (niños, adolescentes, adultos, mayores) mediante la danza..
- Desarrollar la creatividad de cada participante mediante propuestas colectivas en un contexto de comunicación y escucha.
- Fortalecer los valores comunitarios para mejorar la convivencia mediante la participación en un proceso artístico común.