Fray José de Sigüenza: seguntino universal

Estos días del mes de mayo recordamos la figura de fray José de Sigüenza con motivo de cumplirse 415 años de su fallecimiento en el Monasterio de El Escorial, podemos decir sin exageración alguna que fray José es el seguntino más universal, sus obras literarias son objeto de estudio en universidades de todo el mundo, un seguntino vinculado al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y a su querida Orden de San Jerónimo y, si el Monasterio es Patrimonio de la Humanidad, también lo es quien nos lo dio a conocer de forma tan magnífica, así como la historia de la Orden a la que sirvió de manera ejemplar.

Retrato de Fray José de Sigüenza del Bowes Museum -Durham

Unas pequeñas notas sobre el final de su vida nos dan idea de lo apreciado que fue por Felipe II, su hijo, Felipe III y por sus hermanos jerónimos. El año 1600 fue elegido de nuevo Rector del Colegio de San Lorenzo, durante un segundo trienio, hasta el año 1603 en que fue nombrado Prior del Monasterio. Al Capítulo General de la Orden que se celebró en Lupiana en 1603 asistió fray José como Procurador de El Escorial, junto con Felipe III participa en la elaboración de las definitivas escrituras fundacionales del Monasterio. En 1604 se celebra en Lupiana Capítulo Privado de la Orden que fue presidido por fray José por expreso deseo de Felipe III, previamente, fray José había solicitado al rey su deseo de renunciar al cargo de Prior del Monasterio de San Lorenzo, por su delicada salud, la humildad y generosidad de Sigüenza fue muy apreciada por el monarca y por sus hermanos, en este Capítulo se le nombra Visitador General de Castilla y se acepta su renuncia como Prior. El rey ordenó al nuevo Prior de San Lorenzo, fray Juan de Quemada, que accediese a los deseos de Sigüenza, quien le había manifestado su anhelo de permanecer retirado en su celda, dedicado a escribir, y le proveyera de todo lo destinado para este fin.

La Orden de San Jerónimo celebró Capítulo General en San Bartolomé de Lupiana el año 1606, Felipe III manifestó a los padres jerónimos su expreso deseo para que este Capítulo fuera presidido por fray José de Sigüenza, pese a que su salud no era buena. Se buscaba a una persona que tuviera autoridad y fuera respetado por todos para poder llevar a buen puerto las controversias y dificultades por las que atravesaba la Orden, el rey no encontró a nadie tan capacitado como Sigüenza, recomendando a los electores que fuera elegido de nuevo Prior:

Por ser cosa que importaba mucho, y por reunirse en él, entre otras muchas virtudes, religión y prudencia”

El Padre Eterno y el Espíritu Santo, 1580. Paolo Caliari. El Veronese. Obra que se encontraba en la celda de fray José de Sigüenza.

Fray José presidió el Capítulo con excepcional acierto, confluyendo en su persona los cargos de Visitador General, Procurador de San Lorenzo y Prior electo por designación real, los padres capitulares en el acta que se firmó el día 26 de abril, acordaron reconocer el espíritu de sacrificio, servicio y dedicación a la Orden, resolviendo honrar su memoria con especiales actos religiosos cuando se produjera su fallecimiento:

Ítem mandamos que por lo mucho que ha trabajado el Pe. Fr. Joseph de Sigüenza en las Chronicas de nuestra Orden, en muriendo se le diga en cada casa una misa cantada y vigilia, y esto se propuso a la Orden y vino en ello”

A las cuatro semanas de su regreso de San Bartolomé de Lupiana y presidir su Capítulo General, fray José de Sigüenza fallece en su celda del Monasterio de El Escorial, ocupando el cargo, por segunda vez, de Prior de este Real Monasterio.

“La víspera de la Santísima Trinidad, misterio del que había sido muy devoto y en cuya fiesta habían tenido lugar los acontecimientos de gran recuerdo en su vida religiosa, se agravó su antiguo mal de hidropesía y sufrió un ataque epiléptico, que le privó del habla. Pasado el Domingo de la Trinidad sin recobrarse, recibió la extremaunción y murió a las doce del lunes, 22 de mayo de 1606”

“Hubo gran sentimiento de todos los religiosos, tanto que, de las muchas lágrimas, no podían cantar el oficio de su entierro, cosa que por maravilla se ve en comunidades tan grandes. El Rey Don Felipe Tercero nuestro Señor mostró haber sentido su muerte, y muchos caballeros de su cámara conocidos y amigos suyos dijeron al Rey, que era muerto el mejor hombre, más docto, que en estado de los Religiosos se conocía en aquellos días”.

Antonio Nicolás Ochaíta

 

Ver entrevista a Antonio Nicolás Ochaíta sobre su libro Vida y obra de Fray José de Sigüenza

 

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