Cómo influir en nuestro pensamiento

En algunos casos existe una tendencia del pensamiento que puede producir distorsiones en la forma de ver las cosas.

Nuestro organismo tiene la capacidad de automatizar gran cantidad de información. Los pensamientos automáticos se crean por la repetición de lo que nos decimos, y durante la infancia por la repetición de lo que nos dicen.

Existen automatismo que pueden perjudicarnos, que pueden generar emociones inadecuadas y acciones que no son adaptativas.

Existen unas tendencias o formas de pensar, que en ocasiones se convierten errores en el proceso de la información. Estas tendencias están automatizadas por lo que no somos conscientes de que pueden estar afectándonos, son nuestras realidades y por lo tanto no podemos plantearnos pensar de otra manera.

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Algunos errores son:

  • Atención selectiva: prestar atención sólo a una parte de lo que ocurre en el entorno o cuando nos valoramos. Generalmente el error suele cometerse porque en la observación sólo se piensa en lo negativo.
  • Anticipaciones: nos creamos expectativas antes de emprender una acción; “ya verás como...”, “y si...”, “igual me sale mal”.
  • Sobregeneralizaciones: elaborar una regla general a partir de un hecho; algo que ha ocurrido una vez volverá a ocurrir una y otra vez, “todo me sale mal”, “siempre me ocurre a mi”, “no hay nadie que haga nada bien”.
  • Pensamiento dicotómico: tendencia a evaluar las cosas como todo o nada, “todo mi cuerpo es horrible” “nada me sale bien”.
  • Magnificación – minimización: magnificar lo malo y minimizar lo bueno. También se llama pensamiento catastrofista.
  • Obligaciones: percibir la vida como una serie de obligaciones; es un pensamiento inflexible; “tengo que” “debería” “es necesario que”.
  • Minusvaloraciones: “no se hacer nada”, “soy el más lento”, “el es muy importante mientras que yo..”.

Estos pensamientos son irracionales o inadecuados y se caracterizan por:

  • No ajustarse a la realidad.
  • Generar emociones negativas intensas.
  • No ayudan a resolver los problemas.

Por lo tanto vamos a aprender a cuestionarnos nuestros pensamientos.  Para adquirir la habilidad de afrontar productivamente las emociones de irritación o ansiedad es necesario seguir una serie de pasos:

  • ¿Qué me pasa?: describimos la emoción que sentimos, con dos palabras, una correspondiente a la intensidad de la emoción (algo, poco, mucho) y la otra palabra correspondiente al tipo de emoción que sentimos (triste, tenso, miedo...)
  • ¿Qué acontecimiento me hace sentir así?: describiremos brevemente el acontecimiento que nos perturba (bronca con..) y también la interpretación que hacemos de ese acontecimiento.
  • Preguntas para cuestionar mis pensamientos:

a- Busca evidencias

- ¿dónde está la evidencia que esto es cómo yo pienso?

- ¿puedo probar esto que me estoy diciendo?

- ¿puedo demostrarlo?

- ¿por qué es esto verdadero?

b. Analiza consecuencias:

- suponiendo que lo pienso es cierto ¿sería tan terrible?

- ¿por qué sería tan terrible?

- ¿qué ocurriría si...?

- ¿puedo estar contento incluso si no tengo lo que quiero?

c) Analiza lar rentabilidad

- ¿me es rentable pensar como pienso?

- si pienso así ¿soluciono mis problemas?

- ¿qué soluciono yo pensando así?

  • ¿Qué otras interpretaciones pude haber de este acontecimiento?: cuando contemplamos otras interpretaciones del acontecimiento, pensamos fríamente en el máximo de interpretaciones que pueden hacerse del acontecimiento que nos perturba y que, por supuesto, sean distintas a loas que hemos hecho en primer lugar.
  • ¿Cuál de esas interpretaciones me parece más realista?
  • ¿Cómo me siento ahora? Evaluar la diferencia.

 

Raquel Resines Ortiz

Liderazgo y Equilibrio

Psicóloga colegiada M- 17872

T: 679381124

 

 

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