Tamajón lucha por mantener el cajero automático del pueblo

A la localidad de Tamajón, como a otras muchas zonas rurales de España, las entidades bancarias se desplazaban para dar servicio a la población desde hace años, en pequeñas sucursales o en unidades móviles. En este caso es IBERCAJA quien hasta el comienzo de la pandemia enviaba un trabajador dos días en semana, martes y jueves, en horario de 9 a 14 h para atender las necesidades de los vecinos de esta comarca de la Sierra Norte de Guadalajara en la sucursal de Tamajón. Desde la vuelta a la nueva normalidad, el servicio se ha visto reducido a un único día a la semana, los martes, y en horario de 9 a 13 h.

Este servicio de atención al ciudadano, que en localidades mayores es algo habitual, se ha convertido en un lujo para las personas que viven en los pueblos más pequeños. Para complementarlo, hasta el pasado mes de diciembre la entidad bancaria IBERCAJA, disponía de un cajero automático con el que cubrir las necesidades de operativa bancaria cuando la sucursal está cerrada, desde sacar dinero hasta realizar transferencias ya que los cajeros automáticos actuales son verdaderas herramientas de servicios, no solo para aquellas personas afincadas en Tamajón, sino también para turistas y visitantes que frecuentan el municipio.

El mes de septiembre del pasado año, responsables de Ibercaja se ponían en contacto con el Ayuntamiento de Tamajón por medio de su alcalde para comunicarle que desde enero de 2022, la entidad bancaria había decidido retirar el servicio de cajero automático en el municipio. Pero a primeros del mes de diciembre, el cajero se averió, y no ha habido intención alguna de reparación del mismo. Con lo cual, Tamajón no dispone ya no dispone de cajero automático desde el último mes de 2021, perdiendo así para la comarca otro servicio público más, en una zona gravemente afectada por la despoblación y que lucha cada día por no perder los derechos de sus habitantes, que no quieren convertirse en ciudadanos de segunda categoría.

Eugenio Esteban, alcalde de Tamajón, realizó la consulta sobre la cuantía necesaria para reparar o sustituir al cajero, con la intención de que el propio ayuntamiento pudiera cubrir los costes, con tal de no perder otro servicio más, pero desde IBERCAJA la respuesta fue que no se trata solo de la reparación o sustitución del mismo, sino que el mantenimiento del servicio es deficitario y no estaban dispuestos a continuar prestándolo, a pesar de los más de 15.000 euros que el consistorio estaba dispuesto a poner sobre la mesa.

“El ayuntamiento de Tamajón ha estado en buena disposición para aportar lo que hiciera falta con tal de que sus vecinos no se quedaran sin un servicio que consideramos fundamental, pero cuando por parte de los responsables del mismo no existe voluntad es muy difícil luchar por los derechos de los ciudadanos de la comarca. Esta desaparición afecta a muchos vecinos y trabajadores de la zona que tienen en nuestro municipio un punto de referencia de servicios y que de ahora en adelante, si nadie pone remedio, tendrán que desplazarse hasta Humanes o Cogolludo simplemente para sacar dinero”, se lamenta el alcalde

A pesar de los esfuerzos de alcaldes y concejales de muchos municipios, de los grupos de acción de desarrollo local, de los foros contra la despoblación y de otras muchas iniciativas que tienen como objetivo la España vaciada, cada uno de los pequeños servicios que desaparece y que en otros lugares podrían pasar inadvertidos, es una batalla perdida más contra la despoblación de zonas rurales con una gran riqueza natural y cultural, pero que se ven abocadas a la pérdida de población entre otras cosas por la pérdida constante de servicios fundamentales que no son sino un derecho como para el resto de ciudadanos.

“Desde el ayuntamiento también nos hemos dirigido a la Diputación de Guadalajara para pedirles su ayuda al respecto, pero aun así, nos sentimos solos en una lucha en la que si no tenemos el apoyo de otras administraciones nos vemos abocados a seguir perdiendo derechos. Las administraciones superiores deberían consideran que determinados servicios, aunque sean deficitarios, son un derecho y una necesidad para los ciudadanos de los pueblos, y que quienes más perjudicados salen en toda pérdida de servicios, por pequeña que sea, son siempre nuestros mayores. Los jóvenes, gracias a las nuevas tecnologías, tienen otras capacidades, pero los mayores siguen necesitando tanto el trato personal como otras herramientas que les ha costado mucho aprender y de las que ahora también van a tener que prescindir, con las limitaciones que ello supone”, afirma Esteban.

Aunque para los vecinos de la zona es desalentador el hecho de perder servicios poco a poco, no están dispuestos a caer en el desánimo por seguir viviendo en el pueblo. Igualmente desde el ayuntamiento de Tamajón, así como, desde los ayuntamientos vecinos, seguirán alzando la voz para reivindicar sus derechos como ciudadanos al acceso a servicios fundamentales cuya carencia sería inviable en cualquier ciudad.





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