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Los estragos del alcohol: intoxicación etílica aguda

El consumo de bebidas alcohólicas ha sido habitual, frecuente y  bien aceptado en nuestra sociedad a lo largo de la historia. Pasar de la moderación al abuso convierte al alcohol en un gran peligro para nuestro organismo, ya que es una droga que produce dependencia en cuando se consume habitualmente y de forma desproporcionada, pudiendo producir un síndrome de abstinencia cuando se disminuye de forma brusca la cantidad consumida habitualmente. Es la droga legal más ampliamente difundida en todo el mundo, responsable de gran cantidad de fallecimientos y pérdida de calidad de vida.

El abuso del alcohol produce efectos inmediatos en nuestro organismo, debido a que su absorción se produce en el estómago y pasa directamente a la sangre, llegando al cerebro y al sistema nervioso en pocos minutos. Estos efectos pueden depender de la dosis ingerida, de la concentración y de factores individuales como la edad, el sexo, ingesta alimenticia y la tolerancia a las bebidas alcohólicas. El hígado es el órgano que se encarga de metabolizar el alcohol que es transformado por las enzimas hepáticas primero en acetaldehído (mucho más tóxico y cancerígeno que el alcohol) y después en acetato y otros compuestos. Este proceso es lento y peligroso, pues dichas sustancias oxidan las grasas, consumen vitaminas del grupo B y dañan a los tejidos. La ingesta importante de alcohol aumenta la actividad cardiaca y la presión sanguínea pudiendo dañar el músculo cardiaco, datos a tener en cuenta por aquellos adultos que sufren de alguna patología cardiovascular que puede agravarse por dicho consumo aunque sea de forma puntual. Tampoco se debe olvidar que cada gramo de alcohol tiene 7 calorías que tras absorberse inmediatamente alteran los niveles de glucosa en sangre.

Los efectos que aparecen tras el abuso en el consumo de alcohol, que en un principio pueden resultar agradables, pueden pasar poco tiempo después a poner la vida en grave riesgo. La intoxicación etílica aguda puede producirse con cantidades de alcohol muy diferentes según las características de cada individuo. Cuanto más joven e inexperto sea el individuo, más graves pueden ser los efectos de la ingesta de alcohol. Tras el abuso del consumo de bebidas alcohólicas pueden producirse una serie de etapas, según los niveles que se alcancen en sangre (alcoholemia), la fisiología del individuo y si se añade el consumo de otros medicamentos o drogas psicoactivas. Los gramos que citamos a continuación son orientativos, ya que cada organismo puede reaccionar de forma diferente según las situaciones que concurran:

• Fase de euforia y desinhibición. Tasa de alcoholemia de 0,5 gramos por litro. Son conductas que promueven y mantienen el consumo de bebidas alcohólicas como una práctica gratificante y aceptada socialmente.

• Intoxicación. Al rebasar la tasa de alcohol al que se está acostumbrado, el sistema nervioso se afecta y se pierde la capacidad para coordinar los movimientos, pudiendo producirse desequilibrio y caídas. El alcohol en sangre produce una depresión del Sistema Nervioso Central y una aparente sensación de calor por dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, pero lo que en realidad se produce es una gran pérdida de calor por todo el organismo. Si esta circunstancia se produce en una situación de somnolencia en un ambiente frío, el individuo cae en una situación de hipotermia gravísima, que puede provocar una parada cardiorrespiratoria en pocos minutos. Siempre debemos abrigarle y mantenerle caliente hasta conseguir ayuda, y jamás echarle agua encima.

• Fase hipnótica o de confusión. Tasa de alcoholemia de 2 gramos por litro. Aparece irritabilidad, agitación, somnolencia, dolor de cabeza, dificultad en el habla, náuseas y vómitos.

• Fase anestésica o de estupor y coma. Tasa de alcoholemia de 3 gramos por litro. El lenguaje se vuelve incoherente e inteligible. Disminuye el nivel de conciencia (obnubilación y coma) y del tono muscular. Puede presentar incontinencia de esfínteres, dificultad respiratoria.

• Coma etílico grave. Tasa de alcoholemia de 5 gramos por litro. El sistema cardiovascular se paraliza, se inhiben los centros respiratorios y se produce la parada cardiorrespiratoria y la muerte. Ni los mejores cuidados sanitarios conseguirán reanimarle.

En 2016 unos 600 menores fueron atendidos en nuestro país por coma etílico. Alguna responsabilidad también tendremos los adultos. En ocasiones, lo que consideramos un poco puede ser demasiado, por lo que la moderación y el control en el consumo son imprescindibles para evitar los problemas del alcoholismo crónico, un tema para el próximo artículo.