Domingo Bartolomé Pinar. 28 de julio de 1939 - 20 de noviembre de 2022

Nos despedimos de un personaje para trasladarlo al memorial colectivo seguntino ubicado en nuestros recuerdos y puede que en algún testimonio escrito como este. Domingo no nació en Sigüenza, no, fue en Alcázar de San Juan, donde pasó sus primeros años. Como otros de su generación vio cambiar el mundo sin alcanzar a entrar en lo que se llama era digital (le llevaban los demonios).

Domingo Bartolomé junto a la puerta de la catedral de Sigüenza (2017).

Empezó con la música desde joven, tocando con su padre y sus hermanos cuando no había medios de amplificación pero sí muchas ganas de baile en todos los pueblos (luego llegaron la música grabada y las discotecas); esto le llevó a estudiar solfeo y violín, primero en Sigüenza y luego en el conservatorio de Madrid. Lo importante entonces (como ahora) era tener un puesto de trabajo y de músico…, así que entró en la escuela de aprendices de RENFE para seguir los pasos de ferroviario del padre. Hizo su correspondiente servicio militar (la mili) en aviación y al terminar pasó a trabajar a los talleres como mecánico ferroviario, eso sí, sin olvidar su música y sus libros; era un lector infatigable como recuerda su hermana Julia. Por aquellas fechas participó con una rondalla de RENFE y viajaron a distintos sitios.

Domingo en el local de CC OO de Sigüenza (2007).

En una mesa electoral de Izquierda Unida en Sigüenza.

En la década de los 60 del pasado siglo se va fraguando el nuevo sindicalismo desde dentro de los Sindicatos Verticales franquistas y Domingo se incorpora (probablemente a finales de 1960 principios de 1970) por sus ideas de partido-sindicato de clase, donde sus dotes de organizador le sitúan en un lugar destacado para ir formando cuadros y red de la organización de Comisiones Obreras dentro de los ferroviarios, en el sindicato era conocido como “el músico” y su labor era eficaz pero no visible como los estrellas de los mítines. Mientras tanto se casó con Amparo Vela, su novia seguntina de siempre, y criaron a sus hijos en el barrio de Aluche, donde participó en la asociación de vecinos también. Pasaba en Sigüenza las vacaciones de verano en compañía de su familia. También es época de viajes de sindicato y prepararse para la legalización; tras la muerte del dictador consigue firmar el primer convenio de RENFE (1976). A partir de ahí llega el máximo crecimiento del sindicato y su implicación plena en pactos de estado y desarrollo sindical en las empresas del país. Sin cumplir los 60 años sufrió un ictus logrando recuperarse y volvió a su trabajo en los talleres de RENFE, para prejubilarse y empezar a pasar más tiempo con su mujer, a la par que disfrutar mayores temporadas en Sigüenza.

Domingo en una visita al taller del guitarrero José Luis Romanillos y Marian Harris en Guijosa (2014).

Domingo en el Teatro-Auditorio El Pósito de Sigüenza (2014).

Tras fallecer su esposa después de una penosa enfermedad y teniendo a los hijos haciendo su propia vida, se entrega a los libros, la música y las asociaciones. Es cuando participa en la escuela Municipal de Música de Sigüenza dando clases de violín; creando la Asociación Grupo Musical Seguntino y tocando en la banda allí creada y dirigida por Luis Laguna, de la que en la actualidad era presidente honorario; formando parte de la asociación musical Bell’Arte en Sigüenza, de la Asociación de Violería y Organología Instrumental Romanillos-Harris y asiduo de sus conciertos.

Domingo en una visita al artista seguntino Antonio Pérez en su fundación de Cuenca (2010).

En el cerro de la Quebrada, rememorando la guerra civil junto a unos parientes de Mika Etchebere que visitaron Sigüenza (2010).

En La Cabrera con Vicente Díaz en una visita para un reportaje sobre Los Heros en La Plazuela (2021).

En 2006 formó parte de la secretaría técnica de las "jornadas Sigüenza 1936, la guerra civil en la ciudad episcopal" organizadas por el Ayuntamiento, que quiso sacar a la luz unos hechos sobre los que en la ciudad se había corrido un tupido velo, también participó con Ecologistas en Acción de Guadalajara y con el Foro por la Memoria de Guadalajara. En enero de 2018 consiguió que se aprobara en el Ayuntamiento una moción por unanimidad de homenaje a los seguntinos deportados a los campos nazis. Mantuvo el contacto con CCOO en su sede de Sigüenza y colaboró con las publicaciones periódicas comarcales de El Afilador y La Plazuela.

Con su hermana Julia en el salón de plenos del Ayuntamiento durante su toma de posesión como concejal de Sigüenza (2015).

Domingo, a la derecha, en una sesión del pleno del Ayuntamiento de Sigüenza (2018).

Fue elegido concejal por Izquierda Unida en 2015 donde ofreció conocimiento, sabiduría y conciliación, sin restar crítica, si correspondía, a ciertas actuaciones hasta 2019. Su despacho estaba en la calle, bien en El Atrio, bien en Los Soportales todo el mundo sabía que por la mañana podía encontrar a Domingo y no le faltaban contertulios mientras tomaba el desayuno o un vino. Convocaba a cualquiera que pudiera ofrecer datos para ampliar su conocimiento sobre personas, hechos, historias, etc sirviendo en muchas ocasiones de inspirador para los artículos del periódico local. Con frecuencia lograba contactos que al final se traducían en una visita para conocer más sobre una peculiaridad en una pedanía, en la catedral, en la iglesia de tal sitio, en tal calle, en un descampado por donde había huellas históricas. Domingo era una fuente clara a la que acudir gracias a su memoria y experiencia, no había paisano que no saludara o conociera en mayor o en menor medida, junto con sus parentescos. Las horas de la mañana las marcaba el reloj de la catedral o Domingo en donde estuviera sentado. Espoleaba a cualquiera que pasara por su campo de visión, ¡Yeeeee, paisano, ¿dónde vas?, siéntate un rato! , cuantas veces no lo habremos oído.

En la cafetería El Atrio de Sigüenza (2008).

En la Plaza Mayor de Sigüenza (2019).

El maldito COVID cambió muchas cosas, entre otras el cierre preventivo de tiendas y bares pero se dejaba ver para comprar y la calle Guadalajara se hacía larguísima si lo acompañabas, nadie te quitaba la media hora para ir de los Hermanos Martin a la Librería Rayuela, y no era por sus pasitos cortos (cada vez más) sino por el personal con el que se paraba. Su último año no fue bueno pues los médicos lo tuvieron del ambulatorio a Guadalajara cada dos por tres. Sin embargo fue un accidente doméstico lo que acabo con su vida. Un personaje seguntino memoria auténtica de su tiempo nos ha dejado y el vacío de su figura se siente en la ciudad.

En la taberna Los Soportales el día que se ordenó el cierre de establecimientos por el Covid (2020).

 

 

 

 

 

 

 

 

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