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En la memoria reciente de los seguntinos ha quedado la tormenta del 17 de agosto de 2022, cuando sobre las 20:00 horas descargó granizo en cantidades que ya no se recordaban. La fuerza y abundancia con la que cayó cortó temporalmente carreteras de acceso, provocó la caída de elementos constructivos en ciertas zonas y la rotura de ramas, entre otras consecuencias. De nuevo el 25 de abril de 2026 contemplamos una situación igual.

Granizada del 25-04-26

La singular ordenación urbana seguntina provoca que la zona baja, en el tramo que va, casi en línea, entre el puente de San Francisco y la Residencia de Ancianos sea la que más perjuicios soporta en esas circunstancias, pues hielo y agua acaban en los arroyos y en el río Henares, si antes no quedan embalsadas.

Granizada del 25-04-26

Aquel 17 de agosto de 2022 y este 25 de abril de 2026 uno de los edificios emblemáticos de Sigüenza, la ermita del Humilladero, sufrió y ha vuelto a padecer la acumulación de granizo en cantidad desmesurada, aunque tenemos constancia manuscrita de inundaciones ocasionales a causa de fuertes chubascos desde el siglo XIX.

Este problema había sido expuesto con anterioridad y reiterado al equipo de gobierno municipal en diferentes ocasiones por la Cofradía de la Vera Cruz y del Santo Sepulcro, sin que se haya conseguido más que una estrecha válvula antirretorno, insuficiente para atajar inundaciones provocadas por los aguaceros.

Granizada del 17-08-22

En aquella tarde-noche veraniega y en esta primaveral la acumulación de hielo en el pequeño atrio de la ermita, debido a su desnivel con respecto a la carretera, lo fue y lo ha sido en tal cantidad que el granizo soportado por las puertas y la fachada alcanzó y ha vuelto a superar el metro de altura, quedando compacto pues ni desagües ni alcantarillas permiten su salida.

Granizada del 17-08-22

El 18 de agosto de 2022 la valiosa intervención de la brigada municipal consiguió retirar todo ese hielo acumulado la víspera, permitiendo el vaciado del atrio y la apertura de las puertas para facilitar el secado del interior. Ese mismo día, algunos cofrades pusieron de manifiesto, de nuevo, a un miembro del equipo de gobierno municipal la imperiosa necesidad de proceder a adoptar alguna medida para que aquello no se repitiera: levantar un escalón por la parte de la entrada de La Alameda, ampliación del alcantarillado superior, reformar el desagüe de las aguas pluviales en la zona de la carretera, etc. Hoy hemos podido comprobar lo que no se ha hecho, siendo absolutamente necesario, para la conservación del patrimonio arquitectónico seguntino.

Buenas palabras recibieron los cofrades, pero han pasado tres años y medio y siguen sin adoptarse las medidas imprescindibles para evitar los perjuicios que las tormentas suelen ocasionar en la ermita del Humilladero y que, de modo paulatino y perceptible, están afectando a su fachada.

Urgen remedios efectivos y no sólo buenas palabras. Las reparaciones a posteriori en situaciones similares ni han evitado ni evitaran que se siga dañando un edificio histórico singular.

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