Son varios los artículos que se han publicado sobre el Teatro-cine El Capitol:
En el periódico El Afilador se publicaron al menos tres, el de Marta Velasco Bernal en marzo de 2004, titulado “El Cine Capitol”, otro de Carmen Peces en 2005 titulado “El cine Capitol y el amor al cine”, y un tercero de Julio Álvarez que no he podido localizar.
En el periódico La Plazuela la citada más arriba, Carmen Peces publica el artículo “A vueltas con el cine Capitol” en mayo de 2023, en este Julio Álvarez hace un comentario cambiando la opinión que vertió en su anterior artículo en El Afilador. También hay otro de Felipe Peces el 5 agosto de 2022 titulado “A propósito de la candidatura de Sigüenza como “Ciudad patrimonio de la Humanidad", donde tacha de “armatoste” al cine “El Capitol”.
Emilio Fernández Galiano publicó un artículo en Nueva Alcarria el 6 de agosto de 2016, haciéndonos eco de la película “Cinemá Paradise” cuyo final puede ser comparado con el del “Cinema seguntino”.
Por último citar el libro de Juan Carlos Muela titulado Tiendas de Sigüenza. Comerciantes y comercio del siglo XX, en dónde realiza un recorrido histórico en el apartado titulado “El teatro El Capitol”.
Pero ninguno de estos hacen referencia al primer artículo que se publicó sobre él en el periódico Flores y Abejas el 5 de octubre de 1930 titulado “El teatro nuevo de Sigüenza o el triunfo de la voluntad” por el periodista seguntino Luis Lozano –amigo del pintor Francisco Santa Cruz– con ocasión de su inauguración el 2 de octubre en las feria seguntina de San Francisco.
Para realizar este artículo vamos a seguir el artículo de Luis Lozano, periodista seguntino amigo del pintor Francisco Santa Cruz –quien realizó la decoración del “Ambigo” bar anexo- publicado en Flores y Abejas el 5 de octubre de 1930 titulado “El teatro nuevo de Sigüenza o el triunfo de la voluntad”. También utilizaremos el plano conservado en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, donde se puede apreciar que el proyecto fue firmado por el joven arquitecto madrileño de 29 años Enrique López Izquierdo, arquitecto proyectista del Teatro Albéniz y reformador de otros prestigiosos teatros de Madrid.
Antes de seguir adelante quiero dar las gracias a la directora Riansares Serrano, a “Rafa” de Lucas y demás compañeros de este archivo por su amabilidad y diligencia.
Hagamos un breve recorrido por sus preliminares. En 1917 se inauguró en el Pósito el teatro “Liceo Seguntino” teatro decorado por el prestigioso escenógrafo Sr. Amorós, teatro que duró muy pocos años –11 años–, pues no cumplía las nuevas condiciones decretadas a consecuencia del gran incendio que se produjo en el prestigioso teatro Novedades de Madrid en septiembre de 1928, como nos dice Juan Carlos García en el artículo de la Plazuela del 14 de agosto de 2017 titulado “Teatro El Pósito de Sigüenza: 100 años de su (primer) nacimiento”. Este Liceo seguntino en 1928 tenía el nombre de Cinema seguntino y era regido por José Serrano, concejal y uno de los promotores del nuevo teatro-cine, también llamado Cinema seguntino, que a partir de mediados los años 40 será “El Capitol”.
Por ello en el año 1929 se proyectó construir un teatro en un bello jardín llamado “Los Jardinillos” al lado de la Alameda y del Convento de las Reverendas Ursulinas, que una vez inaugurado se clausuraría el teatro del Pósito.
El artículo de Flores y Abejas está lleno de elogios, elogios que analizándolos hoy críticamente podemos poner en duda: elogios a los jóvenes artífices, D. José Serrano Martín y D. Zacarías Martin Pareja: “…dos jóvenes en quienes el entusiasmo y el amor al terruño pueden más que el afán de lucro fabuloso…”; elogios al arquitecto D. Enrique López Izquierdo de quien dice que ha sorteado las dificultades: “…creando un exterior entonado con el ambiente, que prolonga y embellece la ciudad, sin ser un aditamento, y que sin embargo es una revelación exacta del interior, moderna y confortable, como conviene a toda obra bien compuesta…”
Ciñámonos, siguiendo el artículo del periodista Lozano, primero al exterior, para después pasar a su belleza interior.
El edificio ocupa una superficie de 18 metros de ancho por 83,10 metros de largo por una altura de 16,20 metros aproximadamente, dando la fachada principal a la calle del Conde de Romanones, Y destinándose a jardín el resto de la superficie del terreno. El teatro está situado en el ángulo que forman las calles del Conde de Romanones y la travesía de San Roque, completamente aislado de los edificios circundantes, con tres puertas de salida a la Travesía de San Roque, otras tres al jardín y la principal a la calle del Conde Romanones. Su construcción es de hormigón de piedra, mortero hidraulico con almendrilla, entramado vertical metálico y cubierta de uralita acanalada.
En cuanto a su fachada: “Todo el conjunto queda fundado sobre un basamento en que descansa un orden apilastrado de proporciones clásicas coronado por un entablamento de extremada sencillez; las pilastras descansan sobre una imposta de sobria molduración. Estos elementos quedarán –hablo en futuro porque aún no están rematados– en piedra de sillería de color análogo a la empleada en los demás edificios de Sigüenza y el resto de las fábricas es imitación del sillarejo, en armonía con el que tanto se usa en la localidad. He aquí como masa y color riman con el conjunto circundante y lo avalora”.
En cuanto a su interior, el cuerpo anterior del edificio según describe Luis Lozano, se destina a vestíbulos y escaleras, hay dos a ambos lados, y de ellas se pasa directamente a las localidades. Esta sencillez de los accesos permite desalojar el salón en pocos segundos. Las salidas son siete: tres por cada lado y la entrada principal. Esta garantizada la evacuación sin tropiezos ni dudas, en caso de alarma.
En cuanto a su decoración interior nos dice: “En la decoración interior se ha conservado la sobriedad. Toda la pintura es una entonación de ocres, y la iluminación a base de planos de diferentes tonos. En el vestíbulo de la entrada y en el anfiteatro ha impreso las huellas de un exquisito arte Francisco Santa Cruz que son paradigma de gracia y de belleza. Ellas solamente merecen un artículo aparte”.
Su número de localidades nos dice que son cerca de mil, variando su aforo en diferentes fechas, en la subasta hipotecaria de 1936 nos dice que son 866, en el año 1942 aparece un aforo de 672. Hay que apreciar que como en el anfiteatro superior eran bancadas de madera corridas, se podrían colocar más personas.
Como los promotores José Serrano y Zacarías Martín no pudieron pagar al arquitecto y obreros, en el año 1931 el Ayuntamiento concede la adjudicación de los derechos de usufructo y explotación del citado inmueble a favor de su arquitecto D. Enrique López Izquierdo y de D. Francisco Santa Cruz (pintor modernista que decoró el vestíbulo principal y los vestíbulos del primer anfiteatro con unos murales con grandes figuras femeninas), durante un periodo de ochenta años, transcurriendo el cual pasará nuevamente a ser el Ayuntamiento, cambiando su nombre a “Teatro Ideal-Cinema”.
En 1936 el arquitecto Enrique López Izquierdo reclama judicialmente a los promotores citados arriba. Pero esto puede ser tema para otro artículo.
Como hemos podido comprobar, aunque el artículo de Luis Lozano nos hable de elogios, la edificación en este lugar puede tener críticas por las siguientes razones, que:
– el Ayuntamiento encabezado por su alcalde Fernando Muñoz Grandes, cede los terrenos en el paraje “Los Jardinillos a José Serrano Martín y Zacarias Martín Pareja, el primero de ellos concejal como podemos comprobar en el libro de Javier Davara: El poder municipal en Sigüenza en el primer tercio del siglo XX.
– parte de la población protestó porque se talaran los arboles, y se quejaran por el agua, como nos dice Lozano “con la hostilidad de ciertos elementos –¡hasta la tala de unos árboles les han censurado! ¡hasta el agua para los servicios les fue escatimada!
– que los obreros seguntinos y su arquitecto Enrique López tardaron en cobrar sus trabajos como se comprueba por las subastas judiciales de 1936.
– que el teatro nunca llegó a rematarse en piedra de sillería como se había proyectado, así Lozano nos dice: “las pilastras descansan sobre una imposta de sobria molduración. Estos elementos quedarán –hablo en futuro porque aún no están rematados– en piedra de sillería de color análogo a la empleada en los demás edificios de Sigüenza y el resto de las fábricas es imitación del sillarejo”.
– que en estas obras apareció el bronce constantiniano de Siguenza, un balsamario que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, “donado” por el arquitecto Enrique López Izquierdo.
Estas conclusiones nos harán reflexionar cómo se tendrá que actuar con la futura rehabilitación de este Teatro-Cine. Yo soy partidario, ya que no se puede derribar, que tendrá que ser derribado el anejo de La Salamandra (con nostalgia de los recuerdos del baile y de la terraza verbenera “El Capitol” y del centro juvenil), y se haga un bello jardín trasladando la fuente barroca a un lugar preeminente de éste.
Como hemos podido comprobar, ya desde un primer momento el Cine Capitol tuvo sus vueltas, vueltas que actualmente se siguen dando.
Fuentes consultadas:
Artículo Luis Lozano Flores y Abejas del 5 de octubre de 1930 pp. 3 y 4 https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1004502431
Artículo de Emilio Fernández Galiano publicado en “Nueva Alcarria” el 6 de agosto 2016 https://nuevaalcarria.com/articulos/el-cine-capitol
Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara de 12 de febrero de 1936 sobre la 1ª subasta del Teatro pág. 7.
https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1005566735
GARCÍA MUELA, Juan Carlos (2009): Tiendas de Sigüenza, Comerciantes y Comercio siglo XX. Impresión Gráficas Berlín.
Plano del teatro en el Informe del teatro Capitol (1990). AHP de GU. Sección de Cultura. Signatura: CU 2278.
Periódicos El Afilador y La Plazuela. Sigüenza.
Félix Andrés Marco, socio de la AHPGU (Asociación de Amigos del Archivo Histórico Provincial de Guadalajara)












