Poema

Me gusta la lluvia
en suelo de piedra
como si bailaran
el Cielo y la Tierra.

La calle en declive
parece que sueña
con limpios riachuelos
y alegre los muestra.

Sin coche que baje
ni coche que suba,
la calle se muestra
sosegada y pura.

Al fondo, la sierra
su espalda oscurece
como un ciclorama
de sediento verde.

La lluvia se exalta
y escribe un alegro
de efímeras notas
en el suelo yermo.

Pasa una señora
mayor, cobijada
bajo una sombrilla
pequeña y ajada.

Asciende despacio,
bajada su frente
y firme su paso:
¡Ella es aún fuerte!

Un bello bordado
de líquida hebra
sobre el pétreo lienzo
resbala en la cuesta.

Cruza un ave rauda
buscando un cobijo,
o el árbol que tiene
su trenzado nido.

Cojo la libreta
–que duerme en mi mesa–
y el lápiz, ansioso,
la página besa.

Y, cuando concluye
mi lírica empresa,
el beso del Cielo
y la Tierra, cesa. 

Escribir un comentario
Para hacer un comentario escribe tu nombre y correo elecrónico (este último no se mostrará publicamente). No se pueden incluir enlaces dentro de los comentarios. El mensaje no aparecerá inmediatamente sino después de su aprobación por parte del administrador con objeto de evitar el spam

Back to Top