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Últimos artículos comentados

  • Maria G. comentó el Viernes, 14 Agosto 2026 20:29

    Si en 2021 salió a información pública el Plan de Protección del Casco Histórico de Sigüenza y el Plan de Protección del Paisaje, y a 2026 no se han aprobado...¿qué le contarán a ICOMOS,? ..que está muy protegido el patrimonio?

  • Julio A. comentó el Domingo, 02 Agosto 2026 09:10
    Hola, Jesús. En la nueva corriente pseudocientifista que se ha puesto de moda, llegan a utilizar lo contrario, es decir,[…]

El Albergue de Sigüenza ha vuelto a acoger, el jueves primero de agosto en su encantador patio, una excepcional y cuidada velada musical - era de esperar viniendo programada por Sigüenz(A)rte, que nos ofrece siempre, desde hace ya algún tiempo, música en directo de altísima calidad. Fado y música portuguesa convocaba el cartel que llenó hasta la bandera el patio que lucía precioso, cuidado al detalle para la ocasión, y atendido magistralmente por los anfitriones y unos jóvenes camareros encantadores y profesionales.

Patricia Colaço, entrañable, dulce y divertida, abrió y condujo con una naturalidad y tranquilidad hipnóticas un repertorio variado y equibrado de fados clásicos (Maria Lisboa), canciones propias (fadinho ibérico) , lusofonia africana (sodade) y música portuguesa (uma casa portuguesa). Los arreglos e interpretación, preciosista y directa, de Raúl Chiocchio - a la guitarra de 7 cuerdas - y Sergio Menem - que alternó la guitarra portuguesa y el chelo - arroparon y sostuvieron la rotunda y bella voz - emoción pura - de Patrícia, que define el conjunto como música descalza. Descalza como se llaman su disco y su proyecto musical - música de andar con los pies desnudos por la arena dejando que los bañe el mar.

Patrícia implicó al público convirtiéndonos en su coro, y de paso enseñándonos un poquito de buen portugués, haciendo del concierto una auténtica experiencia para todos los asistentes que sin duda recordaron - o quizá descubrieron - que el fado - el destino - y la saudade - la añoranza-- también hacen brotar, en ocasiones, la semilla de la alegría.

Al final Mari y Nines, agradecidas, anunciaron que estas veladas musicales veraniegas en ese patio tan especial buscan instaurarse en tradición. Muy agradecidos a ellas - y a todos los que lo hicieron posible (Sigüenz(A)rte y el Albergue de Sigüenza y al sonido impecable de Fernando Álvarez) - , que así sea, muchas veces y por mucho tiempo. Yo haré lo posible por estar ahí.

Ediciones de La Plazuela - El Afilador

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