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Hace un mes se presentó oficialmente el “Libro fotográfico de Valverde de los Arroyos”. Su autor, el fotógrafo Santiago Bernal Gutiérrez, no pudo verlo terminado porque murió el año pasado. Sin embargo el empeño de la familia (Mario Bernal ha sido el encargado y también firma el Epílogo), con la colaboración institucional de la Diputación de Guadalajara y técnica de la editorial AACHE, ha podido, al fin, editarlo.

El libro recoge fotografías hechas desde finales de los años 50 a mediados de los 90 del pasado siglo. Una época en la que los cambios de todo tipo, que se han sucedido sin cesar en la historia humana, se aceleraron de manera vertiginosa en el centro de península Ibérica y, por tanto, en las tierras de Guadalajara.

Aquí aparecen, retratados, el paisaje y el paisanaje: las rocas, el agua, las casas y las gentes ocupadas en sus tareas diarias. También, cómo no, en los días de fiesta. Porque estamos hablando de Valverde de los Arroyos y la fiesta grande en este lugar tiene un eco que se oye más allá del propio pueblo. La caja de resonancia que hacen los montes que lo rodean es sólo uno de los altavoces. El más espectacular, impresionante y telúrico, desde luego. Pero no se puede, no se debe, olvidar a los que, como Santiago Bernal, han prodigado ese eco con las imágenes tomadas a lo largo de tantos años que hay que medirlos en décadas.

Aunque algunos, entre los que me cuento, nos imaginamos cómo hubiera sido el libro fotográfico con el formato tradicional de estas obras: una imagen por página. Por supuesto que eso hubiera complicado el proyecto, además de encarecerlo significativamente. Si todas las fotos que aparecen en el libro tuvieran una página el tamaño del mismo sería enorme. La otra opción sería la de redoblar el esfuerzo de selección y las posibilidades de dejar fotografías interesantes fuera aumenta considerablemente.

El libro se abre con dos textos institucionales, uno del presidente de la Diputación, don José Luis Vega, y otro del alcalde de Valverde de los Arroyos, don José Luis Bermejo. Hay una sentida introducción de don Jesús Orea y los textos sobre el pueblo son de su Cronista, don José María Alonso.

Lo más importante es que el libro está hecho. Sin duda. Su existencia demuestra, una vez más, que, con cada nueva publicación, sólo atinamos a avistar una pequeña parte del inmenso caudal de patrimonio cultural (en todas sus manifestaciones) que, todavía, corre por estas tierras mesetarias.

Presentación en Valverde de los Arroyos