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Opinión

Cara a cara

Contra la instalación de una factoría dedicada al engorde masivo de cerdos en el término de Riofrío de Llano y otra en la vega del Salado, el pasado 17 de junio un encuentro reunió a un numeroso grupo de personas en dicho municipio. Agricultores, ganaderos, cazadores y campesinos; funcionarios, oficinistas, bibliotecarios, albañiles, conductores y periodistas; gentes de todo el espectro político; omnívoros, vegetarianos y veganos; gentes de pluma, pelo y escama. Diversidad de procedencias. Astronautas, paracaidistas e hijos del pueblo... un abanico multicolor que representaba lo florido y lo marchito, un retrato bastante preciso de nuestra comarca y un debate bastante preciso sobre lo que algunos entienden por desarrollo. Son pocas las ocasiones en las que una escusa semejante hace confluir a tantas sensibilidades en un mismo lugar, en las que hablamos y nos escuchamos sin aspavientos o temblequeras. Un lugar y momento que no se me han de olvidar.

Gracias a lo expuesto por los participantes conocimos los grandes obstáculos que existen para desactivar dichos proyectos: sólo con la ayuda de los francotiradores de lo jurídico, burocrático y el formulismo existiría una esperanza de parar a los legionarios del crecimiento. También se habló de otras alternativas: parar el triatlón Palmaces-Atienza-Palmaces a su paso por el pueblo, para robar un espacio en alguna revista especializada o en la canija La Plazuela, suena a guasa; un concierto de rock con la actuación de dulzaineros al menos nos juntaría de nuevo en plan guateque, fiesta patronal o ceremonia capitular. Todas las opciones que nos regala nuestro estado de derecho en este percal parecen emanar de los Mitos de Cthulhu.

En el Ayuntamiento de Riofrío del Llano, en su pedanía de Santamera, existe uno de los pocos, si no el único, núcleo ganadero de autoconsumo de nuestra comarca. Gracias precisamente a la autorización del ayuntamiento y la generosidad de gran parte de sus vecinos, han fijado su residencia 7 personas y otro número indeterminado lo hace por temporadas. Con 35 cabras (¡sí 35, no 350 ni 3500!), cerdos, conejos y gallinas, y unos 1000 metros de huertas se cubren las necesidades básicas de alimentación y económicas y se producen unas 6000 raciones anuales de alimento. Y con una huella ecológica casi nula. Los cazadores de Riofrío y otras localidades cercanas nos ofrecen casi todas las temporadas alguna pieza de caza arañada a la pequeña empresa de embutidos de Sauca que transformará el resto. Trueque, intercambio o venta local, fórmulas que complementan las necesidades de un frágil cayuco en el que no nos sentimos más inseguros que los que necesitan embarcase en transatlánticos.

La Espelta y la Sal de Palazuelos se ha convertido en un referente nacional del cereal en ecológico, con la audacia añadida de acoplar una empresa transformadora de pastas y envasado de legumbres. 300 hectáreas de tierra que preservarán su riqueza en el futuro y con cuyos frutos se alimentan cerdos, gallinas o conejos de aficionados y campesinos de la comarca.

Ujados, Prádena... nuevos Liliput donde se asientan, gracias a la tierra, nuevas gentes.
¿Pero cómo se cubrirían las necesidades alimentarias de todos los millones de ciudadanos que ni pueden ni tienen obligación de autoabastecerse? La opinión generalizada cree, que sólo a través  del modelo que en ganadería representan los proyectos que se quieren construir (y que tienen su paralelo en el sector agrario). Esto es rotundamente falso (quien tenga sincero deseo de saberlo que investigue en la red; éste no es el momento de precisar esta afirmación). Estos modelos sólo responden a los intereses de  grandes empresas de la construcción y corporaciones de la energía, el transporte y la química.

Conozco personalmente al promotor de uno de los dos proyectos en cuestión. Persona gentil donde las haya que siempre nos ha recibido cordialmente y que nos ha brindado sus conocimientos para solventar dudas y problemas relacionados con nuestros cerdos. Desde hace tiempo estamos deseosos de recibir su visita en Santamera para que deguste nuestros quesos y embutidos. Pero ahora me gustaría además que nos explicara, como amigo y vecino, que espera al embarcase en un proyecto faraónico de repercusiones tan amplias, polémicas y contradictorias.

El encuentro finalizó casi a las dos del mediodía. Los asistentes regresamos a nuestras casas agasajados con la belleza que esta primavera tardía regala a nuestros sentidos.

Al llegar regaremos el gaznache con una Mahou bien fresquita y abriremos el apetito con una tapita de espetec Casatarradellas o jamoncito Navidul. El trabajo, el esfuerzo en contra de proyectos que sólo ahondan las diferencias y el individualismo, tienen que materializarse en actos como los del pasado 17 de junio, en rebeldía lúdica y pacífica, desplantes, movilizaciones y todas las herramientas a nuestra disposición, políticas, jurídicas o administrativas. Pero solamente cuando cuestionemos el consumo, nuestros hábitos y necesidades, nuestro modo de vida en definitiva, será cuando podamos mirar cara a cara y con la cabeza bien alta a los que nos dirigen a inciertas encrucijadas.

Samuel Bartolomé

Asociación Campesina La Taina