Plaza Mayor de Sigüenza: adiós, cielito lindo

Sigüenza no puede pertenecer a una reserva de cielo oscuro e iluminar así su plaza mayor. Por favor, bórrennos de alguna de las dos cosas.

La nueva iluminación ornamental de la plaza mayor de Sigüenza supone un paso atrás en la protección de al menos uno de sus patrimonios más cacareados últimamente: la nitidez de su cielo estrellado, balcón al universo y refugio para conciliar el reparador sueño humano con la intensa actividad biológica nocturna. Dejo al mejor criterio de otros el impacto sobre el patrimonio artístico, histórico, fotográfico y monumental.

La nueva iluminación ornamental de la Plaza Mayor de Sigüenza.

En esta urgente reseña tampoco entraré en las oscuras razones por las que de repente la fundación Iberdrola y algunos gestores públicos nos quieren iluminar tan generosamente –atención, porque ahora viene la catedral. veo necesario hacer unas aclaraciones previas. Sigüenza es uno de los 161 municipios de Guadalajara que se han comprometido a la protección del cielo nocturno mediante adhesión a la Declaración de La Palma y que han solicitado certificación como reserva de cielo oscuro; la idea part de astrónomos locales agrupados en torno a la Agrupación Astronómica de Guadalajara (AstroGuada) y está siendo ejecutada por la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha y la Fundación Starlight. En julio de 2020, en reunión con los responsables del proyecto de iluminación de la plaza mayor, celebrada en el ayuntamiento de Sigüenza, expuse los criterios más importantes para cumplir con dicho compromiso: no enviar luz hacia el hemisferio superior, usar luz cálida (compromiso de temperatura de color T< 3000 K con recomendación de bajar a 2200 K como ha hecho Soria), intensidad moderada (no se habló de límites concretos en espera de ulteriores reuniones que nunca tuvieron lugar), uniformidad para evitar contrastes fuertes y acordar un horario razonable. Además, se les facilitó por escrito documentación detallada sobre qué es una Reserva Starlight, criterios de iluminación en sus diferentes zonas, iluminación inteligente y cambio climático, contaminación lumínica y recomendaciones generales sobre alumbrado exterior. No supimos nada más hasta que un mal día de marzo de 2021 nos encontramos a unos operarios encastrando en pleno suelo de una de las joyas de nuestro casco histórico 25 focos de ¡iluminación ascendente! Desde entonces hemos tratado de conseguir resultados de pruebas técnicas para discutirlas antes de inaugurar. Ante la ausencia de respuesta, hemos realizado algunas nosotroseso sí, con las luces ya inauguradas un mal día de junio ... y el estropicio ya hecho.

Ampliar la imagen para ver los datos.

Vayamos a los datos. Los tres paneles superiores de la imagen muestran la descomposición en colores rojo, verde y azul de una toma hecha con la iluminación anterior (1 de abril), a comparar con la nueva iluminación (paneles inferiores, 18 de junio). Los números muestran el promedio de intensidad de luz en cada recuadro (nota importante: en esta escala, a la oscuridad total le correspondería un valor de 1024 cuentas digitales) y los tres recuadros de la escena han sido elegidos para representar el cielo, la fachada de los soportales y el suelo de la plaza. Resultado: la iluminación del recuadro “cielo” se ha multiplicado por más de dos en los tonos rojos (pasa de 1044-1024=20 a 1068-1024=44) y en los azules y por casi tres en los verdes; en la fachada se ha multiplicado por entre 4 y 5 mientras que en el suelo la iluminación actual es entre 5 y 8 veces más intensa.

Analicemos brevemente el cumplimiento de los criterios de iluminación inteligente: 1) los 19 focos ascendentes de los soportales y los 6 del ayuntamiento acaban, ya de principio, con toda esperanza por ignorar el requisito básico de no enviar luz al cielo; además, el fortísimo incremento observado en luz proyectada sobre un suelo tan reflectante –canto rodado– implica una cantidad aún mayor de luz reflejada al cielo; 2) en cuanto al color, no se ha visto voluntad de acercarse a los 2200 K, especialmente en los focos de los aleros, que se alejan del naranja histórico de nuestra ciudad; 3) en intensidad se ha recurrido al populista “cuanto más, mejor” y en uniformidad basta mirar los tremendos contrastes de los capiteles o las sombras de los balcones para ver que no se ha apostado por ella sino por el efectismo; como consecuencia del exceso de iluminación en la plaza, la catedral parece ahora, por contraste, oscura (fíjense cómo la Torre del Gallo, que hasta ahora nos parecía bien iluminada, desaparece en los paneles inferiores) y no faltará quien, para arreglarlo, proponga más vatios sobre la catedral y así sucesivamente, en un frenesí sin fin; 4) respecto al horario de funcionamiento, no tengo datos pero espero que sea razonable –se puede probar la idea de que la iluminación ornamental se encienda en horario reducido y anunciado a visitantes como un espectáculo (ver fuente mágica de Barcelona).

El balance desde el punto de vista de lumínica sostenible es, pues, desastroso. Lo que me lleva a preguntarme: ¿era realmente necesario este proyecto?, ¿pagar tanto dinero para al final tirar por la solución fácil de meter más vatios, tubos de cobre y apliques de plástico a tutiplén en lugar de buscar la elegancia en la sobriedad, el equilibrio y los elementos tradicionales? La luz que se escapa al espacio es un desperdicio energético y ecológico que, además, dificulta la recepción de información del universo exterior. Es la actitud del que habla por los codos y no escucha –habla trucho que no te escucho. Y yo que soñaba –iluso de mí– con poder cenar algún día en la Plaza Mayor viendo la Vía Láctea, sólo veré mis euros y los de mis vecinos volar inútilmente hacia el universo.

Uzês. Provenza (Francia). Iluminación nocturna de su plaza porticada.

Imágenes y datos (Jaime Zamorano, Universidad Complutense de Madrid). Imágen de Uzês: Julio Álvarez.

Lecturas recomendadas para la versión web (autor: Rafael Bachiller):

El fin de las noches oscuras. https://www.elmundo.es/opinion/2016/07/21/578fa87d468aeba7618b4659.html

La Tierra aislada. https://www.elmundo.es/opinion/2017/05/17/591b2ccb22601dc06a8b464c.html

Comentarios  
#1 Jesús 30-06-2021 14:33
Triste como tantas otras actuaciones que se venden como lo más de lo más.
La oscuridad total y el brillo excesivo se parecen en que impiden ver.
Me gustaría observar a los irresponsables del desaguisado mientras les enfocan una linterna a los ojos. Da igual que sea al aire libre y a las doce del mediodía. Me imagino su reacción y comentarios.
Vayan y miren una vidriera. Para poder verla se necesita luz, pero con condiciones. Si fuera de una catedral hay un sol normal y dentro varias docenas de focos, como los que llevan los grandes aviones en el morro, no se verá nada. Es más, mejor no estar dentro de la pobre catedral en esos momentos tan “iluminados”.
Iluminar ayuda a ver, a resaltar detalles, a descubrir matices… si se piensa en eso. Si no, la luz oculta, deslumbra, afea, molesta, duele. Ciega. Como los faros de un coche a la liebre sorprendida en medio de la carretera.
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