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En el 2009, Año Internacional de la Astronomía, cayó en mis manos un calendario titulado Astrónomas que hicieron historia. En el mes de enero de aquel calendario se rendía homenaje a Hipatia de Alejandría; a Fátima de Madrid en el de febrero; en los siguientes meses a Caroline Herschel, Wang Zhenyi, Maria Mitchell, Henrietta Swan Leavitt y así hasta llegar a doce mujeres principales en la historia de la astronomía mundial.

El texto del calendario decía para el segundo mes del año:

Fátima de Madrid. Astrónoma musulmana de los siglos X-XI, era hija del también astrónomo y polígrafo Maslama al-Mayriti, cuyo nombre significa ‘hombre de Madrid’. Escribió numerosos trabajos, conocidos como ‘Correcciones de Fátima’. Trabajó junto a su padre en sus investigaciones astronómicas y matemáticas. Juntos editaron y corrigieron las Tablas Astronómicas de al-Khwarizmi, ajustándolas al meridiano de Córdoba y situando el ‘Centro del Mundo’ en la capital del Califato, como referente para todos los cálculos. También trabajaron sobre calendarios, el cálculo de las posiciones verdaderas del Sol, la Luna y los planetas, tablas de senos y tangentes, Astronomía esférica, tablas astrológicas, cálculos de paralaje, eclipses y visibilidad de la Luna.”

De inmediato quedé fascinado por la figura de Fátima de Madrid, pues el personaje gozaba de muchas particularidades atrayentes: mujer, científica, hispanoárabe, madrileña, desconocida y olvidada… Se presentaba como una personalidad sugestiva, un misterio que merecía la pena desentrañar.

Durante un tiempo anduve buscando datos acerca de ella y encontré algunos artículos en revistas y en varias páginas web que hablaban de ella. En esas páginas se mencionaba su trabajo junto a su padre, el conocido y bien documentado, Maslama al Mayriti (Maslama “el madrileño”) en la capital del califato de Córdoba durante su época de esplendor, y sus precisas observaciones. La información de unas y otras referencias era coherente entre sí, pero escasa, denotando la falta de datos sobre esta mujer del siglo X.

Por ejemplo, en Wikipedia se afirmaba:

“… se dice que fue hija del reputado astrónomo Maslama al-Mayriti, con el que colaboró, y que escribió numerosos trabajos de astronomía, conocidos como Correcciones de Fátima. Su obra titulada Tratado del Astrolabio, sobre el uso de este instrumento, se conserva (supuestamente) en la biblioteca del Monasterio de El Escorial.”

Seguían a este párrafo algunas explicaciones en las que se citaba a conocidos divulgadores o historiadores de la Ciencia (Ángel Requena y Manuela Martín) que dudaban firmemente de la existencia de este personaje.

Hallé una referencia a Fatima en el Diccionario de mujeres en la historia, de la eminente Cristina Segura Graíño. También tropecé con alguna referencia extranjera, como el libro de la italiana Gabriella Bernardini, Las hermanas olvidadas: Mujeres astrónomas y científicas anteriores a Caroline Herschel, en el que se narraba la misma historia. Pero, muchos más fueron los libros de Historia de la Astronomía o diccionarios biográficos de científicos en los que busqué y no atiné a descubrir ninguna referencia a nuestra Fátima. La pesquisa continuaba, pero el misterio no se dejaba esclarecer.

Pregunté a astrónomos e historiadores de la Ciencia por ella y por posibles referencias en las que pudiera localizar algún dato sobre su figura, sin ningún resultado.

Seguí otra pista, la de sus obras, las Correcciones de Fátima y el famoso Tratado del Astrolabio, conservado en el monasterio de El Escorial. Tras infructuosos intentos, decidí que, o bien se habían extraviado, o bien no habían pertenecido a esa biblioteca jamás.

Perdido en este embrollo, se mantuvo viva mi curiosidad durante varios años, hasta que acerté con la salida del laberinto en un artículo de una agencia de noticias que promociona la Ciencia española (la agencia SINC). En este artículo se afirmaba que, hoy en día, prácticamente toda la comunidad de historiadores de la ciencia que se han ocupado del caso ha determinado que la primera mención a Fátima de Madrid es la que podemos encontrar en la enciclopedia Espasa de 1924 (ver imagen) y que no se ha descubierto ninguna mención anterior, ni en fuentes árabes, ni cristianas.

De modo que, después de mirar en internet, en bibliotecas, en artículos de revistas académicas de historia… lo único que tenemos es un calendario conmemorativo, un par de libros modernos con una breve biografía, varias páginas web sin referencias y la inserción de la enciclopedia Espasa de 1924.

No me quedó más remedio que rendirme a la evidencia y aceptar que la única explicación posible, para mí, es la de que algún redactor (o redactora) anónimo de la prestigiosa enciclopedia decidiera gastar una broma (una fake de principios del siglo XX) a los lectores e introdujo, entre sus incontables páginas, un personaje inventado. Se me ocurre que, quizá, para denunciar lo que consideraba falta de control sobre el texto que se incluía en la inmensa cantidad de artículos que atesora la enciclopedia o, quizá, para cumplir una venganza por el exiguo sueldo que cobraban los redactores de a pie en aquel prestigioso proyecto.

Para saber más: Sacristan, Enrique. La increíble historia de Fátima de Madrid. Agencia SINC, 2021/07/28.

Inserción sobre Fátima de Madrid en la enciclopedia Espasa, primera referencia conocida sobre este personaje.

Ediciones de La Plazuela - El Afilador

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