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Entre el desarraigo y la exclusión

La madre señalaba en el mapa la provincia de Gerona —entonces todavía se escribía con la “e” de España—, delante de sus hijos, y les decía: ahí está papá. En ese “ahí” que señalaba la buena mujer con su dedo índice se concentraron las miradas, mientras uno de los pequeños decía: “pues está en la otra punta del mapa”. Era un 28 de diciembre del año 1966 y no se trataba de ninguna inocentada. Ni mucho menos.

La madre y los cinco hijos habían decidido abandonar aquel pueblo extremeño para reunirse antes de acabar el año con el padre de familia. Con el hombre que unos años antes había hecho la maleta para emigrar a Cataluña en busca de una vida mejor. Para él y para su familia.  
Javier tenía entonces cuatro años. Intenta recordar ahora, 53 años después, aquel viaje a la otra punta de España. Busca entre los recuerdos algunas explicaciones y termina quedándose con la emoción y la odisea del viaje a Cataluña. Le encantó, a pesar de que el día era lluvioso y las nieblas apenas dejaban ver el paisaje.

“Cuando te vas —comenta ahora, desde la experiencia de haber vivido durante más de medio siglo lejos de su Extremadura natal—, ya no vuelves. Te quedas a medio camino. Con el paso del tiempo, te consideras de ese nuevo lugar, pero ahora te dicen que no, que tú no eres de los suyos… Entonces, soy un desarraigado. Pero mejor vamos a dejarlo”.

Aquel niño de Ibahernando (Cáceres) volvía cada verano al pueblo, y lo sigue haciendo. Le queda de pie la casa de sus padres. Estudió en Barcelona Filología Hispana, fue profesor de Literatura en la Universidad de Girona —ahora, ya con la “i”, en lugar de la “e”— y comenzó a escribir libros. Nadie le hizo mucho caso, hasta que escribió “Soldados de Salamina”. Desde entonces, dejó de impartir clases de Literatura y se dedicó exclusivamente a la escritura.

Ese niño, como ya se habrán dado cuenta, no es otro que Javier Cercas, escritor y Premio Planeta 2019, por la novela “Terra Alta”. A través de sus gafas de miope, parece contemplar una realidad que cada día le gusta menos. Pero reconoce que Cataluña le ha dado mucho, que es también su tierra de acogida y de adopción, en la que conoció a su mujer y en la que ha crecido su único hijo, Raúl. También es el lugar donde vive buena parte de su familia desde los años sesenta, y la residencia de su madre, que de vez en cuando le dice: “¡menuda inocentada nos gastaron aquel día!”.

He traído a colación esta historia del escritor Javier Cercas, porque a través de ella se puede contemplar con mejor perspectiva la frustración actual de quienes un día abandonaron su lugar de nacimiento y se instalaron en ciudades y pueblos de Cataluña con el único deseo de trabajar, sacar adelante a su familia y mejorar las condiciones de vida, dentro de lo posible. La sociedad catalana fue partícipe durante muchos años de esas inquietudes y compartía además la riqueza que proporciona, como dice un buen amigo, esa mezcla de ciudadanos. O, si lo prefieren, el intercambio de tradiciones y de culturas. En definitiva, de los diferentes modos de ver la vida.

Siempre he entendido la procedencia y el origen de las personas como algo meramente caprichoso y circunstancial. Si la madre de Javier Cercas se hubiera trasladado unos años antes a Girona, probablemente él sería originario de Cataluña y no de Ibahernando, aunque ello tampoco le impediría hoy ser señalado con una cruz por los independentistas más radicales, a los que la tolerancia y la convivencia les empieza a producir urticaria. Este país no sería hoy lo que es sin las aportaciones de otros pueblos y otras culturas, que nos dejaron un legado impagable. España sería mucho más pobre y mucho más inculta, sin lugar a duda.

Cuando alguien utiliza la expresión “los de aquí somos así o somos asá”, hay que ponerse en guardia. Pero, si además le añaden aquello de “nosotros somos diferentes a los demás”, se acabó lo que quedaba.

Hace no mucho tiempo, entrevistando a un conocido deportista vasco del que prefiero no dar su nombre, me decía que en el lugar más remoto del mundo podría reconocer a distancia si una persona era natural de Euskadi. Y lo trataba de explicar de una forma chusca, pero divertida: lo reconocería por sus andares, por su porte, por los gestos y por los rasgos de la cara.  ¡Imagínense que emoción no sentiría este hombre si se encontrara en el Machu Picchu a un individuo con la chapela calada en la cabeza!

También, hace ya algunos años, me encontré con una situación cuando menos curiosa. Creo que la he contado alguna vez, aunque no sé si en esta “plazuela”. Tenía que hacer unas gestiones burocráticas y la persona que estaba al otro lado de la mesa me preguntó el lugar de nacimiento. Le dije el nombre del pueblo y, tras esperar unos minutos, apartó la cabeza del ordenador y me dijo con la mayor naturalidad del mundo: ese pueblo no existe.

Vamos a ver, le comenté, ¿cómo no va a existir, si hace unos días estuve allí, al pie del castillo, recordando batallitas de mí infancia? Vuelva a mirarlo, por favor, le insistí. Y, efectivamente, no estaba. Menos mal que conseguí convencerle de que existir existía, aunque no figuraba en su listado, por haber sido administrativamente anexionado.

Como dice mi tocayo, Javier Cercas, algunos se empeñan en convertirnos a la fuerza en auténticos desarraigados.


Leyendas negras, doradas y nubarrones en el horizonte

Hace unos meses, en junio pasado, se celebraron las jornadas “Españoles de ambos hemisferios. Leyenda Negra: olvidos, símbolos e imagen”. Y creo que fue una gran idea. Aunque esa buena idea no debería quedarse ahí. Debería crecer y mutar. ¿Cómo?, ante todo con cuidado. Me explico: dos riesgos muy grandes que tiene la continuación son, por una parte, caer (seguir en algunos casos) en un pozo de pesimismo. Por otro, construir un relato, igual de grande y fantasioso, pero en sentido contrario: una leyenda rosa, dorada o del color que se quiera. Propaganda contra propaganda, falsedad frente a falsedad.

El hecho de que el tema esté tan vivo ha supuesto una sorpresa para muchas personas (historiadores en su mayoría) que daban por liquidado el caso en documentos de diferente tipo. Lo cual nos hace reflexionar, una vez más, sobre el conocimiento que la sociedad en general tiene sobre el trabajo de los académicos, de los estudiosos en general. La constatación, una vez más, de que vivimos en compartimentos estancos y que el trabajo de muchos, pagado a menudo con dinero de todos, no es conocido y usado, aprovechado, por la sociedad, no consuela por mucho que sea lo más habitual. Y este es un comportamiento extendido, con matices locales, a lo largo y a lo ancho del planeta. Diseminar, divulgar, el conocimiento es una tarea que, cada vez más importante, no debería tener medida. Es cierto que la fuente de conocimientos es más caudalosa y accesible que nunca antes en la historia. Pero sigue habiendo zonas oscuras que, como en este caso, tocan resquemores muy hondos que salen a la superficie rascando muy poco.

Como decía, entre historiadores (de diferentes orígenes) desde hace décadas se ha, podríamos decir, cartografiado el origen y desarrollo de las diferentes acciones de lo que, en conjunto, se bautizó como Leyenda Negra. El problema principal es que ese conocimiento no ha empapado a las personas corrientes que es tanto como decir las sociedades. En ese ámbito, digamos de “andar por casa”, las explicaciones eruditas no se conocen y los estereotipos (heredados durante generaciones) mandan.

Nos encontramos en un momento en el que la difusión de mensajes de todo tipo es abrumadora por la cantidad y continua por la cadencia. Nadie debería sorprenderse de que esa muralla de palabras no sea un ejemplo ni de sensatez ni de conocimiento contrastado. Ante cualquier asunto la mayor parte de las respuestas serán improvisadas, sentimentales, estereotipadas y, por todo lo anterior, huecas. Y si se puede poner un dibujito, mejor.

Caricatura del año 1874 (De La Gráfica Política del 98)

¿Por qué, entonces, es importante hablar ahora, con conocimiento, de la Leyenda Negra? Porque, mucho tiempo después de su creación, vivió una resurrección que es la que, con vueltas y revueltas, ha llegado a manifestarse en nuestros días. En el siglo XIX se crean en Europa los que conocemos todavía como Estados Nación. En algunos casos son continuación de viejos reinos (y pudieron seguir siendo gobernados por casas reales que ya estaban allí), en otros fueron sustituidos o creados por la unión de territorios. En todos los casos se produjo un proceso de creación (normalmente se presenta como un descubrimiento de las raíces ocultas) de un imaginario colectivo que diera sentido, sustrato ideológico, cultural y sentimental al artefacto político creado. Ese es el origen de los mitos fundacionales de los Estados Nación que conocemos. Y de las denominadas Naciones sin Estado, que en Europa siguen apareciendo. Revisar las obras de los apóstoles de todas esas entidades, tengan representación en la ONU o aspiren a tenerla, es una tarea interesante. Muchísimo más increíble que la colección completa de la editorial Marvel y, por supuesto, más aburrida. Es verdad que, en el caso de Marvel, tratamos con profesionales y en el otro, por lo general aunque no siempre, no.

Esa construcción de los pasados legendarios en España coincide con un siglo devastador en lo político y social. Una de las consecuencias, por razones que no caben aquí pero que sería interesante revisar, es la asunción general de que la imagen de España que los demás proyectan, mientras crean su pasado idílico, es cierta. Décadas de inestabilidad y desastres no hacen más que reforzar el estereotipo. Hasta la entrada en la Unión Europea que, parecía, iba a normalizar la situación. Pero llegó la crisis, algunos intereses crearon el grupo de estados miembro de la Unión bautizados como PIGS, y empezaron a chorrear los estereotipos y prejuicios. Si a eso se une la ola de racismo pueblerino que aparece por todos los rincones de Europa, comunitaria y de fuera, la ciénaga de orgullosa ignorancia sólo puede crecer. Nunca es esa una buena noticia, pero en estos tiempos lo que está en juego es la supervivencia de Europa frente a gigantes que pueden hacer que desaparezca de un papirotazo. En términos, deseo, figurados porque siempre les vendrá bien a los USA, Rusia y China tener un Parque Temático Cultural auténtico, sin tener que construirlo otra vez, con lo que costó después de la II Guerra Mundial. Desde luego Europa ya representa bastante menos de lo que, una vez más, la creencia popular da por supuesto.

En este ambiente, a mediados del mes de noviembre de 2019, los resultados de las elecciones generales en España ofrecen un panorama que reconocería un político de mediados del siglo XIX. Sólo falta el Cantón de Cartagena. Pero sólo hay que esperar un rato para que aparezca. Aún así, es conveniente recordar que, a diferencia de lo que se llevaba entonces, ahora la Historia es más una interpretación del devenir humano, para aprender de ello, no nos olvidemos, y menos una lista de efemérides. Por lo menos podemos intentar explicarnos cómo hemos llegado hasta aquí.

Artículo del suplemento de otoño de Sigüenza Universitaria en La Plazuela

La despoblación y el estatuto para las mujeres rurales

Confieso que, como feminista, los cabreos por la realidad que nos rodea (feminicidios, violaciones, maltratos, sentencias judiciales machistas, discriminaciones, etc.) que me suelo llevar son monumentales, hasta el punto de necesitar mi red de apoyo para no entregarme al abatimiento y al desánimo; mientras que las alegrías suelen ser bastante pobres y precarias.

Esto es lo que ha sucedido con la mesa de debate titulada “El protagonismo de las mujeres” del congreso sobre despoblación celebrado en Sigüenza el pasado 27 de noviembre. Tras el congreso del año pasado en el que la presencia de la mujer fue casi anecdótica y la perspectiva de género brillo por su ausencia, el que en el congreso de este año se incluyera una mesa específica sobre las mujeres en el ámbito rural y que fuera la primera era especialmente significativo e importante. No voy a negar que, tras este tremendo avance cualitativo en materia de género respecto al congreso anterior, la expectativa era alta.

De izq. a dcha. Emilio Gancedo, Iratxe Bolaños, Teresa López y José Juan Fernández Zarco en la mesa dedicada a la mujer.

La mesa estaba formada por Teresa López, presidenta de FADEMUR; Iratxe Bolaños, psicóloga del Programa de igualdad y prevención de violencia de género entre adolescentes en medios no urbanos de Castilla y León; y José Juan Fernández Zarco, director general de Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha. La mesa fue moderada por el periodista y escritor Emilio Gancedo, autor de ‘Palabras mayores’.

El inicio de la mesa se produjo con un retraso excesivo. El moderador procedió a iniciar un debate en el que no fue capaz de plantear la especificidad de la problemática de las mujeres en el mundo rural sino que expuso la generalidad del problema de la despoblación. No es por corporativismo femenino (sororidad), del que me declaro adepta, pero las intervenciones masculinas, que acapararon el debate, fueron en exceso teóricas y generales, con grandes dificultades para incidir y poner el foco en la problemática de las mujeres en el medio rural que, desgraciadamente, es muy amplia y afecta a muchos aspectos, por lo que hay mucho de qué hablar. Pese a la clara voluntad de querer entender la realidad de las mujeres que parece que tenían, de la percepción de que es importante y necesario solucionar la desigualdad de género no solo por una cuestión de justicia sino desde un punto de vista pragmático, para poder seguir evolucionando como sociedad; sus argumentos eran torpes, redundantes y escasos de contenido. A pesar de valorar estos esfuerzos por entender las dificultades de las mujeres en el mundo rural, resultaba tremendamente complicado no sentirse ofendida por esa especie de reconocimiento alucinado de que las mujeres fuéramos capaces de mantener las iglesias bien limpias o de participar en clubes de lectura. Resultaba muy triste que a la hora de valorar a las mujeres se recurriera, una vez más, a los estereotipos de género. Convendría recordar que, si nos dejan, las mujeres somos tan capaces de llegar a la luna como cualquier hombre. Repito: SI NOS DEJAN.

Menos mal que las dos mujeres que formaban parte de la mesa resaltaron puntos clave:

Iratxe Bolaños planteo cuestiones como el hecho de que la solidaridad propia de los entornos rurales tiene como contrapartida un control social que, en un mundo patriarcal y machista, llega al extremo de convertir a una víctima de violación en culpable de la deplorable agresión que ha tenido que soportar; como la obligación que la sociedad impone a las mujeres de ser madres y que en el mundo rural es muy intensa; como el hecho de que la solución a la despoblación será imposible sin la igualdad de género; o como la falta de concienciación del respeto a la mujer por el mero hecho de ser personas.

Teresa López incidió en la violencia económica que sufren las mujeres en los entornos rurales con mayor incidencia que en los entornos urbanos resaltando la falta general de libertad que provoca; habló sobre el empeño de las mujeres por desarrollarse, organizándose para crear oportunidades y romper estereotipos; explicó la importancia de entender y respetar la diversidad de los 5 millones de mujeres que vivimos en los entornos rurales; compartió proyectos de mujeres emprendedoras y las positivas repercusiones que han tenido no solo para ellas mismas sino también para su entorno; y puso en valor el recién aprobado Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha.

Al final del debate, en el momento para preguntas del público, de nuevo las intervenciones expusieron argumentos generales sobre despoblación usurpando la importancia y el protagonismo de los problemas específicos de las mujeres en los entornos rurales, a excepción de la última intervención, de una mujer de la Asamblea de la Sierra de Pela que tuvo que reivindicar el hecho de ser mujer y contar con el apoyo de sus compañeros para que la dejaran intervenir. Me uno a ella en su defensa del papel de las mujeres como propiciadoras de la vida, en su más amplio sentido, en los entornos en los que ellas se encuentran. Aprovecho para recordar cómo a lo largo de la historia de la humanidad el papel de los hombres ha estado primordialmente relacionado con la muerte y el de la mujer ha estado relacionado con la vida mucho mas allá de la reproducción humana: mientras los hombres estaban en los campos de batalla, matándose unos a otros, las mujeres se ocupaban de desarrollar las labores de manutención, técnicas de conservación de alimentos, métodos de curación, elaboración de productos con plantas medicinales, cuidado de los animales y huertos, etc.

Para finalizar, recupero el anteriormente nombrado Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha, aprobado por la Ley 6/2019, de 25 de noviembre, ya que me parece un hito muy importante en el ámbito de nuestra comunidad autónoma, al hacer una apuesta firme y contundente por la igualdad de mujeres y hombres en el ámbito rural de Castilla-La Mancha:

- Tiene por objeto “el establecimiento de medidas que promuevan la autonomía, el fortalecimiento de la posición social, profesional y no discriminatoria de las mujeres en el medio rural” haciendo especial hincapié en las mujeres que trabajan en la actividad agraria y en el fomento del empleo para eliminar la violencia económica a que hacía referencia Teresa López.

- Incide especialmente en la formación y capacitación: por un lado en materia de igualdad para todas aquellas personas que tengan competencia en materia de desarrollo rural; por otro, de las mujeres rurales en aquellos sectores con potencial para generar autonomía económica.

- Limita la concesión de ayudas y subvenciones a aquellas organizaciones de cualquier índole que operen en el ámbito agrario que tengan una participación como mínimo del 40% de mujeres en el plazo máximo de 4 años desde la entrada en vigor de la ley.

- Promueve la conciliación y responsabilidad mediante campañas de información y sensibilización, ayudas y subvenciones.

- Prioriza a las mujeres en la concesión de ayudas y subvenciones en el ámbito agrario y desarrollo rural.

- Establece numerosas medidas destinadas a conseguir la titularidad compartida de las explotaciones agrarias.

- Implanta medidas para la protección de la salud en el trabajo de las mujeres de manera diferencial con especial protección de la salud durante el embarazo y la maternidad.

- Define la creación y composición de la Comisión de Seguimiento y Evaluación del Estatuto que deberá analizar el grado de cumplimiento del mismo.

En conclusión, el Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha puede suponer un antes y un después en la voluntad política de solucionar el problema de la igualdad entre mujeres y hombres. El documento es claro, esta más que fundamentado y propone medidas muy concretas que pueden tener un reflejo en un cambio social en un plazo de tiempo no muy grande. Su publicación ya es un logro a celebrar. Pero, como ocurre con todas las leyes, es muy fácil que quede en papel mojado. Las leyes hay que dotarlas de presupuesto lo primero, y después aportar un equipo que se ocupe de su realización, seguimiento y evaluación. Este último punto la trae el Estatuto resuelto. Veremos qué dotación presupuestaria se destina al mismo y cuándo se creará la Comisión.

Esperemos que el tiempo nos traiga buenas noticias.

Objetivo: Desbrozar la burocracia

 

Asistimos al segundo Congreso sobre Despoblación acogido y referenciado por Sigüenza. La puesta en escena es calcada a la del año pasado cuando se nos vendió la moto del manifiesto seguntino contra la despoblación y su famoso decálogo, que aún sigue dando la vuelta urbi et orbe hasta encontrar la adecuada órbita geoestacionaria que permita poner, de una vez por todas, manos a la obra en estos asuntos lejanos a palacio... Estamos, pues, en el Parador de Sigüenza, junto a otras quinientas personas más, en torno a un estrado elevado y ceñido por algunas filas de sillas reservadas a las “personalidades”; ¡todo un clásico!

El congreso sobre despoblación. Dibujo: Galia.

Hay caras nuevas, sin embargo, la mayor parte corresponden al equipo de ctxt (revista Contexto), un medio digital que se autodefine de izquierda, y que se ha encargado hogaño de la organización del evento en colaboración con Paradores y la Junta de Castilla-La Mancha; y otras ya conocidas, que no resultarán ser las más interesantes. Pero hay una novedad importante: ¡se va a permitir hablar al público! reparando así el error garrafal de la anterior edición, en la que los auténticos expertos, los experimentados actores y protagonistas de este vilipendiado mundo rural nos vimos ninguneados. El discurso plúmbeo y hueco de los burócratas se va a ver esta vez contrastado con el más cabal y lúcido de los que día a día convivimos, percibimos, trabajamos, sufrimos y también disfrutamos infinitamente estos incomprendidos y, en general, desconocidos territorios del rural.

Se inicia la función con los malabarismos de salón a cargo de las distintas “autoridades”. A destacar positivamente lo expresado por Jesús Casas, presidente de Tragsa. De acuerdo con sus palabras: “estamos al borde de la ruptura con la cultura rural debido al cúmulo de malas decisiones tomadas durante décadas en política territorial. Aglutinando gente en las ciudades estamos perdiendo identidad, diversidad”. De modo que “hay que cambiar el modelo territorial tras decidir qué queremos ser, que es una decisión política. Me da mucho miedo perder la imagen de mi país”, concluye.

Alguien nos habló de “capital natural”, y también nos dio mucho miedo, pues procedería más bien hablar de los bienes y valores que la naturaleza ofrece y que deberíamos usar armoniosa, sabia y mesuradamente a fin de mantener el equilibrio necesario para seguir vivos en el planeta. Los capitales siempre han tendido a esquilmarlo.

A través de la retahíla de intervenciones, entrevistas y mesas redondas quedaron patentes, una vez más, las carencias que han acarreado las malas políticas aplicadas al territorio, desequilibrándolo y destructurándolo hasta convertirlo en un lugar alejado, desangelado, oscurecido e inhóspito. ¡Hay que ver lo que hay que hacer en materia de servicios: transporte, telecomunicaciones, sanidad, escolaridad, centros educativos, cultura, patrimonio…! Pero también comienza a ponerse el acento en la imperiosa necesidad de revertir esa imagen, esa mirada pacata, despectiva y equivocada hacia lo rústico, lo propio del territorio que nos sustenta, y que en verdad es la “gallina de los huevos de oro” de una comunidad; se llame país, región, provincia o comarca. “Antes, salir del pueblo era lo bueno; hoy es todo lo contrario”, dice convencida Maria Jesus Merino, alcaldesa de Sigüenza. “No hay mejor calidad de vida que la que tienen los pueblos”, añade José Luis Vega, Presidente de la Diputación de Guadalajara . “Vivir en el campo es el mejor cortafuegos contra la idiotez”, afirma con rotundidad el cineasta Oliver Laxe...

Antonio Jiménez, miembro de la Fundación Santa María de Albarracín (Teruel) nos anima a restaurar y mantener el patrimonio cultural y arquitectónico como forma de dinamizar los pueblos y como base de una buena elección de vida. Su experiencia en Albarracín le ha llevado a constatar que “las instituciones no son tan importantes; que lo que hace falta son personas comprometidas. Cualquier modelo que se trate de imponer indiscriminadamente estará abocado al fracaso. Hay que contar con la gente que vive en el lugar y apostar por ella”. No podemos estar más de acuerdo. Y además, esto viene al pelo para volver a romper una lanza por los pobladores de Fraguas. Una sociedad no puede permitir que personas de bien que ponen su empeño, su determinación y su energía al servicio del bien común sean criminalizadas por hacerlo, amparándose para ello en unas leyes hechas a medida de unas ideas y de unos intereses que se han mostrado cuanto menos ineficaces; si no especulativos. Si las leyes paralizan, si abocan a injusticias de este tipo, no queda otra que cambiarlas.

Alguien del público se refirió al llamado Proyecto Mosáico (muy recomendable la lectura del artículo “Lúpulo, castañas, cabras, miel… el mosaico del que resurge Gata”, publicado el 4 de marzo de 2018 en El Periódico de Extremadura), una acción de amplio espectro social en la que un centenar y medio de iniciativas particulares y sociales se han unido para recuperar y potenciar cerca de 20.000 hectáreas afectadas por los incendios forestales de hace un par de años en las Hurdes y Sierra de Gata. Muchos proyectos tienen que ver con la cría y el pastoreo de cabras extremeñas, y se han organizado para desbrozar y limpiar con sus animales el monte, a modo de cortafuegos. Algunos están ya en marcha pero a otros les frenan determinadas normativas sanitarias o alimentarias que tratan por igual la actividad industrial y la artesanal, poniendo excesivas trabas o incluso impidiendo a los pequeños agricultores y ganaderos elaborar productos a pequeña escala que contribuyan a mantener y mejorar sus economías sanas e independientes. Si algo atasca o no funciona, señores burócratas, hay que cambiarlo y mejorarlo.

¡Que curioso!…, acabo de caer en la cuenta de que el incendio ocurrido en 2005 en las inmediaciones de La Riba de Saelices (Guadalajara) ha propiciado, a su vez, la recuperación de las salinas de Saelices de la Sal reactivando así una pequeña economía de tradición secular; algo similar a lo que está ocurriendo con la Sierra de Gata. Es decir, parece ser que haya de ocurrir una catástrofe para prestar atención a lo que tenemos alrededor; algo que habla claramente de la ineptitud de los políticos. ¡Ojalá no haya que esperar a que se incendien los montes para valorar, recuperar e invertir en lo que tenemos aquí a mano, como se hace en otras comunidades y países de nuestro entorno. Y me refiero concretamente a las Salinas de Imón y la Olmeda, declaradas bien de interés cultural, reconocidas y protegidas por la Red Natura 2000, suministradoras en su apogeo de la Casa Real. Ningún político local o autonómico tendrá credibilidad mientras no pelee hasta la extenuación por la puesta en activo de este patrimonio al que Sigüenza debe en buena medida su existencia y entidad desde la época romana, uno de los mayores y mejores ejemplos en Europa de arquitectura industrial de los siglos XVIII y XIX; que han sido y podrían seguir siendo un importante motor y referente socio-económico y cultural para la comarca de Sigüenza.

El presidente de Paradores, Oscar López, saca a colación el tema de la sostenibilidad. “Es más sostenible el campo”, asegura “pero ¡ojo!, que hay quien dice que es más sostenible tener a la gente concentrada en los bloques de las grandes ciudades”. No parece que éstas sean más sostenibles, ya que carecen de territorio, lo que las hace irremisiblemente dependientes del suministro exterior. Si la urbe se ha impuesto es porque allí es más fácil manejar a la gente.

Francisco Martínez Arroyo, consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de la JCLM, puso el dedo en otra llaga, refiriéndose al mundo rural: “Donde no hay agricultura y ganadería hay problemas de población”. Este es, sin duda, el mayor agujero negro de la llamada España vaciada. Las políticas neoliberales, la industrialización del mundo agropecuario, la globalización de los mercados, la primacía de la cantidad sobre la calidad han hecho mella en las vidas y esperanzas de la gente, en su identidad y en su dignidad, empujándolas muchas veces al éxodo y dejando huérfano el territorio. Que no nos camelen con el parque temático o la segunda residencia, que eso es evangelización urbanita, no medios para fijar población. La estabilidad y el futuro de lo rural estará siempre en la capacidad de su territorio para dar buenos frutos y cosechas, para engendrar y criar animales sanos, y en la habilidad de sus gentes para elaborar con ello productos de calidad. ¡Que se lo pregunten si no a los pastores de renos de Laponia, cuya densidad demográfica multiplica por doce la de nuestra Sierra Norte!

El rural no es, pues, un mundo oscuro y tenebroso sino un lugar potencialmente libre y abierto, repleto de oportunidades para cargarnos de optimismo y vitalidad. “No es tanto una cuestión de dinero”, decía el consejero de Agricultura, sino de hacer las cosas bien con lo que hay”. Está claro que hay que invertir mejor; del mismo modo que no hay que producir más sino apostar por la calidad. No se va a paliar el hambre en el mundo con enormes cosechas de mierdaDe acuerdo con Emilio Barco, escritor y agricultor, autor del libro Donde viven los caracoles, “hay que hacer agricultura para la despensa, no para el mercado; una agricultura inteligente y diversa”. Y si para ello es necesario, “pasar la desbrozadora por la burocracia”.

La despoblación, el Manifiesto de Sigüenza y el Día de la Marmota

Dentro de muy poco se cumplirá un año de la fastuosa ceremonia que reunió a cientos de personas en el Parador para la puesta de largo del denominado Manifiesto de Sigüenza. Desde aquel día ha habido multitud de artículos, reuniones, jornadas, congresos y ferias en distintos lugares de España con la despoblación como referente directo o circunstancial. Hacer siquiera una enumeración es tarea difícil y el riesgo de dejar fuera a alguien, alto. 

Despoblado de Matas.

Quiero llamar la atención sobre dos decisiones de la administración regional castellano manchega, una desde el Ejecutivo y otra desde el Legislativo. La primera es la creación de la figura del Comisionado para el reto demográfico que contará con un delegado en cada provincia de la región. La segunda es la constitución de la Comisión no Permanente de Estudio para Alcanzar un Pacto Contra la Despoblación.

Leyendo algunas declaraciones de las personas responsables de ambas iniciativas, el señor Alique y la señora Merino respectivamente, me parece que, a pesar de trabajar en el mismo asunto, no hay mucha coordinación entre ambas instituciones. 

En Nueva Alcarria (https://nuevaalcarria.com/articulos/alique-somos-conscientes-de-que-la-despoblacion-no-se-resuelve-en-una-legislatura) le preguntan al señor Alique:

"Hace casi un año se aprobó el Manifiesto de Sigüenza con un decálogo contra la despoblación. ¿Ha tomado nota de esas medidas?

El Consejo de Gobierno que se celebró recientemente en Sigüenza se adhirió a ese manifiesto apoyando el espíritu que recoge ese documento y a esa gente. Evidentemente hay algunas medidas que tienen que ver con los gobiernos de España y de Castilla-La Mancha, pero queremos dirigirlas fundamentalmente a dar incentivos fiscales para generar empleo en el medio rural y fijar población. Todas las propuestas son bienvenidas".

Nótese que la pregunta es directa sobre las medidas y la asunción, o no, de las mismas por parte del gobierno regional. La respuesta es que el ejecutivo "se adhirió a ese manifiesto apoyando el espíritu que recoge ese documento y a esa gente". En espíritu y a esa gente.

Así se entiende mejor la respuesta de la señora Merino, en una entrevista publicada en La Plazuela (https://laplazuela.net/index.php/entrevista/12293-entrevista-a-maria-jesus-merino-alcaldesa-de-sigueenza) donde le preguntaban por la Comisión que preside en las Cortes regionales, y en la que terminaba así: "[...] Manifiesto de Sigüenza que estamos intentando llevarlo a todas las instituciones a ver si termina de cuajar".

Está claro que, casi un año después de su publicación, el Manifiesto no termina de cuajar. Otros temas, no menores, son cómo, cuándo y dónde podría hacerlo. Esperemos que haya más suerte con la mencionada comisión. Aunque las perspectivas no ayudan al optimismo. Ya se ha celebrado la primera reunión, fue el nueve de octubre (en este enlace se pueden leer las intervenciones de los miembros de dicha comisión: https://www.cortesclm.es/web2/paginas/publicaciones/diario/comision/comision10/pdf/013DESP.pdf) y sólo tenía un punto a tratar en el orden del día: programar los trabajos a realizar. Organizarse, vamos. La sesión se levantó a los veinte minutos sin ni siquiera una fecha para la próxima convocatoria. 

Me gustaría, sin embargo, llamar la atención sobre la intervención del portavoz del Grupo Socialista, señor Pérez Torrecilla. Reconoció la pertinencia de la comisión a la que pertenece, qué menos, y apuntó: “Pero también es verdad que hay que reconocer que el Gobierno de Castilla-La Mancha lleva ya mucho tiempo trabajando en el tema de la despoblación de diferentes formas. Se me ocurren, por ejemplo, todas las medidas que se están tomando, que se tomaron ya en la legislatura anterior y que se están tomando y se van a tomar también en esta” Lo cual está muy bien pero, ¿no sería conveniente tener esas medidas en cuenta, por parte de la Comisión, para no hacer trabajo en balde? ¿No hubiera sido un buen foro, la sesión inaugural, para presentar un documento donde se hiciera, siquiera, somera relación?

El portavoz sigue dando muestras del celo gubernamental y apunta un par de detalles más: Bueno, prueba de ello, de que se está trabajando ya es el anuncio o el trabajo que ya se está realizando en una nueva ley, que estaba poniendo en marcha o está trabajando en ello el Gobierno y, por supuesto, hace poco también tuvimos aquí en Comisión, precisamente al comisionado para el Reto Demográfico, que también da prueba de eso, precisamente de lo que estoy diciendo, de que el Gobierno ya está trabajando en esto” Efectivamente, el Comisionado. Que tiene por misión la misma que ellos. Y además hay una ley que, según la intervención, no queda claro en qué momento de su trámite se encuentra.

Cada vez hay más protagonistas, sin salir de la región, trabajando en el asunto. Pero falta alguno por aparecer y en relación con otros territorios. Dice el señor Pérez Torrecilla: “[…] no solo es un problema de Castilla-La Mancha, es un problema que afecta a muchas comunidades autónomas, por supuesto. Por ejemplo, Galicia o Castilla y León están en una situación muy parecida a la de Castilla-La Mancha. Pero también hay que indicar que el presidente de Castilla-La Mancha ya está en contacto con los dirigentes de estas comunidades autónomas para hacer un frente común”. Es decir, el presidente también está actuando al respecto, junto a varios de sus homólogos, en tareas que no constan en la comisión y que serían útiles para, una vez más, no acumular esfuerzos vanos y servir de inspiración si fuera el caso. Con ese panorama no es extraño que de un plazo amplio para los trabajos de la comisión: “Entiendo que habrá que hacer, habrá que dejar un tiempo prudente para que podamos ir desarrollando las propuestas que se van a plantear. Lo que diría es que, como muy tarde, para el verano tendríamos que tener ya unas conclusiones sobre las medidas que se van a tomar, sobre las propuestas. Si fuera posible preparar una ponencia para entonces y que de ahí salieran unas conclusiones que pudiéramos trasladar al Gobierno”

Quedamos a la espera de noticias.

A mí me parece que, a estas alturas, nadie puede ir de nuevas. El punto desde donde hay que dar el primer paso es este que está delante de los pies. No es ni el mejor ni el más oportuno, es el que hay ahora. Así pues, teniendo en cuenta las circunstancias, el plan hay que hacerlo con los datos y los recursos disponibles. Correcciones, cuando se pueda y en la medida que se pueda. Todo lo demás es dar largas.

Con lo que se lleva hablado hay material de sobra (limpiando mucha hojarasca, eso sí) para tener un marco general, identificar medios y recursos, establecer prioridades, diseñar objetivos, definir acciones específicas, delimitar plazos, nombrar responsables de las distintas áreas y diseñar una herramienta para evaluar el funcionamiento. Para ver el plan en acción, póngase en práctica en alguna zona (tamaño a decidir durante el diseño) controlada.

Todo lo demás, como se puede ver sólo mirando alrededor, es el Día de la Marmota.