El neumococo (Streptococcus pneumoniae), es una bacteria que ha acompañado al ser humano desde tiempos remotos. Su nombre la define bastante bien (neumo-coco: bacteria que afecta al pulmón), ya que ha sido el microorganismo responsable de la mayor parte de las neumonías o pulmonías que hasta hace unas décadas podían resultar mortales. Existen más de 80 tipos diferentes de neumococo, entre los cuales se encuentran los que afectan al ser humano produciendo neumonías, meningitis, infecciones generalizadas (sepsis) y otitis bacterianas en los niños.
Estas bacterias se encuentran habitualmente en la nariz y en la garganta de la mayor parte de la población sana. Cuando se irritan las vías respiratorias o disminuye el estado inmunitario del individuo, el neumococo puede penetrar a través de las mucosas e invadir el oído, el pulmón, la sangre o las meninges. Las enfermedades por neumococo pueden tener consecuencias muy graves o mortales para los niños pequeños, los adultos con patologías crónicas o las personas mayores de 65 años. Teniendo en cuenta que el neumococo se transmite entre las personas a través del contacto cercano y que algunos de sus tipos son resistentes a los antibióticos, la vacunación es una de las medidas más importantes para evitar las posibles complicaciones.
Recientemente han podido ver ustedes en televisión un anuncio —bastante ambiguo en mi opinión— sobre la existencia de una vacuna para la neumonía, en la que se le remite a pedir la información a su médico. Toda campaña publicitaria que no proviene de Instituciones Públicas suele tener un objetivo comercial, además de que pueda conllevar o no un beneficio para el comprador. Tener una mínima de información sobre el tema le permitirá tomar una decisión sobre la cuestión.
La vacunación contra el neumococo se lleva realizando en la mayoría de las Comunidades Autónomas de nuestro país desde hace más de 15 años, siendo indicada para los mayores de 65 años y sobre todo para aquellas personas que conviven en residencias de mayores. También se aconseja para aquellas personas con enfermedades crónicas (cardiovasculares, respiratorias, renales y alteraciones de la inmunidad), para las que una infección neumocócica puede resultar particularmente grave.
Las vacunas contra el neumococo son seguras y no producen la enfermedad, tan sólo producen defensas contra ellas. Como la mayoría de las vacunas, sus efectos secundarios pueden ser el dolor y la hinchazón en la zona de inyección o un leve malestar general que desaparece a las pocas horas.
Actualmente se dispone de dos tipos de vacuna para el neumococo cuyo mecanismo de producción de anticuerpos es diferente en cada una de ellas:
• PNEUMO23: Es la vacuna que se recomienda para las personas adultas y en la que se incluyen 23 de los tipos de neumococo que con mayor frecuencia pueden afectar al ser humano. Con esta vacuna se trata sobre todo de evitar las complicaciones graves que pueden aparecer tras una neumonía, como la infección generalizada por la sangre. Las personas mayores de 65 años se recomienda sólo una dosis y aquellas personas que se vacunaron antes de dicha edad deben ponerse una nueva dosis a los cinco años o cuando cumplan los 65. Esta vacuna no es eficaz en los niños menores de dos años, ya que no produce ninguna respuesta inmunológica, pero si es necesaria puede ponerse a partir de dicha edad.
• PCV13 (Prevenar 13): Vacuna conjugada contra 13 serotipos de neumococo. Es la vacuna creada para la inmunización de los niños desde los dos meses hasta los cinco años, pues son los niños menores de dos años son los que tienen mayor riesgo de complicaciones graves por la enfermedad neumocócica. En Castilla-la Mancha se ha incluido en el calendario infantil para los nacidos a partir del 1 de enero de 2016. El resto de los niños y sus familias han debido financiar el alto coste económico que suponían las cuatro dosis que necesitaba cada niño (más de 300 euros).
Estudios recientes (2015) han puesto de manifiesto que la vacunación con PCV13 (Prevenar 13), puede resultar beneficiosa en pacientes con ciertas enfermedades crónicas (insuficiencia renal, transplantes, implante coclear, SIDA, hemodialisis...), y por lo tanto se aconseja que estos pacientes reciban la dosis de adultos y la dosis infantil.
Cualquiera de las dos vacunas se pueden administrar al tiempo que la dosis de gripe, tétanos o las habituales del calendario infantil. Pero ALERTA: PNEUMO23 y PCV13 nunca se deben poner el mismo día ya que sus distintos mecanismos de acción pueden anularse entre si y —“todo mi gozo en un pozo”— no conseguimos nada.
• Entre la dosis de PCV13 (Prevenar 13) y PNEUMO23 deben transcurrir al menos dos meses.
• Al contrario si a usted le administran primero PNEUMO23, deberá esperar un año, para que le administren la Prevenar 13. Si usted se puso la vacuna de neumococo adulto hace años, por supuesto no tendrá que esperar ningún tiempo para que le administren la dosis infantil.
• La vacuna PNEUMO23 puede administrarse de forma subcutánea o intramuscular, pero PCV13 (Prevenar 13) solo se puede administrar vía intramuscular, por los que pacientes que toman medicamentos anticoagulantes como Sintrom, deben comentarlo previamente con su medico y enfermera.
En Castila-la Mancha, el Sescam financia la vacunación con Prevenar 13 en aquellas patologías que se relacionan anteriormente. El resto de adultos y niños pueden adquirirla en farmacia, financiando su coste, siempre adjuntando un informe u orden dispensación médica.
La indicación de vacunación de neumococo en adultos mayores de 65 años sigue siendo PNEUMO23 disponible todo el año y de forma gratuita en su Centro de Salud.












