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Sociedad

Miguel Carrasco, in memoriam

Nos conocimos demasiado tarde, Miguel. Nos lo repetíamos el otro día en tu funeral seguntino en un abrazo apretado con tu querida Fina y tu hijo Josemi, mientras Víctor les contaba a tus nietos lo grande que ha sido el abuelo. Con un poco más de tiempo podríamos haber hecho (más) grandes cosas por esta tierra. Toda SIgüenza UniverSItaria te llora y yo te echo tremendamente de menos. Con tu experiencia, visión e impulso, esta iniciativa ciudadana alcanzaría cotas de excelencia... pero abandonemos el tiempo condicional para dejar constancia ante los lectores de siete años de amistad e implicación.

Miguel Carrasco, a la derecha impulsó la iniciativa Seguntinos en Camino.

Por supuesto que yo sabía de Miguel antes de 2013 –los apellidos Carrasco y Asenjo son bien conocidos de todos los seguntinos– pero fue entonces cuando me topé con alguien que pregonaba que andar es saludable, no cuesta dinero, se puede practicar en cualquier lugar y no hay límites de edad para hacerlo. Detrás de ese aparente perogrullo había todo un proyecto de salud pública con el que inmediatamente estuvimos dispuestos a colaborar. El primer resultado de ese feliz encuentro fue la exposición de fotografías “De Sigüenza a Burgos por la Ruta de la Lana” (26 julio – 10 agosto de 2013), organizada por Miguel y sus “Seguntinos en Camino”. La exposición iba acompañada de caminatas saludables por el entorno de Sigüenza, conferencias y sabrosas tertulias –Miguel era garantía de buena conversación.

A la vuelta del verano ya tenía dos nuevas propuestas en la mesa: un ciclo de conferencias sobre la salud de los sentidos y rutas a pie por el románico rural. Dicho y hecho: el 21 de septiembre  caminábamos en animado grupo por Valdecán, Pozancos, Ures, Palazuelos y Carabias, y en la primavera de 2014 nacía el Área de Salud de Sigüenza Universitaria con el ciclo “Voz, deglución, vista y oído: prevención y tratamiento de enfermedades relacionadas”, impartido por ocho especialistas.

Visto el éxito de la idea, en 2015 se implicó hasta las trancas y además de co-dirigir el Área de Salud con su infatigable e inseparable sobrino Carlos Domingo, asumió conmigo la coordinación del proyecto SIgüenza UniverSItaria, al que aportó su experiencia en gestión –entre otras cosas había sido director del hospital de Guadalajara–, su visión de futuro, precisión en el diagnóstico de los problemas, estupendos contactos y una apabullante capacidad organizativa y de trabajo. De su buzón al mío empezaron a llover ficheros y hojas de cálculo con todos los datos sobre profesores, ponencias, pagos, alumnos, matrículas o reservas de alojamiento y comidas para los invitados, a quienes acompañaba y mimaba durante toda su estancia. Preparó una guía de funcionamiento para futuras ediciones con todos los protocolos necesarios para simplificar la organización. Y lo mismo preparaba dípticos o carteles para la difusión en mano y digital que notas de prensa, entrevistas en radio y en televisión.

Nos hizo crecer a todos: suya fue la idea de hacer un apartado propio de Economía y Empresa; también la de llamar a las puertas del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) o del Área de Actividad Física y Salud de la Universidad de Castilla–La Mancha, que nos acercarían, por un lado, la epidemiología y las nuevas tendencias en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad (2016) y, por otro, la reflexión sobre cómo aportar salud en todos los momentos de la vida (2017), incluso en la enfermedad crónica y en la avanzada (cuidados paliativos). Cuando sus quehaceres familiares, a los que daba absoluta prioridad, no le permitían una mayor presencia en SIgüenza UniverSItaria, encontraba soluciones y delegaba adecuadamente; así, animó a Rita Rodríguez a continuar esta labor divulgativa, que en 2018 se centró en la lactancia humana.

Miguel Carrasco junto a otros participantes en Sigüenza Universitaria 2014.

Pero si en la gestión Miguel era eficaz y en lo académico, puntero, en lo humano era aún mejor. Cercano y profundamente humilde. Repaso sus correos, preñados de felicitaciones para los demás y de puestas a disposición del otro: “cuando tú me digas que es apropiado hacerlo”, “cuenta conmigo para colaborar en lo que mejor te parezca”. ¡El maestro poniéndose a disposición del aprendiz! No paró de acercarse a colectivos que consideraba importantes: amas de casa, asociación contra el cáncer, jubilados. Ellos eran su norte: “insisto en que las conferencias deben tener un nivel introductorio y de divulgación científica”, recordaba a los profesores. De las numerosas anécdotas vividas juntos fuera de las aulas prefiero no hablar mucho para no emborronar este artículo con las lágrimas que me afloran pero recuerdo cómo se desvivió hasta conseguir que una refugiada palestina, madre de familia y alumna de SIgüenza UniveSIitaria, pudiera retomar en España sus estudios de doctorado colaborando con el Departamento de Salud Pública de la UAH; o cómo promocionó las becas para residentes del centro de acogida (ACCEM).

Sigüenza Universitaria 2017. Miguel Carrasco con otros participantes.

Cuando en 2018 comienza un nuevo ciclo rectoral en la UAH y SIgüenza UniverSItaria hace la correspondiente reflexión interna sobre su misión y futuro, escribe: “cada vez me ocupan más tiempo las obligaciones familiares y los cuidados de salud” y añade: “estos cursos necesitan, en mi opinión, un empuje que les proyecte hacia la universidad y al público en general, más allá de nuestra ciudad sin excluir a nuestro público habitual. Eso hace preciso que se profesionalice la gestión y, por supuesto, la realización de un plan de viabilidad y progreso”.

Un mes después, en cuanto arranca la Primavera Universitaria, le falta tiempo para enviar su felicitación a todos: “Con un poco de nostalgia y con mucho de alegría compruebo que SIguenza UniverSItaria se vuelve a poner en marcha. ¡Enhorabuena! Y mi reconocimiento a vuestro trabajo y perseverancia”. Y en mayo, un guiño para mí: “Ayer visité el CERN e intenté comprender algo de lo que es el bosón de Higgs. Seguro que estas imágenes te resultan sugerentes como astrofísico”.

Miguel Carrasco en uno de los cursos de Sigüenza Universitaria.

Ya en 2019, me llega su último mensaje en el que, ante la posibilidad de convertir Sigüenza Universitaria en una cátedra de la UAH, se reafirma en apoyarla por la necesidad de una gestión profesionalizada. Y termina diciendo: “aunque mi actividad sigue limitada por la necesidad de cuidar mi salud, aún queda algo de fuerzas, tiempo e ideas para ponerlas a disposición del proyecto Sigüenza Universitaria ... y más allá”.

Ahora que los lectores ya conocen mejor tu papel en este asunto, me vuelvo a dirigir a ti, Miguel. Nos legas tu compromiso con la difusión del conocimiento para unir pasado y futuro. Y nos queda muy vivo tu ejemplo de implicación con la comunidad local, con los más desfavorecidos. Es curioso que el día de tu funeral tocara leer Lc 14, 12: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos […] ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.

Ya se te pagará, Miguel. Un abrazo eterno.