En el año 2009, la empresa Reciclo, Planta de Reciclaje Alto Henares S.L, pone en funcionamiento el Centro de tratamiento de residuos de construcción, de demolición y planta de compostaje, en el término municipal de Sigüenza, cuyo objetivo era tratar los residuos procedentes de la construcción, demolición y realizar compost con materia orgánica y participar de alguna forma en las políticas del gobierno regional para evitar las escombreras descontroladas e ilegales, así como la apuesta del Plan Regional de Residuos por el compost.
En un emplazamiento de cerca de 100.000 metros cuadrados, en el camino de Valdecan, a más de dos kilómetros de distancia del casco urbano de la Ciudad del Doncel y escondido a las vistas de un entorno natural e histórico, se ubica la planta, cuyas proporciones iniciales y objetivos, eran bastante interesantes.
En el año 2012, el complejo obtiene la Autorización Ambiental Integrada (AAI) y pasa a denominarse “Centro de Tratamiento de Residuos No Peligrosos”, con una capacidad de mas de 400.000 m3, repartidos en 9 celdas, una balsa para lixiviados de 516 m3 y otra balsa de pluviales de 473 m3. Este año se le autoriza la gestión de residuos incluidos en 9 códigos LER (Lista Europea de Residuos), sistema europeo cuyo código proviene de una relación armonizada de residuos que pretende facilitar la caracterización de éstos a partir de su origen y naturaleza, sin necesidad de recurrir a análisis más complicados. Esta lista asigna a cada residuo un código de seis cifras, el código LER. La planta tratará 30.000 toneladas al año.
Durante los años 2014, 2016, 2017, 2018 y 2019, la empresa solicita modificaciones sustanciales de la AAI, ampliando volumen de materia orgánica en residuos, gestión de más códigos LER, reducir los análisis de aguas obligatorias, etc... Y la administración regional, independientemente de la gestión popular o socialista, le ha concedido prácticamente el 99% de lo solicitado. Además, el Ayuntamiento de Sigüenza, quien debe tener toda la información relativa al cumplimiento de la AAI, no ha puesto en ninguna ocasión alegación alguna.
La empresa, fundada por un empresario local, es absorbida por la gestora de residuos Servicios Ecológicos de Navarra (SEN), que es en la actualidad la que gestiona el vertedero. SEN posee cuatro plantas, dos en Navarra, una en Alava y la de Sigüenza.
Las actas de inspección de la planta de Sigüenza realizadas por la Consejería de Medio Ambiente, a las que ha tenido acceso Ecologistas en Acción, desvelan datos relevantes y preocupantes, como que las inspecciones solo se hacen una vez al año, son programadas, es decir, los responsables de la planta saben cuando van a acudir los técnicos de medio ambiente, no se realizan muestreos ni de las aguas subterráneas, ni de las balsas de pluviales y lixiviados, ni de las celdas donde se acumulan los residuos. Y lo más grave es que no se ha desgasificado el vertedero, como consta en el acta de la inspección realizada entre septiembre y octubre del 2019. Este hecho puede producir explosiones y la emisión a la atmósfera de compuestos orgánicos volátiles y metano.
La gestión de residuos en nuestro país, y en particular en nuestra región, han gozado de muy poco interés y prioridad política, que permitiera una reducción, reutilización y reciclaje, hacia tendencias más europeas. Pero la peor gestión se ha dado en los vertederos tanto de residuos no peligrosos como peligrosos. La falta de control por parte de las administraciones, tanto en las plantas como en el transporte, así como no realizar muestreos continuos, han originado la creación de mafias y redes clientelares (reciente sentencia del incendio de Chiloeches (Guadalajara), así lo demuestran), accidentes e incidentes que han provocado la perdida de vidas humanas, la contaminación de tierras, aguas, aire y un impacto muy negativo sobre flora y fauna. Zaldivar (Guipuzcoa), Seseña (Toledo), Alcalá de Henares y Alcorcón (Madrid), Torrent (Valencia) o el Ejido (Almería) son solo algunos de los ejemplos donde residuos tóxicos o peligrosos o plantas de reciclaje de plásticos o cartón y papel acaban ardiendo ocasionando impacto ambientales y sobre la salud de las personas.
En este país las propias empresas gestoras de este tipo de residuos se hacen su autocontrol, porque la ley lo permite. Por lo tanto, visto lo visto, es lógico y normal, que el ciudadano de a pie y las organizaciones ambientalistas, podamos dudar del cumplimiento de todos los requisitos, si estarán enterrando los residuos que constan, la procedencia territorial de esos residuos, el negocio que se mueve y las cifras que manejan...
Volviendo al vertedero de “residuos no peligrosos” ubicado en Sigüenza, debemos matizar cuáles son los residuos que está recibiendo y de dónde. Según la información remitida por la Viceconsejería de Medio Ambiente a Ecologistas en Acción, los residuos proceden de Castilla-La Mancha y Navarra. Respecto a los residuos que se tratan, recuperan y entierran, están en orden de mayor porcentaje a menor, residuos procedentes de la construcción y demolición, metales, plástico, papel y cartón, materia orgánica procedente de podas, madera, etc., lodos, cenizas, neumáticos y medicamentos, entre otros. ¿En qué cabeza cabe que enterrar lodos con materiales tóxicos, cenizas, neumáticos y medicamentos, en un vertedero, puede denominarse Planta de Tratamiento de Residuos No Peligrosos? ¿Cómo puede la administración regional no hacer un control y un seguimiento más exhaustivo de estas plantas, apoyar la tendencia del residuo cero, pese al bombo y platillo que se le ha dado a la Ley de Economía Circular de Castilla-La Mancha? ¿Cuantos aspectos deben cambiar en la gestión de residuos en nuestro país?
Vecinas y vecinos, es hora de demandar que se hagan las cosas bien, que todas las pedanías de Sigüenza tengan sus contenedores para la recogida selectiva, que se ponga en marcha la recogida en casa de voluminosos, que el punto limpio de Sigïuenza se abra con un horario adecuado y esté atendido, que se imponga una tasa alta a los residuos que acaban en vertedero, que vuelva la reutilización de envases, que se fiscalice la obsolescencia programada, que se premie al que genere poca basura, que se controlen los transportes de residuos peligrosos... Vecinas y vecinos, unámonos y demandemos.
Ecologistas en Acción de Guadalajara