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Un ilustre seguntino de adopción

El 25 de marzo de 2020 falleció en Madrid, a causa de la actual epidemia, un amante de Sigüenza, en la que siempre transcurría largas temporadas con la familia. Fue enterrado en la tumba familiar de nuestro cementerio seguntino. Me refiero a Don José María Sánchez de Toca y Catalá nacido en Madrid en 1942, de don Fernando Sánchez de Toca y Muñoz duque de Vista Alegre y marqués de Somió, y de doña María de la Gracia Catalá y Benet. Así pues era descendiente de una ilustre y noble familia y se dedicó al servicio militar, llegando a general de infantería, experto en cuestiones militares. De su padre había heredado el título de marqués de Somió (Asturias). Tenía la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo.

Dedicó muchos esfuerzos a la historia militar, colaborando en las revistas militares y siendo colaborador habitual de la revista Ejército. Era doctor en historia por la Complutense con una tesis sobre los asedios de Astorga en la guerra de la Independencia. Realizó además toda una serie de libros y publicaciones, de los que quiero citar Los Tercios Españoles, Batallas Desiguales o El Gran Capitán. Pero la historia militar no era el solo motivo para escribir pues hizo también novelas y cuentos y tenía grandes conocimientos sobre dos significativas mujeres, una de la Europa medieval, Santa Hildegarda de Bingen (1098–1179) de la que tradujo “El libro de las piedras que curan”, de profundo significado en la cultura del medioevo y también se interesó de la beata Ana Catalina de Emmerich de quien tradujo “La amarga Pasión de Cristo” y “La vida oculta de la Virgen María”.

Como historiador siempre le consideré un profesional preparadísimo. Quien escuchó sus conferencias seguntinas recordará una referente a la guerra de la independencia con un profundo conocimiento de los archivos napoleónicos o su interesantísima charla sobre Santa Hildegarda.

Yo lo recordaré siempre como persona respetuosa que merecía todo respeto, de una exquisita cortesía y muy lejano del afán de protagonismo que nos caracteriza hoy día y uno de esos católicos prácticos que tanto apreciamos en nuestra tradición. En nuestro cementerio seguntino tenemos a otro conciudadano a la espera de la resurrección.