La Plazuela en las redesVideos de La Plazuela

Esta es la pregunta que cualquier persona se haría si, de un día para otro, todas las bomberas y bomberos forestales de Castilla-La Mancha decidieran colgar sus uniformes y sus cascos amarillos, y renunciar en bloque a su trabajo. “¿Por qué iban a hacer eso?”, diréis. Muy sencillo, por las pésimas condiciones laborales. Porque las bomberas y bomberos forestales denuncian cambios de turnos continuos y elevada carga de trabajo para atender emergencias. Porque tienen centros de trabajo sin agua, sin luz y sin vestuarios, y se ven obligadas a regresar a sus hogares con los equipos impregnados de sustancias tóxicas y cancerígenas. Porque el material y la maquinaria que utilizan en la extinción de incendios es a veces insuficiente o está obsoleta. Porque cuando se inició la campaña de 2026, el 1 de junio, solo el 44 por ciento del operativo de los retenes de Castilla-La Mancha se hallaba en activo. Porque se trata de un trabajo mal pagado y que que implica un alto riesgo: sufrir quemaduras de distinto nivel de gravedad que incluso provoquen la muerte; tener estrés térmico al trabajar en los días con más calor del verano, sumado al calor del fuego o al calor residual de las zonas quemadas, o sufrir asfixia por inhalación de humo… Y estos son solo unos pocos de los casi treinta riesgos laborables críticos a los que se exponen las bomberas y bomberos forestales y que enumeran los sindicatos.

Llegada al Alto Rey de la Marcha por la Sierra Norte, bajo el lema «Bomberas forestales en lucha en defensa de nuestro territorio», el domingo 25 de octubre.

 

Por todo ello y para solidarizarse y compartir con la gente de la Sierra Norte de Guadalajara sus vivencias durante y después del mayor incendio de este verano, y poner énfasis en la restauración de las zonas afectadas, las bomberas y bomberos forestales organizaron una marcha desde La Mierla hasta la cumbre del Alto Rey. En total, entre el viernes 23 y el domingo 25 de octubre, han recorrido 75 km en compañía de vecinas y vecinos de los municipios afectados por el incendio que arrasó 35.000 hectáreas.

Vista, desde el Alto Rey, de una de las zonas arrasadas por el incendio de La Mierla.

El recorrido ha pasado por Muriel, Santotis, Semillas, Villares de Jadraque y Prádena de Atienza para, desde allí, realizar la última etapa con la subida al Alto Rey. Allí, dos bomberas forestales han agradecido a los habitantes de esos pueblos y de la comarca su extraordinaria acogida y luego han leído un comunicado. En él se piden mejoras en las infraestructuras y los servicios, y que se tomen medidas contundentes con el fin de que los dispositivos estén más profesionalizados.

Rueda de prensa y lectura de un manifiesto reivindicativo por dos bomberas forestales de Guadalajara en el Alto Rey.

 

La jornada del domingo ha terminado con una asamblea informativa y participativa en Bustares y una comida popular.

Mesa redonda de bomberos y bomberas forestales de Madrid y Guadalajara y asamblea participativa en Bustares.

 

Este es el comunicado que ha sido leído en el Alto Rey:

COMUNICADO POR LA DIGNIDAD DE LAS BOMBERAS Y BOMBEROS FORESTALES Y LAS ZONAS RURALES

Los peores incendios de la provincia de estos últimos años han sido en la Sierra. En 2022 el incendio de Valdepeñas, que amenazó a esta población, a Tortuero y a Alpedrete, quemando más de 3.000 ha. En 2024, el incendio de rayo en Cantalojas, cuya extinción se complicó más de lo previsto al inicio y que quedó a muy poca distancia del Hayedo de Tejera Negra, el corazón del Parque Natural. En 2025, las 3.000 hectáreas de ecosistemas de alta montaña únicos en la región, del entorno del Pico del Lobo, con la mayoría de medios ya desactivados, incluidos los retenes de la zona. Y, finalmente, la catástrofe que hemos sufrido este año en el incendio de La Mierla.

Como hoy estamos aquí, reivindicando mejoras en la prevención y extinción de incendios, pero también reivindicando la Sierra y recordando lo sucedido en este incendio, no podemos dejar de contar la situación en que se encuentran los medios de la zona, que ejemplifican lo que sucede en el resto de medios de la provincia de Guadalajara. En Condemios, donde debería haber una patrulla y un camión, la patrulla ha estado inoperativa todo el verano en un turno, y con una sola persona en el otro turno. En el camión han llegado a estar solo tres personas durante gran parte del verano, de las cinco que deberían ser. El retén de Cogolludo ha tenido el camión averiado buena parte de la campaña. En Montesclaros tienen desde hace años un camión que no es todoterreno, con el que no pueden entrar en muchas de las pistas. En Villares-Las Minas estos dos últimos años han recortado un helicóptero de transporte de personal, y han recortado a cinco bomberas por turno, de las diez que había en su día. Además, en esa base han eliminado el puesto de mantenimiento de aeródromo, figura indispensable que, entre otras labores esenciales, se encarga del repostaje del retardante amónico (ese líquido rojo que descargan los aviones), que facilita muchas operaciones en el terreno y con el que no podemos contar en los incendios de aquí.

Todos los incendios mencionados han sido detectados por la vigilancia fija, desde las torres. Esta campaña, buena parte de la Sierra ha estado ciega durante el 50 por ciento de los días, porque no han cubierto las torres de Mojón Cimero y Torreminaria adecuadamente. Esto no es la ciudad en la que toman estas decisiones, aquí no hay gente por todas partes para llamar al 112, hablamos de sitios recónditos y de altísimo valor natural, donde la detección temprana es especialmente necesaria porque la orografía y los accesos siempre dificultan la respuesta. Con este panorama de medios, y con 35.000 hectáreas calcinadas en 2026, esta misma semana se conocía que la empresa pública GEACAM quiere eliminar para el próximo verano Torreminaria, ubicada en el Parque Natural y que vigila, entre otras zonas, la cuenca alta del Sorbe y el Hayedo de Tejera Negra.

El año pasado la Junta y GEACAM se lucieron eligiendo el lema “No pasa nada hasta que pasa”, apelando a la responsabilidad ciudadana, pero ¿dónde queda su responsabilidad? No pasa nada porque recorten, hasta que pasa.

Este año, su lema es “La prevención salva”, de nuevo apelando a la responsabilidad individual e ignorando la suya. ¿De qué manera han prevenido ellos este incendio? ¿Recortando en bomberas forestales? ¿Recortando en tiempo de activación de los medios? ¿Despidiendo a buena parte del dispositivo tras la campaña y dejando a muy pocos compañeros para trabajar el monte en invierno?

Necesitamos un dispositivo en el que todas las bomberas trabajemos todo el año.

Nuestras reivindicaciones son fruto de una situación laboral cada vez más insostenible: recortes de personal, ausencia de estabilidad laboral, entre otras, cuyas consecuencias se reflejan no solo en la degradación del dispositivo, sino en la creciente falta de eficacia y seguridad, tanto para las propios trabajadoras y trabajadores, como para el entorno natural y la ciudadanía que se pretende proteger.

Fin de la jornada solidaria y reivindicativa con una comida popular en Bustares.

 

Ediciones de La Plazuela - El Afilador

¡Nuevo!
Agotado