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Hablábamos hace unas semanas de cómo la economía internacional, sustentada por los Estados del mundo rico independientemente de los gobiernos de turno, tanto da socialistas que cristianos que liberales que de derecha o de izquierda, está bloqueando que se fabriquen vacunas mediante el control de las patentes.

Hablábamos hace unas semanas de cómo la economía internacional, sustentada por los Estados del mundo rico independientemente de los gobiernos de turno, tanto da socialistas que cristianos que liberales que de derecha o de izquierda, está bloqueando que se fabriquen vacunas mediante el control de las patentes. La escasez de vacunas no es un fenómeno natural ni inevitable sino una consecuencia lógica de cómo se entiende el funcionamiento del mundo, léase el funcionamiento del Capital.

Desde que escribí el anterior artículo se han hecho públicos dos datos que me gustaría reseñar pues apuntalan las tesis en él formuladas. El primero es que según el estudio más detallado hasta la fecha la vacuna de Astra – Zeneca, la estrella en Europa, ha sido pagada en un 97% por fondos públicos (1), (2). Los ciudadanos europeos hemos pagado la práctica totalidad de la investigación y el desarrollo de la misma. Estoy seguro que en estudios posteriores se demostrarán resultados similares para el resto de las vacunas…. que ahora se consideran “privadas”. El segundo es que 170 premios Nóbel han solicitado levantar las patentes para hacer frente al coronavirus (3). ¿No querían expertos? Pues ahí tienen una pila de ellos y no se mueven ni un milímetro. Será que a los expertos sólo hay que escucharlos cuando dicen lo que uno quiere oír.

Esas mismas lógicas del Capital de las que hablábamos provocan en Europa y en todo el mundo “desarrollado” que no se pueda actuar eficazmente contra la pandemia y que nos veamos abocados a una cronificación del problema por no poder emplear medios contundentes para controlar el virus. Como la economía es la que manda y es a la que sirven nuestros gobernantes, y ella determina que la máquina en ningún caso puede parar, nuestro destino es sufrir ola tras ola entre aperturas parciales, toques de queda y limitaciones al movimiento que nunca son eficaces para detener el virus pero nos obligan a vivir en un estado de excepción permanente. Nos hemos acostumbrado tranquilamente a que en España mueran cada día 150 o 200 personas por coronavirus. La prioridad de Occidente es que la economía siga rodando, cueste lo que cueste.

Pero no en todo el mundo se deja que las leyes económicas causen la muerte de miles y miles de personas, tanto por la negación de las patentes como por la protección a su propia población. No en todo el mundo la economía es el primer criterio. Hay países que han cortado de raíz la pandemia y que siguen con la normalidad verdadera, no con este eufemismo grotesco que sufrimos cada día. China, Taiwan, y algunos otros países en los que todavía queda algo llamado sociedad. Y me quiero referir a un caso particular.

Hay una isla en el Caribe, ejemplo curiosamente olvidado en esta pandemia, que nos puede dar unas cuantas lecciones. En Cuba han muerto, después de un año de infecciones y tres olas de coronavirus, 547 personas de una población de 11 millones. 50 muertes por millón, utilizando un dato estadístico que emplearé a partir de ahora a efectos comparativos. En España llevamos 77.364 muertos cuando escribo esto, que suponen 1646 muertos por millón. En Francia 1520 muertos por millón, 1955 en Italia, 1910 en Reino Unido, 975 en Alemania, 1735 en Estados Unidos….. Muchos días han muerto en España más personas que en Cuba durante el último año por coronavirus. Para hacernos una idea, si tuviésemos los mismos datos que Cuba, corregidos en base a la población, en España hubiesen muerto en total, durante toda la pandemia, 2350 personas. ¿Cómo es posible? Repito los datos por si no están claros: en España 77000 muertos en 47 millones; en Cuba 550 muertos en 11 millones. No se puede decir que no vivan en la calle, como en los países mediterráneos; no se puede decir que no tengan movimientos internacionales, la contribución del turismo al PIB de España y de Cuba son similares (12 % España en 2019, 10 % en Cuba). Lo que sí se puede decir es que el sistema de salud cubano ha demostrado darle mil vueltas al español, ese que creíamos el mejor del mundo, y al de la mayoría de los países europeos. Nuestro sistema de salud, y el de media Europa, lleva años asolado por la precariedad, la baja consideración social de sus integrantes, pese a tanto aplauso, y la privatización creciente que dura ya décadas. Que el de Cuba era el mejor de todo el continente americano ya se sabía, pero ahora se ha visto lo que una sociedad puede hacer con poco: poner un sistema sanitario de una pequeña isla caribeña al nivel de los más avanzados del mundo. Es importante lo de “una sociedad”, porque Cuba lo sigue siendo; no la suma de individualidades egoístas que aquí llamamos sociedad.

Cuando empezó la crisis sanitaria del coronavirus Cuba la cortó de raíz. Se pararon al instante todos los vuelos internacionales, una decisión que aquí costó semanas y que se levantó demasiado pronto, a todas luces. Ya se sabe, por el bien de la economía. Cuba se paralizó totalmente y nadie pensó en “salvar el verano” ni “salvar las navidades” ni abrir nada que no fuese estrictamente necesario. Esas decisiones pensando en la salud y no en los negocios han conseguido que Cuba se encuentre entre los países del mundo que mejor están sorteando este vendaval. Unido, claro, a un sistema sanitario que ha podido hacer frente a la pandemia. En Cuba hay 752 médicos por cada 100.000 habitantes. En España 387. Aquí se dejaba morir a los ancianos en las residencias para no saturar el sistema público. En Cuba el sistema público es el único que hay, y fue capaz de absorber el 100% de los casos.

Cuba está desarrollando 5 vacunas. Dos de ellas ya se encuentra en fase III, la última antes del suministro generalizado, con estudios en grandes poblaciones, y va a constituir la primera vacuna de América Latina. Argentina, con 5 veces más de PIB, Chile, con 3 veces más, Brasil con 18 veces más ni siquiera lo intentan. Otras dos vacunas cubanas están en fase II y otra en fase I. De la más avanzada, “Soberana 02”, el país está listo para producir con tecnología nacional, sin empresas mediante y con un embargo encima, 100 millones de dosis. 11 millones para sus propios habitantes y el resto…..¿lo adivinan?, pues sí, para distribuirlas en países pobres. La vacuna española más avanzada (recuerden: el mejor sistema sanitario del mundo), del CSIC, está dando buenos resultados…..en ratones. Es decir, que ni siquiera está en fase I sino en ensayos preclínicos. España tiene un PIB 14 veces superior al de Cuba, así que por dinero no será.

Los que piensan que Cuba es una horrible dictadura sanguinaria suelen presentar al menos una de estas dos características: nunca han estado allí (salvo quizás en alguna playa de Varadero) y sus fuentes de información sobre la isla son la tele, El País, El Mundo, ABC o La Razón. Es decir que no conocen la situación de primera mano y sus fuentes están algo sesgadas, por decirlo suavemente. Les propongo un experimento de alto riesgo: descárguense ustedes los informes de Amnistía Internacional de Cuba, España y Estados Unidos; y luego ordenen esos países respecto al cumplimiento de los Derechos Humanos. Se van a llevar una sorpresa de aúpa. Aunque Amnistía Internacional ya se sabe, son de esos expertos que cuando critican los desmanes en Venezuela, que los hay y muchos, son una organización de referencia, pero cuando critican las torturas en España, que también las hay, son unos izquierdistas exagerados. Expertos, ya sabemos….

Si buscáis “dictadura cubana” en medios españoles e iberoamericanos aparecen 17700 resultados en Google, pese a que la Unión Europea no reconoce a Cuba como una dictadura. Si buscáis en los mismos medios “dictadura saudí” aparecen 370 resultados, pese a que Arabia Saudí es una dictadura plena reconocida por todas las instancias internacionales. Así nos informan.

Cuando la sociedad de Cuba elige entre economía o salud elige salud. Mientras aquí tenemos metida en el ojo la viga de la dictadura del capital, que no tiene empacho en tomar decisiones que causan la muerte de millones, sólo vemos la paja en el ajeno y llamamos dictadura a un país que supera en todos los índices internacionales (asistencia sanitaria, educación, esperanza de vida, seguridad pública, población carcelaria…..) a, por ejemplo, Estados Unidos. Pero no sólo es una cuestión técnica sino ética. ¿Les parece razonable un mundo que no permite la vacunación de los desfavorecidos si no adquieren la vacuna al precio de mercado? Y nosotros somos los que respetamos los derechos humanos, of course, por expresarlo en la lengua del Imperio. Europa ha elegido la economía frente a la salud. Y da vergüenza ajena escuchar sus grandilocuentes discursos. Cuba, callando, ha elegido salud.

A lo mejor antes de que me llegue mi dosis de los camellos internacionales me acerco a Cuba a ponerme la Soberana (y no, no me voy a quedar allí aunque les pese señores), pues han declarado que cuando esté disponible se la pondrán a todo el que llegue a la isla sin importar país de procedencia ni ingresos personales. Como tenga que esperar a la española…

Isato de Ujados

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1 https://www.theguardian.com/science/2021/apr/15/oxfordastrazeneca-covid-vaccine-research-was-97-publicly-funded

2 https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.04.08.21255103v1.full.pdf

3 https://peoplesvaccinealliance.medium.com/open-letter-former-heads-of-state-and-nobel-laureates-call-on-president-biden-to-waive-e0589edd5704

 

Ver primera parte del artículo: ¿Economía o salud? Un debate resuelto (1 de 2)

 

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