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«Cuando una sociedad se corrompe, lo primero que se gangrena es el lenguaje. La crítica de la sociedad, en consecuencia, comienza con la gramática y con el restablecimiento de los significados» Octavio Paz en "Postdata".

Se leía hace unos días en un titular que, al parecer, estamos en 'cuatridemia'. Si la enfermedad epidémica es la que corre veloz sobre el demos, que es el pueblo, la gente, la ciudadanía, y la enfermedad pandémica es la que afecta o amenaza al conjunto, a toda la población, hemos de concluir que la 'enfermedad cuatridémica' tiene que ser la que ataca a cuatro mal contados... o bien la que "se pasa cuatro pueblos". Esto por intentar rascar algo que respete alguna norma a la zafia derivación, y dicho aparte de que 'tetrademia' hubiera quedado más redondo, más "técnico", más intimidante, más resultón. Que ni para vender la moto, en definitiva.

Ya sabemos que la prensa no está en sus horas más altas. Si Larra o Camba levantaran la cabeza no la reconocerían, por no hablar de aquel íntegro Zola, maltratado a causa de sus principios. El gremio actual de 'iunctores litterae' fracasa especialmente en temas de ciencia. No es de ahora, es un mal viejo en esta nuestra Españeta de la que seguimos sin librarnos, ya ve usted, Don Carlos (Rojas). Pero desde que con la pandemia, aquella sí, se puso de moda lo de los 'expertos', la cosa no ha hecho más que hincar pala y pico en el fondo del hoyo.

"Paul Alexis leyendo un manuscrito a Émile Zola" Cézanne, 1870.

Hacer leña del árbol podrid... digo caído, el de los medios de aturdimiento de masas, que solo los más condescendientes insisten en respetar a estas alturas, sería la parte más fácil. Además de estar ya casi todo dicho. Pero podríamos seguir en un listado interminable de personajes, colectivos, instituciones, individuos, figurantes, vendedores, antilíderes, compradores, despistados, aprovechantes, odiantes, odiosos, y un largo etcétera. Empezando por los conceptos. Confusos, malintencionados, arrojadizos, señuelizados, señalizantes, transmutados, contrainteligentes, despreciados, embaucadores, vacíos, engañabobos, inanes, ausentes. "El conceto" es lo que importa, que diría aquel mafioso 'amateur' dirigido por Juanma Bajo, tan españeto.

Pero estoy hablando en serio. La cosa se nos ha ido de las manos. Los españetos que dominan el panorama nos han arrinconado. Todo de arriba a abajo, por supuesto, como en los viejos tiempos. Es tal la extensión y profundidad del mal que seguramente habría que levantarse un día y no parar hasta escribir siete u ocho volúmenes solo para acotar el problema. El sistema supuestamente exhaustivo de un Hegel o los cerca de 100 libros publicados en su vida por Heidegger se quedarían cortos. Un Mario Bunge, como estos pero sin galimatias ininteligibles de relleno y para aparentar, tardó quince años en hacer su "Tratado de filosofía básica", un monumento al esfuerzo en el acotamiento sin salirse en ningún momento del puro sentido común. Si Don Mario hubiera intentado un "tratado avanzado" seguramente no hubiera tenido tiempo a pesar de vivir hasta los 101 años. Quizá debamos perder la esperanza de que alguien acabe por entender el conjunto, cada vez más enrevesado y extenuante, para que nos lo sintetice. Es posible que se hayan salido con la suya. Pero lo que si es seguro es que, sin aclararnos al menos con lo básico, estamos en sus manos.

Solo por poner algún ejemplo, ahí va una lista recopilada en medios y voceros de palabras que se usan mal, que se tergiversan o que se esgrimen sin creérselas el vendedor de turno, cuando no directamente carecen de significado real en la cabeza del ignorante espetador (el que las espeta). La ignorancia campando, a modo de "muchidemia", o mejor "poquidemia" ya que arranca en los pocos, siempre, esos que nos desbaratan, otra cosa es que los pueblos acaben por adoptar la religión de sus reyes, reyezuelos de mafias en este caso nuestro, y también de taifas, que esa es otra. Creo que lo dijo Antonio Machado porque de él tengo apuntada la cita, pero no consigo encontrar la referencia ahora: "el problema de España es que se estudia poco". Y mal. Algunos escriben libros, eso sí.

Ahí va, sin orden concreto, una lista no exhaustiva referida a uno de los campos semánticos más manoseados, con añadido de algún concepto correcto a modo de contrapeso, no usado mediáticamente; sólo enumero, como lista de comprobación: monarquía, república, monarquía parlamentaria, monarquía constitucional, república constitucional, autocracia, oligocracia, democracia, aristocracia, totalitarismo, representación, representatividad, separación de poderes, división de funciones, independencia judicial, sociedad civil, sociedad política, poder legislativo, poder ejecutivo, poder judicial, función judicial, poder, potencia, democracia representativa, democracia directa, plebiscito, referéndum, derechos, libertades, derechos fundamentales, libertad colectiva, libertad política, constituyente, constitucionario, proceso constituyente, periodo constituyente, insurrección fundante, libertad constituyente, constitución, carta magna, carta otorgada, ley fundamental, tribunal constitucional, órgano constitucionario, régimen de poder, sistema político, estado, federación, confederación, ideología, derecha, izquierda, fascismo, comunismo, socialismo, anarquismo, liberalismo, ultraderecha, socialcomunismo, equidistante, independiente, republicano, primera república, segunda república, transición, reforma democrática, ruptura democrática, partido político, partido civil, partido estatal, partitocracia, nación, nación histórica, nación cultural, nación étnica, nación política, sujeto político, sujeto constituyente, nación subjetiva, nación objetiva, supremacismo, imperialismo, nacionalismo, nacionalismo defensivo, nacionalismo agresivo, estatalismo, patria, país, territorio, población, pueblo, ciudadano, individuo, individualismo, individualización, individuación, colectivo, colectivismo, mandatario, mandato, mandante, mandato imperativo, diputado, representante, consejero, cortesano, parlamento, cortes, investidura, posesión, proclamación, soberanía, soberano, soberanía popular, bien general, elección, votación, mayoría, minoría, interés general, reparto, casta, clase, corrupción, corrupción sistémica, corrupción como factor de gobierno, golpe de estado, leyes habilitantes, golpe a la nación, revolución, revolucionario, conservador, reaccionario, consenso, pacto, coalición,...

Muchas de las citadas se usan como arma arrojadiza con manifiesta tergiversación de su significado. A menudo como un cascarón vacío con el único propósito de establecer conexiones subconscientes. Y cuando se defiende algún pretendido concepto, sin creer un ápice en su verdadero significado, ni en el ficticio. Otras llevan una carga semántica adicional a la necesaria o bien son inventadas mezclando varios señuelos o bien suponen en el sistema vigente funciones y propiedades ajenas a aquellas para las que fueron creadas o bien se intercambian maliciosamente tomando el significado de otra adyacente. Las no mediáticas citadas se ocultan bajo la alfombra para no levantar ninguna liebre. Siempre con el mismo propósito, que es el de seguir explotando el sistema, seamos correctos, el régimen, con muy poca o ninguna consideración hacia el común de los mortales, siempre ajenos al juego. "Del error se sale, de la confusión no", no cesaba de repetir D. Antonio García-Trevijano. En la confusión nos hallamos, y buena parte de culpa la tiene un uso fraudulento del lenguaje por aquellos a los que les va tan bien que en ella sigamos nadando. Ellos, sí, ya saben: los más españetos de todos, por muy revestidos de oropeles que se nos muestren, algunos bastante literalmente. Necesitamos un manual, no de ocho volúmenes, sino de pocas páginas estrictamente necesarias, todas fácilmente inteligibles, que nos sitúen en el mapa de los conceptos correctamente. Para entender bien donde estamos necesitamos una crítica a la totalidad, exhaustiva y a la vez analíticamente aguda. Pero antes de que alguien nazca que tenga capacidades, formación y tiempo para eso, debemos aclararnos con lo básico. Porque la manipulación y la dominación empiezan, siempre, siempre, siempre por el lenguaje. Y porque andamos ya escasos de tiempo. Por tanto, me atrevo a cerrar con un consejo, o más bien un deseo: estudien menos a los Hegel o a los Nietzche y más a los Maquiavelo, a los Trevijano o a los Bunge. Necesitamos una crítica total nacida del sentido común. Pero para acercarse a eso es fundamental alejarse antes de los tramposos y empezar a llamar al pan, pan, y al vino, vino.

4 comentarios

  • Julio, me ha recordado tu artículo el diálogo de Humpty Dumpty con Alicia en “Alicia a través del espejo”:
    —Cuando yo uso una palabra —insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso— quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos.
    —La cuestión —insistió Alicia— es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
    —La cuestión —zanjó Humpty Dumpty— es saber quién es el que manda..., eso es todo.”

  • Sin olvidar que esas palabras mal usadas según sus rectos significados, ya sea por seguir una norma o consigna, ya por la rastrera ignorancia de toda la vida, también actúan por acumulación.

    Ante el alud de términos es imposible responder. Porque no hay capacidad humana (física o mental) para desatar el lío de esa madeja.

    No sabe de la que se libró Alejandro Magno al cortar ese (visto desde aquí) manejable nudo Gordiano.

    • Los mortales comunes resistimos por intuición, en cualquier charla común queda en evidencia. Pero nos tienen rodeados por tierra, mar y aire. El despliegue es exhaustivo, como nunca en la historia, y además cada vez más profesionalizado, sin duda cuentan con los mejores y, no solo eso, tienen a su favor el aparato legislador (esto daría para varios artículos, sobre las leyes que van calando poco a poco para facilitar un mayor control ciudadano, desde hace años, no es de ahora, son las menos publicitadas). Ante eso es difícil una defensa, se puede intentar individualmente, pero como sociedad estamos en sus manos ya que nos tienen exactamente donde quieren: divididos entre nosotros, en lugar de estar frente a ellos. Gracias por leer. Un saludo!!