¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.
(San Agustín)
I. SOBRE EL MISTERIO Y LA PARADOJA DEL TIEMPO
El tiempo es a la vez condicionante fundamental de la evolución de la vida humana y misterio extraordinariamente extraño. Los humanos sabemos que el tiempo está siempre presente en nuestras vidas, condiciona nuestro paso con el suyo, y nos precede, y asimismo permanece cuando dejamos de existir. Pero verdaderamente desconocemos su naturaleza, al punto que ni siquiera sabemos si es el tiempo el que pasa (tempus fugit) o si en realidad somos sólo nosotros los que pasamos.
Todo ello ha hecho siempre del tiempo objeto de especulaciones y teorías, desde la filosofía a la ciencia. En filosofía, las diferentes teorías que han tratado expresamente el tema del tiempo, desde la Grecia clásica hasta los pensadores contemporáneos, se han plasmado en modelos muy variados, lo que, como claramente señala José Ferrater Mora (en su Diccionario de Filosofía) hace imposible una presentación sintética de dichas teorías y por lo que solo cabe aquí indicar que para la mayoría de los pensadores el tiempo ha constituido un misterio a pensar y en muchas ocasiones una preocupación central de sus obras. En cuanto a la ciencia, cabe indicar que, según recuerda Stephen Hawking, su estudio debe partir, de un hecho básico, cual es que las leyes de la física no distinguen entre pasado y futuro, a diferencia de lo que sucede con el tiempo: la irreversibilidad esencial del tiempo rompe así radicalmente con la simetría esencial de las leyes de la física clásica; por ello, otro físico eminente, Arthur Eddington, creó para el caso un término propio y especial, la flecha del tiempo, que avanza siempre siguiendo trayectoria de sentido único, desde el pasado al futuro como sucede en la vida ordinaria. Pero ya en los comienzos del siglo XX, Albert Einstein, indicó, por el contrario, que (en el plano científico) en su opinión la distinción entre pasado, presente y futuro es una ilusión, y los científicos posteriores se rebelaron contra la concepción unidireccional del tiempo construyendo sorprendentes teorías basadas en toda clase variantes distintas de la citada flecha. Pero ahí radica, en este ámbito, precisamente lo que el científico Ilya Prigogine ha calificado como la paradoja del tiempo: el radical contraste entre la concepción del tiempo en la física moderna y la experiencia cotidiana de su carácter irreversible para los seres humanos. Cabe resumir así que si bien el tiempo es ciertamente un misterio extraño de la vida humana, también es, al menos en grado de cómplice, un extraordinario inductor o constructor de teorías filosóficas y científicas.
II. CINE Y TIEMPO
La digresión anterior solo pretende recordar el carácter misterioso del tiempo para mejor situar así su fundamental papel y peculiar complejidad también en el campo de la cinematografía. Pues si hablamos del cine –mezcla, como se sabe, de arte e industria– recordemos que para denominar las películas se emplea en terminología anglosajona el término motion pictures:imágenes en movimiento; o, alternativamente, eslabones temporalmente secuenciados de las cadenas que son finalmente las películas. Como es sabido, el cine, ha cuidado siempre el uso económico (digamos, vulgar) del tiempo en cuanto a su proceso industrial, comenzando por el proceso de rodaje de las películas que es industrialmente dinero, como bien saben antes que nadie los productores de las cintas, y cabe resaltar, además, que los directores cuidan de modo muy especial el proceso de montaje de las películas, aspecto nuclear de la realización, y en el que el ritmo narrativo que quiere marcar el director viene expresado entre otras cosas, fundamentalmente, por el uso del tiempo narrativo. Hablando ya más en general, el concepto usual del tiempo en el cine, al igual que en la vida ordinaria, tiene un sentido normal único, concordante con la idea de flecha del tiempo, divisoria esencial entre el pasado y el futuro: así las películas, en definitiva, avanzan solo de principio a fin, y no de ninguna otra forma. El tiempo, en definitiva, constituye un elemento básico de la construcción de las películas, hechas de tiempo al ser pensadas y narradas en el tiempo al ritmo de avance de la flecha.
Pero también la imaginación de los creadores ha llevado a menudo a complicar, variar y jugar con la alteración del sentido de la flecha del tiempo: partiendo de los más sencillos que presentan un uso lineal y aparentemente claro, pero rígidamente predeterminado (sometida la narración a la fuerza inapelable del destino), el cine es rico en ejemplos de películas basadas en variados y a menudo complejos juegos de tiempo. Los resultados artísticos obtenidos de las películas respectivas son muy variados: en no pocas ocasiones presentan, hablando en términos generales, una tendencia al exceso de fantasía, con saltos narrativos no bien explicados y efectistas; sin embargo, el talento de guionistas y directores ha conseguido no pocas películas con resultados artísticos interesantes o incluso excelentes, obras que son así siempre recordadas por los aficionados al cine.
Para ilustrarlo, se ofrece a continuación una pequeña muestra de películas basadas expresamente en juegos temporales, cintas que en su mayor parte son de indudable calidad. Se han agrupado según las características de dichos juegos, dando sus títulos español y original, director, año de realización y muy breve mención o apunte valorativo; señalando para quien no conozca algunas de las cintas que las mismas cintas figuran normalmente en las plataformas habituales e disponibles (y también varias de ellas pueden ser vistas gratuitamente en la red, en su versión original o en versión española).
Última imagen de la película “El planeta de los simios” (1968)
III. EL DESTINO VIAJERO: películas en las que el destino es el motor esencial que guía de forma rígida e inapelable la trayectoria narrativa temporal unidireccional y en la que a lo largo de un viaje se juega la suerte de los protagonistas. Ejemplos relevantes son: Desvío (Detour) (E.G. Ulmer, 1945): donde un destino implacable destruye de forma insospechada al protagonista a lo largo de un viaje. Thriller extraño e impactante, considerado actualmente de culto, realizado con limitados medios por un gran director. Con la muerte en los talones (North by Northwest) (A. Hitchcock, 1959): un hombre cambia positivamente su destino en un largo viaje tras ser confundido con un espía. Una magistral comedia de aventuras en la mejor línea clásica del cine de intriga del director.
IV. EL BUCLE DEL TIEMPO: la flecha del tiempo registra un bucle intermedio en el que el pasado irrumpe en la trayectoria argumental modificando su final. Dos muestras: Retorno al pasado (Out of the past) (J. Tourner, 1947): tras enderezar anónimamente su vida, un detective cae en poder del gangster para el que antiguamente trabajó. Una muy compleja intriga de crímenes, dura y romántica a la vez, y admirablemente realizada. Una historia de violencia (A History of Violence) (D. Cronemberg, 2006): el pasado oculto de un hombre anodino irrumpe inesperadamente en su vida. Un gran drama, intenso y violento, con una oscura reflexión sobre los avatares del destino personal.
V. VIAJE AL PASADO: por diferentes medios, los protagonistas vuelven a un tiempo anterior para modificarlo, con riesgo de destruir su vida. Dos cintas interesantes son: Retorno al futuro (Back to the Future) (R. Zemeckis, 1985): un joven viaja al pasado de sus padres intentando resolver problemas para poder llegar a existir. Una comedia muy imaginativa, hábilmente realizada con ritmo vertiginoso; en su momento muy famosa. En algún lugar del tiempo (Somewhere in Time) (J. Szwarc, 1980): un hombre consigue volver al pasado psicológicamente para buscar a una mujer de la que estuvo enamorado. Película asimismo famosa, intensamente romántica, aunque de factura algo irregular.
VI. VIAJE AL FUTURO: películas en las que, por el contrario, asimismo y tal como su nombre indica, se supone un escenario de ciencia-ficción, en un tiempo futuro, al que los personajes, por distintos medios, se desplazan, corriendo también diferentes riesgos: El planeta de los simios (Planet of the Apes) (F.J. Schaffner, 1968): un astronauta llega a un planeta del futuro donde los simios dominan a los humanos. Una gran cinta de ciencia-ficción política, muy bien ambientada, y que cuestiona el destino de la tierra. Los pasajeros del tiempo (Time after Time) (N. Meyer, 1979): el escritor H.G. Wells viaja al futuro con su máquina del tiempo para capturar a Jack el Destripador. Un argumento original y atractivo, aunque de realización algo plana.
Señalemos por último un film reciente que presenta un difícil ejercicio de imaginación y una compleja fábula moral sobre el sentido de la vida humana:
VII. INVERSION TEMPORAL: la vida del protagonista avanza en sentido de retroceso desde su nacimiento como un hombre viejo hasta llegar a su final de muerte como bebé. El curioso caso de Benjamin Button (The curious case of Benjamin Button) (D. Fincher, 2009): basada en un cuento de F. S. Fitzgerald, cinta realizada con acierto y buen pulso.
Esta corta muestra pretende solo dar cuenta del gran interés del cine de todas las épocas por los secretos y misterios del tiempo, especialmente al desbordar su carácter unidimensional a fin de engrandecer su sentido artístico para los espectadores.
Santiago Cardenal