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Diego Moreno y Manuel Lafuente

Entrevista a Manuel Lafuente y Diego Moreno, autores del libro “Sigüenza, 1808-1815. El manuscrito que narra la guerra de la Independencia en Sigüenza”. El libro está editado por La Plazuela.

¿Cómo surge la idea del libro?

Diego Moreno: Estaba buscando en el archivo municipal documentos de las tierras y los campos de Sigüenza, vi el manuscrito, lo leí y no le di más importancia. Como ya se había escrito sobre la guerra de la Independencia en Sigüenza, supuse que ya estaba estudiado ese escrito. Está fechado en 1816, los historiadores que han estudiado la guerra de la Independencia en Sigüenza examinaron las actas municipales de 1808 al 1814 y no llegaron a 1816, con lo cual ese manuscrito de 40 páginas estaba allí perdido.

Lo pusimos en valor cuando en 2011 la Asociación de Amigos del Archivo Histórico de Guadalajara daba unas conferencias aquí en Sigüenza y José María Sánchez de Toca, historiador y militar, me habló de la historia de Sigüenza. Y no mencionó historias que yo había leído. Se lo comenté, fuimos al archivo, leímos el documento entero, él lo transcribió, y le dije que escribiera sobre él. Me contestó: “Eso es cosa tuya, tú lo has descubierto y tú lo tienes que publicar”. Luego leyendo archivos históricos digitalizados en hemerotecas, todo lo que iba saliendo de la guerra de la Independencia lo iba recopilando en una carpeta.

En 2012 coincido con Manolo Lafuente en un curso del Archivo Histórico de Guadalajara sobre cómo buscar documentación en los archivos, nos sentamos juntos, empezamos a hablar, y le paso la carpeta con lo que había recopilado, el escrito transcrito de Sánchez de Toca, más todo lo que tenía sobre la guerra de la Independencia. Desde el 2012 hasta ahora, él se lo ha currado, ha cogido bibliografía y ha rebuscado más en los archivos.

Manuel Lafuente: El grueso de la documentación me la facilitó él, yo he ido al Archivo Histórico Nacional para ver las cosas que no están digitalizadas. Hemos encontrado también algunas cosillas pero el grueso estaba digitalizado. He buscado bibliografía, biografías del general Hugo, de El Empecinado, historias más generales del siglo XIX en España para contextualizar el texto. En principio no teníamos muy claro de que fuera a ser un libro, leímos el texto del manuscrito y nos pareció una preciosidad porque realmente no solo históricamente sino también literariamente es muy bello.

La única referencia bibliográfica que había de la guerra de la Independencia en Sigüenza era un libro descatalogado de hace muchos años, uno que publicó Anales Seguntinos en 1984, de Laureano Otero. Y ojeándolo vimos que había hecho un buen trabajo de archivo del cabildo y del ayuntamiento pero no había tenido en cuenta ni la prensa histórica ni la biografía de El Empecinado (no había sido publicada aún). Viendo que faltaban cosas pensamos que quizá merecía la pena rehacer la historia entera y tratar a ver qué sale. Y nos tiramos a la piscina.

DM: Eso sin ser historiadores y sin ser escritores. A veces piensas que te metes en competencias que no son tuyas, pero al final te das cuenta que –con las pegas que pueda tener el libro– merece la pena.

ML: Se ha hecho con mucha humildad porque, como dice Diego, no somos historiadores, pero son cosas que hemos leído y a nosotros como personas curiosas nos han interesado, y suponemos que a la gente que le interese la historia de Sigüenza, les interesará también.
¿Cómo era la Sigüenza y los seguntinos en aquella época y cómo reaccionan ante la invasión francesa?

ML: El manuscrito que narra los sucesos de Sigüenza en ese periodo está totalmente sesgado como es de esperar, ya que se dirige al gobierno absolutista de Fernando VII, que había derrocado a los constitucionalistas, y muestra una Sigüenza totalmente pro-absolutista, anticonstitucional y antifrancesa. Eso lo tienes que tener en cuenta a la hora de valorar el manuscrito, lo que dice hay que contrastarlo. De todas formas, muestra una ciudad totalmente dominada por la iglesia y por la religión, como fue durante muchos años en los que el señor de la ciudad era el obispo. Había dejado el señorío hacía pocos años pero seguía siendo la fuerza viva de la ciudad. La iglesia en general es la que levanta al pueblo contra los franceses.

La figura de El Empecinado tiene un papel protagonista en vuestro libro, ¿qué relación tiene con Sigüenza?

ML: Sigüenza no tenía un ejército regular. Cuando venían los franceses, los saqueos y las ocupaciones de la ciudad eran constantes. La Junta, que se había creado en Sigüenza, ofreció a la guerrilla del Empecinado vestidos, alimentos, caballos, armas, si venían a Sigüenza él y sus partidas. Estuvo aquí unos tres años de 1809 al 1813. No tenía ninguna relación previa con Sigüenza, él era de Valladolid. Con el Ayuntamiento de Sigüenza tuvo, por otra parte, muchas peleas en la guerra de la Independencia porque no reconocía su autoridad. Luego echó raíces en estas tierras, en la época del trienio liberal volvió a estar por aquí. En un escrito decía que en muchos sitios le habían tratado bien pero en ningún sitio como en Sigüenza, y la despedida, que transcribimos en el libro, es muy sentida.

DM: Nos ha faltado averiguar la casa donde habitaba en Sigüenza, que estaba en la calle Villegas. Quizá las más importantes batallas en las que participó El Empecinado, que sucedieron en los alrededores de Sigüenza y que han sido mencionadas por otros historiadores, son la de El Rebollar y la de Guijosa (o del Otero) pero no estaba dicho exactamente donde sucedieron. Hemos localizado los lugares gracias a la investigación militar que hicieron al Empecinado por la pérdida en El Rebollar de 1200 hombres, y cualquier juicio, que se refleje en documentos, te plasma toda la zona, de donde vienen, de donde son, que hacen, te da una descripción detallada de donde se efectúo la batalla.

Hubo parte de la población que se declaró partidaria de José I.

ML: Hay una relación de seguntinos, que viene en el libro, que firmaron la adhesión a José I, lo que pasa es que la firmaron cuando la ciudad estaba ocupada por el ejército francés. No se sabe hasta qué punto fueron coaccionados o lo hicieron motu proprio. Yo creo –y eso se puede comprobar sobre todo a nivel nacional– que había una parte de la población que tenía motivos muy lícitos para estar a favor de José I que venía a modernizar el país tomando una serie de medidas. Es verdad que el ejército francés fue muy cruel y que a nadie le gusta que vengan los vecinos a ocupar tu tierra pero es que teníamos una monarquía muy desprestigiada, luego lo que nos vino después fue peor aún. Hubo gente, sobre todo los ilustrados, que apoyaron al nuevo rey ya que venía a modernizar el país, a quitar poder a la iglesia, a quitar aranceles, potenciar el comercio, modernizar a la agricultura.

DM: Se supone que hay gente en Siguenza que colabora con los franceses pero no sale quienes son, no hay juicios al respecto. También hay muchos que no firman ese acatamiento, o por principios o porque abandonaron la ciudad. Cuando venían los franceses, la ciudad se quedaba semidesierta.

ML: Había gente que se pasaba de un bando a otro, había muchos apellidos españoles entre los mandos de las tropas francesas.

Se habla en el libro de un seguntino de nombre Vicente Sardina, uno de los lugartenientes de El Empecinado ¿quién era ese personaje?

ML: Era veedor (inspector) del gremio de la carnicería en el Ayuntamiento. El gobierno le firmó un salvoconducto como guerrillero.

DM: Tenía una partida propia, y cuando llega El Empecinado, se une a esa partida.  
¿Cómo fue el episodio en el que se destruyeron partes de la muralla de Sigüenza?

ML: La ocupación más larga de Sigüenza fue con la llegada del general Hugo, de junio a septiembre de 1812, él reforzó las murallas y fortificaciones que rodeaban la ciudad entera. Cuando abandonaron la ciudad, las tropas del Empecinado al llegar decidieron, conjuntamente con el Ayuntamiento, tirar parte de las murallas y las puertas para que los franceses no se volvieran a acantonar y hacer la ciudad inexpugnable.

DM: En el archivo sale la orden de que se tiren las murallas, las puertas, el palacio del obispo (el castillo) y los grandes edificios que puedan albergar a los franceses. Sin embargo al final no se tiran todas las murallas ni todas las puertas ni el castillo ni los grandes edificios. Se tira la Puerta Nueva, la Puerta de Guadalajara y la Puerta de Medina. Y tapian el pozo del castillo.

También se menciona el cuadernillo del guerrillero de Huérmeces, ¿de qué documento se trata?

DM: Un día hablando con el Capi de Huérmeces me comentó que había aparecido un cuadernillo de uno que luchó con El Empecinado. Era un diario de un guerrillero que actuó en la batalla del Rebollar. Lo cogieron preso y se lo llevaron a Francia, cada día habla del trayecto que hace, de paradas... Se pasa cerca de tres años llegando hasta Estrasburgo. Trabajó para el ejército francés haciendo labores de intendencia. Vuelve cuando lo sueltan.

ML: Cuando el libro estaba en imprenta hemos descubierto en la Biblioteca Nacional Argentina un cuaderno de cuentas del Batallón de Voluntarios de Sigüenza, uno de los batallones que se formó aquí, sobre la intendencia, armas, relación de prisioneros, de las batallas, de los muertos, de los heridos. Algo podíamos haber sacado pero no llegamos a tiempo.

Viñeta

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