La Colonización griega de España dejó sus amplios conocimientos a los apicultores españoles, conocimientos que los griegos deben en su mayor parte a los trabajos de Aristóteles, quien pensaba que la miel cae del aire, como el rocío, a la hora que se elevan las estrellas y cuando el arco iris reposa sobre la tierra, las abejas recogen este rocío de miel. Ignoraban su origen. Aristóteles escribió mucho sobre las abejas en su obra zoológica, con observaciones bastante más exactas que las relativas al origen de la miel. La miel sigue siendo el edulcorante principal, se desconocía el azúcar. Los griegos afirmaban que la miel era el alimento ideal para vivir más años. Hipócrates, Galeno y otros médicos la recomendaban. Demócrito vivió 109 años, gran consumidor de miel, el poeta lírico Anacreonte vivió 105 años. Los atletas la tomaban como fuente de energía. Demócrito decía: “Emplead el aceite al exterior y la miel al interior”. En la “Ilíada” y la “Odisea” de Homero se cita la importancia de la miel, que formaba parte como principal ingrediente en todas las comidas. La ambrosía, alimento de los dioses, llevaba entre sus ingredientes polen y miel.
Ambrosía, la comida de los dioses en el Olimpo. (Nicola da Urbino 1530)
Jenofonte, en su “Anábasis”, narra la “Retirada de los Diez Mil”, regreso de los griegos a su tierra después de combatir en la batalla de Cunaxa (401 a.C.) cerca de Babilonia, luchando a favor de Ciro el Joven, quien disputaba el trono con Artajerjes II, su hermano. Ciro muere en la batalla y se produce la desbandada de su ejército, en su retirada llegaron a Trebisonda, en la actual Turquía, cerca del Mar Negro, allí en su búsqueda de comida encontraron un colmenar, donde tomaron con avidez sus panales, una o dos horas después de comer empezaron a comportarse como si hubieran perdido el juicio, sufrieron vómitos, diarreas y espasmos de modo que “los menos enfermos parecían borrachos y los demás furiosos y moribundos”, al cabo de varios días fueron recuperándose y pudieron seguir la marcha. La miel que habían consumido proviene de las flores de los rododendros, Rhododendrum ponticum y Azalea ponticum. Estas plantas producen un néctar que es tóxico para el hombre. Hay una confusión en cuanto a la toxicidad del néctar de los rododendros, la miel de los Rododendros de los Pirineos es apta para el consumo humano, la que es tóxica es la del Rododendro ponticum que se da en Asia, aunque a los dos o tres meses de cosechada pierde sus efectos tóxicos.
Busto de Aristóteles (Palazzo Altemps, Roma)
Pitágoras se alimentaba sólo de miel y pan, porque aumentaba la inteligencia y la longevidad. Entre las recetas culinarias que preparaban los griegos se encuentra el “Hyma”, que era un picadillo de carnes tiernas, queso rallado, cebolla, tomillo, pasas y vinagre, todo ello sazonado con miel. La “Hyposphagma” de Erasístrato, pasta de sangre, queso y miel, lo que sería como una morcilla de nuestras tierras. La “Oximiel” de los romanos se debe a los griegos, era una mezcla de miel y vinagre, se usaba en medicina y gastronomía. La “Hidromiel” se empezó a elaborar en Grecia, de allí pasó a Roma, donde se llamaba “Mulsa” o “Agua Mulsa”, sin fermentar, con dos partes de agua y una de miel, según Dioscórides, la tomaban los campesinos, y fermentada era un líquido alcohólico llamado “Methy”. Dioscórides utilizaba la miel mezclada con aceite como vomitivo contra los envenenamientos y para provocar la sudoración en las infecciones pulmonares.
Antonio Nicolás Ochaíta
Asociación de Amigos del Centro y Museo Apícola de Sigüenza