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Hay una tradición en el Sobrarbe, comarca del Pirineo Aragonés, que expresa que la primavera no llega hasta que florece la aliaga. Y podríamos aseverar que ocurre de igual manera en nuestra comarca y que, por tanto, la primavera no llega cuando dice el calendario sino cuando nuestros campos se llenan del bello amarillo de las aliagas florecidas.

Esta tradición se trasmite en la letra, escrita por Manuel Domínguez, en la evocadora canción “Primavera rondadora” de la Ronda de Boltaña.
……
¡Primavera, no tardes, mujer!
¡Rondadora, más que rondadora!
Todo un año soñando con volverte a ver;
no has llegado, y te vas otra vez.
¡Qué impaciente te espera el país
con un ramo de flor de aliagas!,
que, aunque es flor bien “punchuda” y no huele a jazmín,
es la nuestra, y nació para ti.
……
Aunque creo que es una planta bien conocida por todos, en este articulo intentaremos conocer algunas cosas más de nuestra protagonista.
La aliaga (Genista scorpius) es un arbusto espinoso papilionáceo de la familia de las leguminosas. Una de las características más peculiares de esta familia es que se asocian con un tipo de bacterias que se alojan en sus raíces y les permiten fijar el nitrógeno atmosférico. Sus semillas son tan ricas en proteínas y sus flores, simétricas y bilaterales, parecen mariposas, por este motivo se les conoce como papilionáceas.

Arbusto muy ramificado, de 30 a 130 cm, con las ramas espinosas; tallos terminados en una espina muy fuerte; hojas alternas, pequeñas; flores con cáliz rosado y corola amarilla; fruto aplanado, con los márgenes gruesos y 1 a 7 semillas.

Es una planta xerófila, es decir, que habita en lugares secos y por tanto aguanta bien los periodos de sequía y es bastante resistente a los fríos. Por este motivo la aliaga reprime su crecimiento y adopta esa forma redondeada, y además para evitar la excesiva evaporación muchos de sus brotes y hojas se enduren formando espinas.

El nombre de aliaga proviene del mozárabe alyiláqa, y el nombre mozárabe a su vez proviene del árabe clásico alǧawlaqah. Mientras que su denominación científica Genista scorpius proviene del latín. Genista significa yerba común y scorpius significa escorpión, probablemente recordando los dolorosos pinchazos que producen sus espinas.

La flor de la aliaga.

Esta planta tan nuestra posee distintas propiedades y en tiempo pasado fue utilizada como cardiotónica, diurética, vasoconstrictora, hipertensora, purgante, depurativa y vomitiva. Pero sus semillas son peligrosas por su toxicidad, por lo que deben ser usadas con prudencia.

Las flores en Salamanca se usaban para restablecer las fuerzas después de enfermedades de larga duración. En Aragón y Guadalajara se usaba para colorear de amarillo los paños de lana, ya que existía la creencia que después de la tinción aguantaban el ataque de las polillas.

Como alimentación para los animales se utilizaba la planta florida y tierna y sus frutos. En la naturaleza los frutos de la aliaga son muy apreciados por liebres y conejos.

Otro uso muy común era encender el fuego con ellas, por tener una combustión rápida e intensa. Por esta misma razón se usaban para socarrar el pelo de los cerdos cuando se les sacrificaba en la matanza. También se solía añadir a las camas de las vacas en los establos porque evitaba que las moscas pusieran sus huevos en los excrementos. Y otro uso era utilizar toda la planta como filtro en la elaboración del vino.

Aliaga florecida.

En las casas su utilización principal era limpiar el interior de las chimeneas de leña; se ponía la aliaga en lo alto de la chimenea atada a una cuerda, de la cual se tiraba desde dentro y desde abajo, limpiando al bajar, con sus pinchos, el hollín del interior. O para proteger de la lluvia las paredes de adobe y de tapial, sobre el muro se ponían las aliagas y se fijaba al muro con barro y piedras.

Los antiguos celtas valoraban mucho este arbusto espinoso que florece al finalizar el invierno porque interpretaban en la aliaga el retrato del victorioso Sol, cuyos afilados rayos habían vencido al duro y helado invierno.

Comentábamos al principio que en el Pirineo oscense las personas que viven en el campo consideran que hay un vínculo entre la llegada de la primavera climatológica y la floración de la aliaga.Esa creencia es atávica porque ya en el antiguo calendario celta de los árboles, la floración de este arbusto señalaba el equinoccio de primavera.

En muchas fabulas cristianas, las espinas de la aliaga son el símbolo de los pecados por los cuales fue condenada la humanidad. Y por este motivo en muchas representaciones de la crucifixión suelen verse ramas de aliaga como instrumentos de martirio.

En algunos lugares se puede escuchar la frase: “La aliaga era salvaje hasta que fue domada”, es una referencia a la antigua costumbre que tenían muchos pastores de quemar las aliagas, no para calentarse como creen algunos, sino porque los aliagares dificultaban el pastoreo y además una vez quemados, al llegar la primavera se volvía a pasar el ganado por donde se habían quemado las aliagas para que comieran los nutritivos brotes tiernos ya que las cenizas fertilizan el forraje nuevo. Pero lo más gracioso del asunto es que mientras los pastores quemaban frecuente los aliagares porque dificultaban el pastoreo, las ovejas contribuían a su propagación al comer los frutos, ya que las ovejas preparan las semillas en su estómago para la posterior germinación cuando las defecan.

En fin queda claro que la madre Naturaleza esta siempre más preparada para sobrevivir que los seres humanos que tan listos nos creemos.

 

Viñeta

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