El Pelagallinas, un santuario natural en plena Serranía de Guadalajara

Es uno de los rincones más desconocidos de la provincia. Sin embargo, en su interior coexiste una gran riqueza ecológica. La diversidad de su fauna y flora es digna de mención. No en vano, desde el 7 de octubre de 2003, este espacio se encuentra protegido. Primero, como reserva fluvial. Y desde 2011 se integra –oficialmente– en el Parque Natural de la «Sierra Norte de Guadalajara». Nos referimos al valle del río Pelagallinas, emplazado en la vertiente meridional del Alto Rey, entre los municipios de Aldeanueva de Atienza, Condemios de Arriba, Gascueña de Bornova, Condemios de Abajo y Prádena de Atienza.

Dicho entorno conjuga a la perfección la naturaleza y la práctica de deportes al aire libre, como el senderismo. “La ausencia de modificaciones en el trazado del río, junto con la buena estructura y composición de la vegetación de ribera, reiteran su grado de naturalidad en lo que respecta a las condiciones morfológicas del cauce”, se indica en el informe «Reserva Natural Fluvial del Río Pelagallinas. Propuesta de medidas de gestión», realizado por el Ministerio de Transición Ecológica.

Todo ello, además, en un marco espectacular. “El entorno del río está dominado por una densa masa de pinares de «Pinus sylvestris», al que acompañan algunos robles melojos, con un sotobosque compuesto por un jaral–brezal más denso en los claros y en las zonas de pendiente más acusada”, se explica en el Decreto 287/2003 de Castilla–La Mancha, por el que se protegía –inicialmente– la zona. “Inmersos en los pinares también se distinguen importantes extensiones de prados higroturbosos, caracterizados por cervunales”.

En todo este valle destacan –por su extensión–formaciones florísticas diversas. Entre ellas, las riparias arbóreas y herbáceas, además de los prados higroturbosos. Sin embargo, “mención especial requieren las áreas turbosas, que alcanzan su máxima expresión en la cabecera del Pelagallinas, a unos 1.400 metros de altitud”, confirman los especialistas. “Su importancia radica en constituirse como un importante ejemplo de este tipo de hábitats, de óptimo eurosiberiano”. De hecho, la mencionada turbera es “excepcionalmente rara y delicada”, por situarse en una zona «demasiado» meridional para lo que es habitual la Península Ibérica.

Pero la riqueza florística del entorno no concluye aquí. “Aguas abajo, la vegetación aparece como un mosaico de brezales, orlas espinosas y saucedas arbustivas, que dominan las orillas del río. Y allí, donde el regato aparece encajonado en el valle, se abren paso los bosques de galería, dominados por alisedas y álamos temblones, que –según la anchura del espacio– vienen acompañadas de saucedas más o menos densas”, explican desde el gobierno regional. “Estas comunidades riparias se constituyen como islas de vegetación caducifolia de carácter eurosiberiano en ambientes mediterráneos más secos, así como una protección de las orillas frente a la erosión”.

La fauna del Pelagallinas, ¡presente!

Sin embargo, la relevancia de esta antigua reserva fluvial –hoy considerada parque natural– se engrandece gracias a las importantes poblaciones animales que habitan dentro de sus límites. “La fauna, debido a la gran variedad de ecosistemas que concurren en las proximidades del Pelagallinas, encuentra aquí un espacio idóneo para su desarrollo”, se asegura en el Decreto 287/2003.

Entre ellas, destacan mamíferos como la nutria o el gato montés, además de aves como el mirlo acuático o la lavandera cascadeña. De igual forma, “en los roquedos y cortados de todo el valle hallan cobijo las aves rupícolas, como el buitre leonado, el águila real, el halcón peregrino y la chova piquirroja”, describen los expertos. Asimismo, la zona se caracteriza por ser “un área de campeo para las rapaces forestales que se reproducen en los alrededores, como el milano real, el azor, el gavilán, el ratonero, el águila culebrera o el águila calzada”, indican desde el gobierno autonómico.

Asimismo, no se puede finalizar este repaso sin hablar de otras especies que habitan el mencionado entorno. Por ejemplo, “en las oxigenadas aguas del Pelagallinas está presente la trucha común, destacando el buen estado genético de la referida población, que puede considerarse como «autóctona pura»”, añaden los investigadores.

De hecho, y según asegura el Ministerio para la Transición Ecológica, “no existe presencia de ejemplares exóticos invasores dentro del Pelagallinas”. Es más, los peces alóctonos descritos aguas abajo de este valle –sobre todo, en el embalse de Alcorlo– no tienen presencia en la antigua reserva fluvial. Por tanto, la misma “actúa como área de refugio para los salmónidos autóctonos”.

En este sentido, se ha de insistir en el buen estado de conservación del entorno analizado. “Aunque en algunas zonas, las postas forestales y sendas facilitan el acceso directo al cauce, la poca afluencia de visitantes también permite concluir un bajo impacto por acumulación de basuras, compactación de pisoteo u otras acciones”, se explica en «Reserva Natural Fluvial del Río Pelagallinas. Propuesta de medidas de gestión». Además, “la gestión forestal de las masas de pinar constituye un modelo en lo que se refiere a la protección hidrológica”.

Todos estos valores florísticos y faunísticos, unidos a los impresionantes paisajes de la zona, hacen que la visita al Pelagallinas sea muy recomendable. De hecho, este valle “ofrece grandes posibilidades para la educación ambiental, por tratarse de un entorno natural privilegiado próximo a Madrid y a Guadalajara, que cuenta con una excepcional variedad y riqueza de recursos naturales”, confirman desde el Ministerio para la Transición Ecológica.

Es más, este espacio brinda al visitante grandes posibilidades de desconexión, de contacto con la naturaleza y de actividades deportivas y recreativas, como el senderismo. No en vano, existen diferentes rutas en esta zona. Entre ellas, la que conecta la carretera de Condemios de Arriba con la «Cueva del Oso», un abrigo rocoso a cuyos pies existen unas pozas adaptadas para el baño. Sin duda, una muy buena opción para los momentos de más calor, como los meses de verano…

 

Bibliografía.

DECRETO 287/2003, de 7 de octubre de 2003, por el que se declara la Reserva Fluvial río Pelagallinas de los términos municipales de Albendiego, Condemios de Abajo, Condemios de Arriba, Gascueña de Bornova y Prádena de Atienza, en la provincia de Guadalajara.

VV.AA., Reserva Natural Fluvial del Río Pelagallinas. Propuesta de medidas de gestión. Madrid: Ministerio para la Transición Ecológica, 2018.

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