La Plazuela en las redesVideos de La Plazuela

  • OPINIÓN

    José María Martínez Taboada

    Están los que se desfogan en la tertulia del bar o en la sobremesa. Yo prefiero callar: ni soy elocuente, ni corren tiempos propicios al diálogo. Luego están los que se vuelcan en las redes expuestos al consiguiente troleo: yo prefiero autocancelarme. Y por fin están los que poseídos, como yo mismo, de su grafomanía tienen además la generosidad de publicar lo que creen de provecho. Normalmente, estos últimos pasan sin...

  • OPINIÓN

    Luis Cancer Pomar

    2026 será recordado como uno de los peores años en lo referente a incendios forestales en España. Pero no será un caso aislado, puesto que en años anteriores, recientes y no tan recientes, la situación fue también muy negativa. Es habitual oír en la calle, en tertulias radiofónicas y televisivas, en declaraciones de cargos políticos, que se trata de una derivada más del cambio climático. Pero el problema es mucho más...

  • OPINIÓN

    Julio Álvarez Jiménez

    En el budismo, los “impensables” son una serie de ideas sobre las que no merece la pena reflexionar ya que no están al alcance del intelecto humano. Andar dándoles vueltas solo sirve para perder un tiempo valioso, necesario en el arduo trabajo hacia la liberación de lo terreno, meta superior de...

    leer

  • OPINIÓN

    Julio Álvarez Jiménez

    Acabo de releer el capítulo VII de un libro que tenía en el olvido, recordado hace unos días merced a algún paseo aleatorio por internet. Se trata de ‘El tercer ojo’ de un tal Lobsang Rampa, un texto que entró en las vidas de mi generación al final de nuestra adolescencia, allá por los últimos 70...

  • CULTURA

    José María Martínez Taboada

    Parece ya normalizado presentar un libro en acto público que reúna a unos cuantos amigos para explicarles, mediante uno o dos ponentes, lo que venga al caso y firmarles unos pocos ejemplares. Yo me tomo la comodidad de hacerlo por escrito, aunque sea pasando el trago de reseñar una obra propia.

    Lo...

Últimos artículos comentados

  • Julio Álvarez comentó el Miércoles, 09 Septiembre 2026 16:40
    Claro, creía no haber dicho lo contrario en ningún momento, quizá me enrolle demasiado y a veces no sea claro[…]
  • Jesús FCV comentó el Miércoles, 02 Septiembre 2026 14:03
    Buenas tardes:
    No voy a abundar en la línea que, las explicaciones del autor, y el comentario de Julio, ya[…]

Conservo la imagen grabada en la retina y vuelvo a ella con frecuencia. El autobús asoma al Valle del Henares, inicia la bajada por las curvas de la Cuesta del Moral y el niño de pueblo, que ha subido con sus padres en Riba de Santiuste al coche de línea para ir al mercado de Sigüenza, no acaba de creérselo.

Coche de línea de Atienza. Primeros años 50. Foto cedida por Juan Carlos García Muela

Contempla asombrado las siluetas del castillo y la catedral y a punto está de dar palmas. Recostada sobre una colina, con los tejados blancos por la escarcha, la ciudad comienza a desperezarse. Ve gente con alforjas que ha venido de los pueblos cercanos, empleados de corbata y curas de sotana. Ha descubierto otro mundo y Sigüenza será a partir de aquellos años sesenta el paisaje imborrable de su infancia.

A través de la ventanilla empañada de aquel destartalado autobús, que años más tarde le llevaría cada mañana al recién inaugurado Instituto Martín Vázquez de Arce, descubrió la Sigüenza monumental y la Sigüenza de los mercados. La Sigüenza de las tiendas llenas de gente. La Sigüenza de las concurridas ferias otoñales de ganado en el Prado de San Pedro y la Fuente Nueva. La Sigüenza alegre y bulliciosa de la Alameda, en contraste con el recogimiento de los conventos de las Clarisas y las Ursulinas. La Sigüenza de la Plaza Mayor y de las callejuelas empedradas y estrechas de las Travesañas.

Autobús de línea en Sigüenza

Sigüenza aglutinaba todo lo que un niño de pueblo podía entonces soñar. Luego, llegarían otros sueños, otras ciudades, nuevas ilusiones y nuevos retos, pero las torres del castillo y de la catedral, vistas por primera vez desde la ventanilla de un coche de línea, han viajado siempre a mi lado. He conocido muchas ciudades, he visitado lugares de increíble belleza, pero nada tan emocionante y revelador como la vista panorámica de la Ciudad del Doncel en aquella fría y lejana mañana de otoño.

Sigüenza, orgullosa de su glorioso pasado, sigue preservando las tradiciones y leyendas grabadas en sus edificios centenarios; manteniendo viva la llama de la hoguera de San Vicente y con la apuesta clara y decidida de ser reconocida Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

 

Javier del Castillo

Periodista

Letras Vivas Seguntinas

Sigüenza, ciudad candidata a Patrimonio del a Unidad.

 

 

 

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