El cocinero de El Fogaril Gastrobar recibe el reconocimiento por «Evolución», una creación inspirada en el encuentro de culturas durante la Edad Media y en la historia de Sigüenza. La alcaldesa, María Jesús Merino, destaca el talento emprendedor de Urbano y el papel de la Red de Ciudades y Villas Medievales en el impulso de la colaboración cultural y turística.
La gastronomía seguntina ha vuelto a destacar en el panorama internacional. Rubén Urbano, cocinero de El Fogaril Gastrobar, ha conseguido el Premio a la Originalidad del XVIII Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales, celebrado ayer sábado en Valencia de Alcántara (Cáceres), con «Evolución», una propuesta que convierte el encuentro de culturas medievales en una experiencia gastronómica.
El galardón, entregado por Jesús Cedazo, alcalde de Almazán, como representante de la Red, reconoce una elaboración con almendras, garbanzos, berenjena, granada, cordero caramelizado con miel de La Alcarria e higos macerados en hidromiel. Ingredientes con los que Urbano interpreta las influencias culturales que enriquecieron la cocina peninsular durante la Edad Media.

«Creo que todos tenemos que evolucionar. Entre ellos, yo mismo he evolucionado como cocinero en el tiempo. Llevo 23 años dedicado a esto y voy evolucionando día a día», explica Urbano, que encuentra en Sigüenza un ejemplo de esa convivencia cultural que inspira su tapa.
Su propuesta refleja cómo las distintas culturas fueron incorporando ingredientes, técnicas y recetas de quienes las precedieron, construyendo una tradición gastronómica compartida.

Una historia de emprendimiento ligada a Sigüenza
El reconocimiento tiene también una dimensión personal. Urbano llegó a Sigüenza hace ocho años para incorporarse al proyecto gastronómico de InSigüenza. Tras una trayectoria de crecimiento profesional, emprendió su propio camino con El Fogaril Gastrobar, abierto hace algo más de año y medio.
«Me siento muy a gusto en Sigüenza», asegura el cocinero, cuya evolución profesional ha ido acompañada de una vinculación creciente con la ciudad. El Premio a la Originalidad supone su segundo reconocimiento internacional, después de haber conseguido tres victorias en el concurso local de pinchos medievales.
La alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino, expresó su satisfacción por el resultado y destacó la contribución de Urbano al dinamismo económico de la ciudad. «Un orgullo de Rubén, un emprendedor joven», afirmó, estableciendo un paralelismo entre el nombre de la tapa premiada y la transformación que experimenta Sigüenza gracias a quienes apuestan por desarrollar allí sus proyectos empresariales.

La Red Medieval y la candidatura a Patrimonio Mundial
Merino subrayó también el valor de la Red de Ciudades y Villas Medievales como espacio de cooperación entre municipios con un patrimonio histórico compartido. «Esta red de ciudades y villas medievales nos da una unión fortísima entre diferentes ciudades de España y Portugal», señaló.
La alcaldesa destacó que esta colaboración, que se extiende a la gastronomía, la cultura y el turismo, contribuye a reforzar la candidatura de Sigüenza a Patrimonio Mundial. Recordó los seis años de trabajo desarrollados en torno al proyecto y señaló que la candidatura se encuentra ya en París, después de que el Consejo de Patrimonio Histórico se reuniera en Sigüenza el pasado abril.
Durante el fin de semana se celebró también una Asamblea Extraordinaria de la Red para analizar los proyectos desarrollados y avanzar en nuevas iniciativas conjuntas.
Valencia de Alcántara gana el concurso internacional
El primer premio fue para Alejandro Romo y Alejandro Doval, de Tasca El Duendi Hampón, establecimiento situado en Las Casiñas, pedanía de Valencia de Alcántara, con «Breva de Tronos». Los campeones recogieron el galardón de manos del alcalde de Valencia de Alcántara, Alberto Piris.
El segundo premio correspondió a Iban Garin, de BiEnara, representante de Estella-Lizarra, con «Zalatambor». Recibió el galardón de manos de María Jesús Merino.
Completaron la final María Rello, del Bar Las Piscinas de Almazán; Adur Arrieta, de Tatapas Gastroteka de Hondarribia; Fátima Marques, del Restaurante Orla do Rio de Marvão; y Alberto Marín, representante de Laguardia. Todos recibieron un diploma acreditativo y un delantal de cocina de la Red de Ciudades y Villas Medievales.
El concurso se enmarcó en un fin de semana de actividades gastronómicas, culturales y patrimoniales en Valencia de Alcántara, donde se agotaron todas las tapas puestas a la venta en la Ruta del Pincho Medieval.














