La Plazuela en las redesVideos de La Plazuela

  • HISTORIA

    Félix Andrés Marco

    Son varios los artículos que se han publicado sobre el Teatro-cine El Capitol:

    En el periódico El Afilador se publicaron al menos tres, el de Marta Velasco Bernal en marzo de 2004, titulado “El Cine Capitol”, otro de Carmen Peces en 2005 titulado “El cine Capitol y el amor al cine”, y un tercero de Julio Álvarez que no he podido localizar.

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  • SOCIEDAD

    Pedro Ortego Gil

    En el recuerdo, cada vez más vago, de las personas de cierta edad se conserva la imagen de aquellos viejos, o no tanto, que debajo de su chaqueta y siempre por encima de la camisa llevaban una prenda, habitualmente de color negro, que no sólo les protegía del frío y del esfuerzo, sino que les permitía portar cualquier objeto no voluminoso. Una prenda hecha de lana, de un tamaño notable para poder dar varias vueltas al...

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  • SOCIEDAD

    Luis Cañadas Bernal

    En nuestro afán por encontrar destinos no muy turísticos y poco visitados y poder disfrutar de la esencia de cada país, nos empeñamos en visitar Angola, nación de habla portuguesa, con una extensión considerable, y con una población inferior a la de España.

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  • OPINIÓN

    Letizia Arbeteta Mira

    Sigüenza en Madrid. Sigüenza en un espacio poco habitual, fuera del consabido turismo cultural y gastronómico, donde, sin duda, destaca. 

    Sigüenza en un espacio dinámico, emergente, difícil y concurrido.

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  • OPINIÓN

    Julio Álvarez Jiménez

    Hay dos maneras muy sencillas a estas alturas para detectar que el que habla carece de fuste: que insulte al contrario acusándolo de “rojo” o que lo haga llamándolo “fascista”. Son dos señales inequívocas de vacío interparietal, casi tan infalibles como la del que cree que acusar al contrario de...

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La vecina de Sigüenza, natural de Ríosalido, presentó su segundo libro, A partir de los 90, en la Cafebrería Rayuela. Comenzó a escribir a los 81 años y hoy suma cientos de poemas que llenan cuadernos… y también afectos.

Hay historias que emocionan por su sencillez, por su verdad y por lo que tienen de ejemplo. La de Saturnina Ciruelo García —Satur, como la conocen en Sigüenza— es una de ellas.

Natural de Riosalido, donde creció ayudando a su familia en el campo, cosiendo y sacando adelante su hogar, la vida de Saturnina ha sido la de tantas mujeres de su generación, trabajo, esfuerzo y cuidado de los suyos. Pero su historia dio un giro inesperado cuando, tras quedarse viuda a los 81 años, decidió hacer algo nuevo. Algo suyo. Empezó a escribir.

“Yo no había escrito nunca”, recuerda. “Siempre me gustaban las poesías, pero no me había dado por ahí”. Fue en un curso de Cruz Roja cuando le pidieron que llevara una poesía. Lo hizo. Gustó. Y ya no paró.

Desde entonces, escribe casi a diario. En hojas sueltas primero, en cuadernos después —ya va por el número 13—. Versos que nacen de lo cotidiano, de lo que escucha en la radio, de lo que ve en la televisión o de las pequeñas historias de quienes la rodean. “Me entretiene, me ayuda a vivir”, dice con naturalidad.

Ese impulso creativo ha dado lugar ya a dos libros. El primero, Nunca es tarde. El segundo, presentado recientemente en la Cafebrería Rayuela de Sigüenza, A partir de los 90, un título que resume perfectamente su historia, la de alguien que demuestra que la creatividad no entiende de edades.

El acto contó con la presencia de la alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino, y de la delegada de Igualdad de la Junta en Guadalajara, Laura Gil, en un ambiente cercano y emotivo, arropando a una autora que ha convertido la poesía en una forma de compañía… y de generosidad. Porque Saturnina no solo escribe para sí, regala versos en cumpleaños, dedica poemas a quienes se lo piden y emociona a quienes la escuchan.

Sus composiciones, sencillas y sinceras, siguen una estructura propia —estrofas de cuatro versos— y nacen sin artificios, “como me suena”, explica. Algunas salen de un tirón, otras las deja reposar sobre la mesa hasta encontrar la forma adecuada. Incluso hay noches en las que una idea la despierta y se levanta a escribirla antes de que se escape.

A punto de cumplir 95 años, Saturnina sigue escribiendo. Porque escribir, para ella, es una forma de estar en el mundo.

Un espacio para vivir, compartir y crear

Parte de esa energía vital encuentra hoy su lugar en el Edificio de Usos Múltiples de Sigüenza, un espacio que se ha convertido en punto de encuentro para muchas personas mayores de la ciudad. Allí acude prácticamente a diario, participando en talleres de memoria, actividades físicas y propuestas del SEPAP.

“Está muy bien, muy bonito, lleno de vida”, afirma. Un lugar donde compartir, mantenerse activa y seguir alimentando esa curiosidad que, décadas después, la llevó a descubrir una nueva vocación.

Porque, como demuestra su propia historia, nunca es tarde. Y, en su caso, tampoco después de los 90.

 

 

 

 

 

 

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